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Lunes 13 de Abril de 2015

Padres y empresa condenados por la muerte de una criatura

La Justicia de Mendoza encontró responsables a los progenitores, junto a la firma por la muerte de un niño de 3 años que cayó en una perforación de unos 20 metros de profundidad en Maipú

Mendoza.— La jueza civil María Paz Gallardo condenó al establecimiento El Pehual a pagar 250.000 pesos más los intereses a los padres del pequeño Leonel Cuevas de 3 años. El nene murió al caer dentro de un pozo de perforación en desuso ubicado cerca de la casa del contratista, tras agonizar durante casi una hora.


También dijo la magistrada que el hecho no es imputable en forma exclusiva a la parte demandada, sino también a los padres del menor, que no tomaron las precauciones para cuidarlo. Asimismo cuestionó el hecho de que el pozo carecía de medidas de seguridad para evitar un desenlace semejante. “Es decir –señala la magistrada– que tal falencia es justamente la que me lleva a responsabilizar a la propietaria por el daño sufrido”.


El caso, que sucedió la noche del 2 de marzo del 2011 aproximadamente a las 20.30, provocó una gran conmoción debido justamente al martirio que sufrió Leonel, quien quedó inmerso en el agua a 15 metros de profundidad.


De a poco, pese a los desesperados intentos de los bomberos que fueron a rescatarlo, con la dificultad de que el diámetro del pozo era de apenas de 40 centímetros, Leonel fue acallando su voz hasta que se produjo el silencio que preanunciaba su trágica muerte.


El caso, que llegó a la Justicia de la mano de los abogados  de la familia Cuevas, Ulises Morales y Daniela Margarit, se definió esta semana con el fallo de primera instancia de la jueza Gallardo, quien acreditó que el pozo de referencia estaba a escasos metros de la vivienda del contratista Gerardo Quispe. Allí habían ido de visita los padres de Leonel con sus cuatro hijos. Gallardo verificó que el pozo estaba tapado con una chapa gruesa y con dos o tres ladrillos arriba, que fueron corridos por el niño mientras estaba jugando con otros pequeños.

 

 

Apelación en puerta

 


Por su parte, al conocer el resolutivo de la jueza Gallardo, los letrados de la familia de la pequeña víctima sostienen que “si bien el fallo pone un manto de justicia, la misma es parcial y no repara el daño causado, por ello vamos a apelar el mismo. Consideramos que no hay motivos para que se les atribuya un porcentaje de responsabilidad a los padres del menor. No existe negligencia alguna en la conducta de los padres en dejar a su hijo jugando en un patio de una casa situada en una finca, ¿qué peligro puede tener tal comportamiento? …si el mismo es normal y habitual en una zona rural como también es acorde a los usos y costumbres del lugar. ¿Cuál fue la falta, negligencia o delito que cometió el menor de 3 años o sus padres y que derivó en el evento dañoso?”.


Y agregaron los letrados: “Fácilmente podemos apreciar que ninguna; sin embargo quedó demostrado a lo largo del juicio que el pozo se encontraba sin las medidas de seguridad adecuadas que impidieran acercarse o aproximarse al sitio, estando además descubierto, sin señalización, vallado ni cierre adecuados”.

 

 

El peor final

 


La noche del 2 de marzo del 2011 difícilmente pueda borrarse de la memoria de los vecinos de la finca El Pehual, en Fray Luis Beltrán, Maipú, por la espantosa muerte sufrida por el pequeño Leonel Cuevas.


El pequeño había estado jugando con otros niños en el patio mientras sus padres estaban dentro de la casa del contratista a quien habían ido a visitar. Nada hacía presagiar la tragedia. Fueron los gritos de algunos pequeños, a las 20.30, los que alertaron de que Leonel había caído al pozo. Ninguno de la familia pudo hacer nada para rescatarlo mientras el nene lloraba a gritos. Entonces llamaron a la policía.


Rápidamente fueron al lugar  rescatistas, policías y médicos especializados, quienes trabajaban contrarreloj para poder extraerlo por el angosto orificio del pozo.


El nene perdía fuerza en sus piernitas mientras el agua iba subiendo lentamente. Su lucha por sobrevivir duró casi una hora, en la que su voz era apenas perceptible, al igual que su llanto. El agotamiento y el frío fueron un factor que no jugaba a su favor. Y la angustia de todos aumentaba porque había una conciencia común que indicaba que las esperanzas eran cada vez más remotas.  Lamentablemente falleció.

 

 

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