Policiales
Martes 18 de Julio de 2017

Las principales hipótesis sobre la brutal ejecución del policía Pablo Cejas

Los primeros indicios dan cuenta de 21 heridas de arma de fuego, la mayoría en el tórax. En la zona se recogieron varias vainas servidas de 9 mm. No hay detenidos, aunque se sospecha de un menor. Los fiscales de Homicidios aguardan el resultado de la necropsia.

La noticia de la muerte del policía Pablo Cejas, asesinado ayer cerca de la medianoche en Barrio Yapeyú, en la ciudad de Santa Fe, ha generado gran conmoción dentro de la fuerza de seguridad y el gobierno provincial.

Sirve para demostrar esto que a media mañana habían hablado por los medios tanto el fiscal regional Jorge Nessier como los máximos responsables del Ministerio de Seguridad provincial: el ministro Maximiliano Pullaro y el subsecretario de Investigación Criminal y Policías Especiales, Rolando Galfrascoli.



Los funcionarios políticos se apuraron en señalar que el brutal asesinato no tenía vínculos con las denuncias realizadas en su momento por Cejas, quien tiempo atrás aseguró que había connivencia entre sus jefes y el delito.

Nessier también se manejó en el mismo sentido, pero se encargó de agregar que "ninguna línea de investigación está cerrada".


Confirmaron todos que debido a las denuncias efectuadas, el hombre tenía custodia. No tenía un guardia permanente, pero sí que sus movimientos eran controlados. Esto de por sí agrava el cuadro: una persona que podía ser el blanco de un ataque (por la razón que sea) efectivamente lo fue. Y pagó con su vida.

Pasado el mediodía de este martes, lo que se conoce es lo siguiente: el calibre de las cápsulas servidas halladas en la zona de crimen, un basural de calle Neuquén al 6.400 de Barrio Yapeyú, es 9 milímetros. O sea, el mismo calibre que las armas policiales. Y se sabe que el cuerpo de la víctima tenía 21 impactos de bala, muchos con orificio de salida. La mayor parte en el tórax. Faltan, hay que aclarar, los resultados finales de la necropsia. Si se cumplen los plazos normales, deberían confirmarse esta noche.

Aunque la investigación se maneja con sumo hermetismo, UNO Santa Fe pudo establecer que los pesquisas trabajan en al menos tres hipótesis: una, que Cejas fue ejecutado en una vivienda y luego trasladado hasta el basural; otra, que lo mataron mientras transitaba por esa zona, y que los disparos provinieron desde un vehículo; y por último, que en lugar de un auto, los tiros partieron desde una moto en que se conducían dos jóvenes.

Lo que hasta acá estaría claro es que a Cejas lo ejecutaron, y que de ningún modo se trató de un intento de robo. Eso explica la cantidad de balazos. Cejas no debía sobrevivir al ataque.



La cantidad de impactos de bala lleva a los investigadores a suponer que las armas utilizadas en la ejecución del crimen fueron al menos dos. Una pudo ser una pistola, ya que el sistema de funcionamiento hace que desaloje las cápsulas servidas (las de 9 mm encontradas en la zona). Y posiblemente también se usó un revólver. Se sabe, en este caso, las cápsulas servidas quedan en el interior del tambor giratorio. Por eso podrían no coincidir la cantidad de cápsulas servidas halladas en el lugar y la cantidad de balazos en el cuerpo. De ahí, como en todo hecho policial de esta naturaleza, la importancia del resultado de la autopsia.

Eso también ayudaría a determinar si las primeras heridas (quizás las mortales), fueron provocadas en otro sitio, y no en el basural de calle Neuquén.

Algunos vecinos que dialogaron con los primeros policías que llegaron a la escena del crimen se animaron a indicar que la víctima fue ejecutada y arrastrada desde una vivienda de la zona hasta el basural adonde fue hallado. Y que allí habría recibido un balazo de gracia en la cabeza.

Otra declaración realizada por lugareños a los policías (hay que ver si esto y lo anterior se replica luego en sede judicial para que efectivamente sea tenido en cuenta como prueba) indica que el ataque criminal fue consumado desde un automóvil Corsa gris y en plena calle. Una segunda versión indica que en realidad el automóvil fue un Fiat modelo Siena de color claro. Finalmente otro testimonio señala que el ataque fue consumado por uno o dos motociclistas.

Cualquiera de estas tres alternativas del párrafo anterior significarían que el asesinato fue una emboscada ejecutada en la calle.

Vale recordar que los vecinos que viven en inmediaciones de calle Neuquén fueron los que denunciaron algunos minutos antes de las 23 el estruendo de una seguidilla de disparos de arma de fuego seguida de gritos desgarradores provenientes de la calle.

Luego, llegaron al lugar policías de Orden Público y de Cuerpos de la UR 1° La Capital de la Policía de Santa Fe, que constataron la presencia de un hombre inmóvil con varios impactos de arma de fuego en distintas partes del cuerpo.


Posteriormente, el médico de la repartición policial constataría el deceso de la víctima y en las primeras horas de la madrugada fue identificado como el policía Pablo Cejas de 46 años, y que fueron contabilizados 21 orificios, varios de los cuales se presumen que fueron con orificios de salida. En inmediaciones del lugar fue secuestrada la moto de Cejas. No tenía arma de fuego consigo.


¿Y el arma reglamentaria?

La actual pareja de Cejas reveló que su marido Pablo Cejas usaba su pistola reglamentaria que era calibre 9 milímetros, la que no fue hallada en la escena del crimen.

Sí en cambio le hallaron el teléfono celular de Cejas, que será sometido a peritajes criminalísticos de rigor con la finalidad de establecer con qué personas se comunicoó durante su último día de vida, y aquellos que lo llamaron.

Ese puede ser el nudo gordiano a cortar: determinar con quién habló y si lo citaron en un lugar particular que se convirtió en una emboscada mortal. Eso también ayudaría a develar si hubo autores intelectuales del crimen y autores materiales. Se sospecha de un menor de edad como ejecutor.

Los fiscales de la Unidad Especial de Homicidios, continúan aguardando el resultado de la necropsia que realizan los médicos forenses en la morgue judicial santafesina. No hubo aprehendidos por este caso y pesquisas de la Policía de Investigaciones (PDI) cuentan con solo el presunto perfil de uno de los agresores.

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