La Provincia
Jueves 26 de Noviembre de 2015

Papá Noel necesita ayuda para repartir alegría en San Agustín

Desde hace dos años, Hugo Carlos Julio se transforma el 24 de diciembre. Solicitaron donaciones de caramelos y chupetines 

San Agustín tiene un Papá Noel que hace dos años, sentado en la puerta de su casa, decidió que algo podía hacer por los chicos del barrio. Sus familiares lo alentaron, comerciantes de la zona se sumaron a la movida, amigos y vecinos tomaron la causa en sus manos. Este 24 de diciembre a la tarde, volverá a salir a caminar las calles de una de las zonas más populares de Paraná. Repartirá caramelos y chupetines, golosinas que divide en bolsitas plásticas para que cada niño tenga un regalo. Para hacerlo necesita ayuda, una colaboración, el gesto solidario que siempre está presente en estas tierras.

Ayer por la mañana Hugo Carlos Julio volvió a transformarse en Papá Noel; “¡Santa!” gritaron algunos niños con esa manera de hablar del español neutro que imponen algunos canales de televisión extranjeros. Pero ahí estaba, frente al Anfiteatro Linares Cardozo, con su bolsa verde y los niños que al reconocerlo corrieron a abrazarlo. 

Cuentan –y ya es leyenda– que el primer 24 de diciembre, el de 2013, logró armar 600 bolsas de caramelos y caminó unas siete u ocho cuadras. El año pasado, más preparado, con la organización propia de vecinos y su familia, superaron las 1.600. Entonces atravesó sus propias cuadras para llegar a otras latitudes cercanas como Anacleto, Paraná XVI, por todo Montiel. Los niños, al verlo, salieron de sus casas, llegaron a cortar la calle y en caravana avanzaron a paso lento mientras repartió alegría y logró una manera de unir al barrio.       

Para este año, necesitan ayuda. Quieren hacerlo más grande, poder armar más bolsas de golosinas. En concreto solicitan donaciones de caramelos y chupetines. Quienes quieran sumarse y ayudar, podrán contactarse al Facebook de su hija, Alejandra Julio, por teléfono al (0343) 4270272, al celular (0343) 154402174 o en Acebal 1072. Por esas cuadras si se pregunta por la familia Julio, la respuesta son coordenadas precisas. 

Hugo Carlos Julio tiene 62 años, le dicen July y nació el 10 abril de 1953 en Nogoyá. Fue granadero de Perón y uno de los 32 que acompañó el féretro ante la muerte del general. Así como suena, estuvo presente en ese momento histórico (Ver El granadero de Perón) y tiempo atrás UNO le dedicó una nota donde relató ese momento vivido en 1974. Lo cierto es que llegó a Paraná hace más 25 años. Formó su familia y se jubiló frente a un problema de salud. Pero ahora, cada 24 de diciembre, volvió a encontrar un motivo para acentuar su pertenencia en el barrio. “Lo hago por los chicos. Esto es algo que conmueve de solo verlos. Hay muchas cosas que duelen y hay niños que no tienen nada y con muy poco se ponen contentos”. Desde las 17 del 24 de diciembre, volverá a salir en caravana desde su casa y hasta las 21, más o menos, será el Papá Noel más esperado por un montón de chicos. Su hija, Alejandra Julio, una de las que más lo alienta en la tarea, comentó: “Tenés que vivirlo para ver lo que se siente. Le regalan cartitas escritas, se acercan y le dicen que se portaron bien”.

July, el Papá Noel de San Agustín, sabe de las necesidades de la zona. “Los vecinos me decían que lo haga y empezamos entre todos; después fue una revolución. Nos llamaban para que visitáramos tal lugar, tal casa, para que pasemos por las iglesias. Eso conmueve y por momentos no es fácil y te quebrás. Te encontrás con que viajás al mundo de Anacleto Medina con miles de chicos que salen a saludar y a recibir un regalo. Muchos de la zona se vuelcan a colaborar”, agregó el hombre que este año volverá a realizar la recorrida. 

Dicen que hay niños que pasan frente a su casa y la reconocen como la de Papá Noel, que los más chicos lo señalan por la calle o se lo quedan mirando. “Es que lo que hacemos, creo que es bueno para ellos. Algunos ni un chupetín tienen para fin de año. Les ves la cara, con la ilusión con la que se acercan a abrazarte, y te dan besos, están llenos de alegría”, contó.

Incluso hay algunos chicos que son discapacitados y que no pueden salir de sus viviendas, sus padres le piden a Papá Noel que llegue hasta ellos y el hombre se queda un rato a compartir el momento. “Todos te dan su apoyo. Por ejemplo, un jubilado que cobra 4.000 pesos viene con un paquete de caramelos, ese gesto también conmueve”. 

Al principio, algunos vecinos les habían propuesto que repartiera juguetes. Pero no iba a ser tan fácil conseguir para todos o existía la posibilidad que algún malintencionado, en medio de un descuido, se apropie de algo ajeno. Con caramelos y chupetines todo es más fácil y son muchas más las personas que pueden ayudar. 

“El año pasado salimos en caravana y un vecino vino con una camioneta con sirena y todo”, dijo Julio, que hace unos meses sufrió un accidente y se rompió el tobillo. Lo operaron y salió todo bien, pero tiene dificultades para caminar. De todos modos, ya casi tienen resuelto el problema y capaz que improvisan un trineo para que él recorra el barrio sentado. Ocurre que todos, en esas calles, dicen que el único que lo puede hacer es Julio y que el único Papá Noel de San Agustín lleva ese apellido. 

Sus familiares aclararon que no tienen ni están detrás de ninguna agrupación política y que todo es a pulmón. Destacaron el hecho porque aseguraron que la gente está cansada de que le mientan con estas cosas.  

“En una época, mis hijos tenían una despensa y los vendedores les daban caramelos. Hoy todavía, algunos suelen traernos, pero necesitamos ayuda porque son muchos chicos a los que queremos alegrar”, remató el Papá Noel más querido de San Agustín. 

El granadero de Perón

Detrás de la historia del Papá Noel de San Agustín, hay otra tanto o más apasionante. Hugo Carlos Julio hace unos 25 años que vive en el barrio y trabajó en la aceitera de Bajada Grande, fue portero de un edificio y taxista. Tiempo atrás se jubiló por problemas de corazón. Pero durante 13 o 14 meses, fue granadero de Juan Domingo Perón allá por 1974 y uno de los jóvenes que escoltaron el féretro cuando murió. 

El año pasado en una nota publicada en Diario UNO, Julio recordó cómo ingresó al Regimiento cuando convocaban a muchachos de cada provincia.

Al estar tan cerca, tiene anécdotas con Perón, recuerdos imborrables, momentos vividos como testigo de toda una época de la historia. Cuando conocieron la noticia del fallecimiento del general, contó que ese momento no fue sencillo y hubo que decidir quienes iban a ser los hombres de la Guardia de Honor  Firme. “A mí me tocó la suerte de poder ser parte. Había que contener las lágrimas, la congoja de la gente era tal, que era muy difícil contenerse y mantenerse en el lugar de granadero de honor”. 

Desde hace dos años, el granadero de Perón es quien reparte alegrías en el barrio San Agustín.  
 

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