Santa Fe
Sábado 19 de Agosto de 2017

Gracias a la solidaridad de los santafesinos, Renzo y Ludmila tienen sus bicisillas

María Cristina y Claudia son las mamás de estos jóvenes que padecen parálisis cerebral. Tenían el sueño de adquirir estos móviles para darles momentos de recreación y sacarlos a pasear por la ciudad. Hicieron bingos y con el apoyo de mucha gente lograron la meta. "Hoy ven las cosas desde otro lugar y están felices", dijo una de ellas.

Esta comprobado que con esfuerzo, ganas y sobre todo mucho amor las metas se alcanzan; y si a eso se le suma la solidaridad de la gente que de manera desinteresada colabora, muchos caminos se allanan y se logra más fácil el objetivo. Esto le pasó a Claudia Di Petroro y María Cristina Guerra, las mamás de Ludmila y Renzo (ambos padecen parálisis cerebral), que tenían el sueño de adquirir dos bicisillas y para eso organizaron bingos y con el apoyo de la ciudadanía pudieron cumplirlo.

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El sueño comenzó hace unos años. María Cristina quería que su hijo tuviera la posibilidad de salir a pasear como cualquier otro chico, entonces comenzó a averiguar pero no logró concretarlo. Después se sumó Claudia y con la fuerza y las ganas de ambas, pusieron en marcha la idea. Luego de golpear muchas puertas y de encontrarse con una solidaridad enorme, llevaron a cabo el primer té-bingo con el fin de reunir los fondos necesarios para comprarlas.

"Logramos cumplir la meta porque tanto la mamá de Renzo como yo nos movimos. Fuimos, venidos, golpeamos puertas y encontramos respuestas. Se hizo una movida gigante, el boca a boca fue importante, y la gente se sumó de manera desinteresada. Nuestros tiempos no son fáciles porque nuestros hijos van a un centro de terapéutico y además a rehabilitación, con todo lo que eso implica. Pero le pusimos mucha garra y sobre todo amor y llegamos", relató Claudia a UNO Santa Fe.

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No solo colaboraron comercios, tanto chicos como grandes cadenas, sino el ciudadano común que se fue enterando del evento y se sumó. Algunos con dinero y otros con regalos, tortas y todo lo necesario y que sumaba para concretar este bingo. Las redes sociales también tuvieron un rol protagónico porque permitió que la invitación se compartiera. Artistas, cantantes y hasta una murga se sumó para hacer más agradable la tarde.

"Todos sumaron un granito de arena y se hizo algo inmenso. Teníamos la habitación de Renzo llena de regalos. Habíamos venido muchas entradas, pero ese día nos desbordó. Teníamos hasta una cuadra de cola con la intención de entrar. Hicimos mucha difusión, entonces todos estaban al tanto sobre lo qué queríamos hacer, que era la comprar de las bicisillas para Renzo y Ludmila", agregó más adelante Claudia sobre el bingo que se realizó el 25 de junio.

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Más adelante manifestó: "No teníamos ni idea sobre la organización de un bingo. Era el sueño de dos mamás y nada más y creo que eso se transmitió pero no solo estuvieron en los dos eventos sino ahora que salimos a pedalear con las bicis y la gente nos saluda, nos da aliento y nos felicita por haber alcanzado la meta. Eso nos emociona mucho, pero si uno trabaja con muchas ganas, y sobre todo con amor, se logran las cosas".

El sueño en marcha
El primer té-bingo lo hicieron en las instalaciones de la vecinal Belgrano de Santa Fe y lograron recaudar lo necesario para comprar una bicisilla y para una parte de la otra. Como fueron muchas las donaciones, eso les permitió pensar y organizar un segundo evento que se concretó el pasado 6 de agosto, esta vez en el club Unión y Progreso de Ciudadela. Así lograron cumplir la meta. Si bien con el primer encuentro pudieron pedirlas porque se fabrican a medida, con el segundo completaron el depósito y a los pocos días llegaron a la vecina Santa Fe.

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Una empresa tucumana es la que las diseña y fabrica; y son adaptadas o creadas según la persona que la va a usar. Cuando se encargan se piden una serie de datos para hacerlas a medida y así cumplir con la necesidad de cada chico o adulto que la use. El valor ronda entre los 26 mil y los 33 mil pesos. "Con el primer té-bingo reunimos más de la mitad del dinero y eso nos entusiasmo para hacer un segundo y completar lo que faltaba", agregó Claudia.

Al día siguiente del segundo, la mamá de Renzo completó el pedido y depositó lo que falta y les comunicaron desde la empresa que en 10 días las bicisillas iban a estar en Santa Fe, pero los plazos se acortaron y a los cuatro días ya llegaron. "Recién ahora nos estamos relajando un poco y podemos disfrutar porque fue mucho esfuerzo, el trajín, pero pudimos cumplir el sueño de los chicos y eso es lo que nos importa", dijo más adelante.

Los protagonistas
Renzo tiene 23 años y Ludmila, 22. Viven a pocas cuadras uno del otro en el norte de la ciudad, a la altura del 9200 de la avenida Aristóbulo del Valle; y concurren al Centro de Recursos y Educación Terapéutica Juan Pablo II. Ambos padecen -en distintos grados- parálisis cerebral. Además realizan distintas actividades que les permiten mejorar y alcanzar una mejor calidad de vida.

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Hoy con este rodado "miran las cosas desde otro lado", dijo Claudia, que además es mamá de Federico (20) y luego agregó: "Están felices. Renzo se expresa un poco más y cuando salimos a pedalear le dice a la mamá que vaya más despacio para ver los pájaros y ella llora de la emoción. Y Ludmila no puede dejar de tener la sonrisa en su rostro. Están contentos cada vez que salimos. Además ejercitan un poco porque ayudan a pedalear y esto también les sirve".

Después Claudia dijo: "Somos dos mamás que nos ocupamos mucho de nuestros hijos. Todo lo que podamos hacer en beneficio para ellos, lo hacemos. Si bien ellos tienen una afectación neurológica severa son chicos que están impecables y hacen todas las actividades que pueden y tienen la atención médica y profesional adecuada. Les brindamos todo y tienen una vida linda, feliz, de eso nos ocupamos y preocupamos nosotras".

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Antes de finalizar, este mamá manifestó: "Tal vez chicos de la edad de Ludmila van a un boliche o se mueven para donde ellos quieren, pero acá somos nosotras como mamás las que tenemos que generar esos lugares donde ir, los paseos, los momentos de diversión. Nos ocupamos de que ellos la pasen bien y que tengan una vida dentro de todo normal, que pueden disfrutar como cualquier otro".

Los que cumplen el sueño
Erni Bike fue el proyecto final de la carrera de ingeniería de Diego José Blas. El joven emprendedor diseñó una bicicleta inspirado en un niño llamado Ernesto que padecía parálisis cerebral, de allí proviene su nombre.

Erni Bike cumple la función de rehabilitar, ejercitar y transportar a las personas que tienen alguna afección física, además posibilita un paseo feliz y su inclusión en la sociedad. Se fabrican en Tucumán.

Esta bicicleta innovadora posee dos cajas pedaleras, una para el padre o tutor (parte de atrás) y otra para la persona con discapacidad que se ubicará en una silla postural en la parte delantera. Los pedales de esta último se activan (se mueven solos a un ritmo más lento) cuando la persona que va en la parte de atrás inicia el pedaleo.

Erni Bike es terapéutica y de gran ayuda porque genera un proceso de rehabilitación de músculos, articulaciones, circulación sanguínea, pulmones y aporta en lo que respecta a la parte anímica, emocional e inclusiva por el hecho de que puede vivir la experiencia de andar en bicicleta como cualquier otra persona.





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