La Provincia
Viernes 12 de Junio de 2015

Para Gregorio Badeni, “hay una degradación institucional”

Análisis y expectativas. El abogado constitucionalista trazó un panorama casi desolador sobre la realidad en la Argentina

El abogado constitucionalista Gregorio Badeni trazó un panorama casi desolador sobre la realidad de las instituciones democráticas.

“No puede haber políticas globales democráticas sin instituciones fuertes”, fue una de sus primeras frases, antes de enumerar un largo listado de falencias como la falta de división de los poderes, de las libertades, del federalismo, pluralismo, para advertir: “En el orden constitucional, político y económico, nos enfrentamos a una peligrosa degradación institucional”.

Acto seguido, Badeni dijo que la reforma constitucional de 1994 “no correspondía, fue hecha secreta entre dos líderes políticos con sus intereses (por Raúl Alfonsín y Carlos Menem)”, e incluso indicó que impuso instituciones extrañas, ajenas a la realidad argentina. A su criterio, fue un fracaso porque la libertad política no tiene transparencia, con lo sucedido con “las candidaturas testimoniales que son un fraude, tanto como el adelantamiento de las elecciones o la activa participación de los gobernantes antes de las elecciones”.

Dijo también que “la libertad económica está restringida por el Estado”; planteó que con “la caridad estatal se instituyen planes sociales que no mejoran y mantienen las condiciones indignas de vida”, habló del clima de intolerancia, de la corrupción en todos los ámbitos, no solo del Estado, y de lo poco que se hace para combatir al narcotráfico: “Si la Corte Suprema de Justicia despenaliza el consumo de drogas, permite la producción particular, poco podemos esperar de los dirigentes políticos, que muchas veces se financian” de la comercialización de drogas.

Y tras esbozar lo que denominó “eslabones de la cadena populista”– como el Poder Ejecutivo hegemónico, los decretos de necesidad y urgencia, la fuerte presión fiscal y el impuesto a las exportaciones– advirtió: “Estamos ante una encrucijada: seguir la senda del populismo, o intentar restablecer la institucionalidad”.

Por ello, bregó porque cese el intervencionismo estatal en la economía; se derogue la Ley de Abastecimiento; se supriman las retenciones porque son inconstitucionales; se modifique la Ley de Medios, se deroguen normas de Papel Prensa y se prohíba que el Estado tenga acciones en empresas, como ocurrió tras la eliminación de las AFJP.
 

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