Igualdad de género
Miércoles 26 de Julio de 2017

En qué consiste la Ley de la Menstruación que se tratará en el Congreso

Impulsa la provisión gratuita de artículos de higiene menstrual en escuelas, universidades, comedores, cárceles y refugios para personas en situación de calle y la quita del IVA como artículos de primera necesidad.

Una iniciativa legislativa nacida de la campaña #MenstruAccón, lanzada por el colectivo Economía Femini(s)ta que tiene como fin visibilizar el período femenino como un factor de desigualdad más que sufre el género, se debate en el Congreso de la Nación, a instancias de la diputada Victoria Donda.


La iniciativa llegó al Congreso en forma de proyecto con dos demandas puntuales: la provisión gratuita de artículos de higiene menstrual en escuelas, universidades, comedores, cárceles, espacios comunitarios y refugios para personas en situación de calle y la quita del IVA para que sean considerados lo que realmente son: artículos de primera necesidad cuyo acceso debería ser gratuito e irrestricto.


Según menciona Economía Femini(s)ta, una mujer necesita entre 700 y 1.200 pesos al año para comprar toallitas y tampones, para una adecuada gestión menstrual, dificultando su acceso a mujeres de bajos recursos.


A partir de estas cifras, que estaban invisibilizados en la agenda pública, la organización Economia Femini(s)ta, integrada por mujeres de diversas disciplinas, aprovechó el pasado 8 de marzo durante el paro internacional e instaló un debate a través de una campaña a la que llamaron MenstruAcción.


"En Argentina las mujeres seguimos pagando una multa por menstruar, pensemos que en el listado de Precios Cuidados hay una sola marca de toallitas y quince de shampoo", consideró Agostina Mileo, comunicadora científica y miembro de Economía Femini(s)ta.


Por su parte, Mercedes D'Alessandro, economista y fundadora de Economía Femini(s)ta, advirtió que "para muchas personas la menstruación es el último tabú que queda" y agregó que "la campaña tuvo mucho feedback y aceptación desde el primer momento". Diversos frentes políticos tomaron las demandas y elaboraron cuatro proyectos de ley y una ordenanza municipal para que sean reconocidas por el Estado.


"Los proyectos de ley tienen como finalidad buscar herramientas para eliminar factores que fomenten esa desigualdad", comentó asimismo Victoria Donda, la diputada del Movimiento de Libres del Sur, que se hizo eco de este reclamo.


Si bien todavía no se trató en comisión, Donda se refirió a los resultados: "En caso de aprobarse, evidentemente las mujeres incurriríamos en un gasto de salud menos que alivianaría la economía cotidiana. Esto se cristaliza aún más si, por ejemplo, tenemos en cuenta que antes de la presentación del proyecto los elementos de gestión menstrual no formaban parte del programa de precios cuidados como si lo hacían, a modo de ejemplo, el shampoo o desodorante", señaló a La Nación.



Sectores menos favorecidos


Según datos del Indec, el 30% de los argentinos se encuentra bajo la línea de pobreza. El 30% de los ocupados -5 millones de personas- cobra menos de $ 5.300, otros 3,2 millones de ocupados percibe menos de $ 4.000 y hay una franja del 10% que cobra menos de $ 2.000 por mes. "Para mujeres de menores recursos, el ahorro de una suma anual promedio de $ 1.200 por mujer del grupo familiar es significativo", analizó Donda a partir de estas cifras.


La dificultad para acceder no sólo afecta a las mujeres en términos económicos. Además, altera el desarrollo normal de la rutina. "El Banco Mundial estimó que a nivel global se pierden entre el 10 y el 20% de los días de clase por causas relacionadas con la falta de acceso a elementos para la higiene menstrual", comentó la diputada.



En el mundo


El reclamo ya llegó a varios países en el mundo. En Nueva York por ejemplo, se acaba de aprobar una ley que garantiza la entrega gratuita de toallitas y tampones en escuelas, cárceles y refugios de mujeres


La semana pasada, Escocia se convirtió en el primer país del mundo en entregar tampones y toallitas gratis a personas de bajos recursos para sobrellevar su período de una manera higiénica y saludable. Ningún gobierno hasta el momento le había puesto el foco a la menstruación como una fuente de desigualdad.


Un referente de una organización Antipobreza contó en la radio de la BBC escocesa que muchas utilizan medias, papel higiénico e incluso diarios por no poder acceder a los métodos adecuados y estas prácticas poco sanitarias aumentan el riesgo de infecciones del cuello de útero e infertilidad.



En la Argentina todavía no se dictaminó la ley, pero su presencia en el Congreso y la visibilidad del tema en la agenda pública ya representa un avance en la lucha por achicar la brecha de la desigualdad entre hombres y mujeres.



En Buenos Aires


"La no existencia de políticas públicas con respecto a la menstruación hacen más vulnerables a las personas que menstrúan. La medida que impulsamos ayudaría a prevenir infecciones y también embarazos no deseados. Por eso creemos que debe ser una política de Estado la previsión de productos de gestión menstrual, ya que la falta de ellos como la de acceso a agua limpia, espacios de privacidad para mujeres y niñas, y sobre todo educación sobre el tema, atentan contra los derechos de la Salud de todas las bonaerenses", argumentó la senadora massista Micaela Ferraro quien en marzo presentó un proyecto similar en la Legisaltura porteña .


Su proyecto establece la obligatoriedad de garantizar la provisión de elementos para la gestión menstrual a toda la población bonaerense que se encuentre entre la pre-adolescencia y el climaterio en ámbitos educativos, de salud y recreativos de la Provincia de Buenos Aires en forma anónima y gratuita, además de prestar asistencia y capacitación al respecto. Y entiende elementos de gestión menstrual a: toallas higiénicas, tampones, copas menstruales, esponjas marinas y ropa interior absorbente.



Otro dato clave

Según la última Encuesta Permanente de Hogares del Indec, las mujeres cobran un 27% menos que los varones por iguales tareas y la desocupación las afecta en mayor porcentaje (10,5%).


Se gasta un promedio 1.200 pesos por año más que los hombres simplemente por el hecho de ser mujeres y menstruar. Así es que la desigualdad económica entre ambos se profundiza por este gasto extra en toallitas, tampones y/o copas menstruales.




Fuente: Parlamentario y La Nación

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