Abuso a menores
Sábado 22 de Octubre de 2016

Padre pide que encarcelen al acusado de abusar de sus hijas

Héctor denunció a la expareja de la madre de sus mellizas, estas contaron lo que padecieron y aún esperan una respuesta

Dos hermanas adolescentes rompieron el silencio luego de dos años de sufrir abusos sexuales en su casa en la ciudad de Paraná. Héctor, su padre, impulsó la denuncia en la Fiscalía, la causa tuvo idas y vueltas, se produjeron varias medidas de prueba, pero aún están esperando una respuesta concreta: que imputen a la expareja de la madre de las víctimas.

Como muchas veces ocurre, fue en la escuela a la que asisten las chicas donde se observó que algo pasaba. Las notaban muy aisladas de sus compañeros y tristes. Ellas vivían con su madre y la entonces pareja de la mujer, desde fines de 2012, y al año siguiente comenzó la pesadilla, cuando tenían 12 años: primero, mensajes de texto al celular, después entraba al baño cuando se duchaban, luego irrumpía en la habitación. Todo a la vista y oídos de la madre.

La psicóloga de la escuela las entrevistó y comenzaron a contar algunas cosas. Llamaron al padre, quien habló con ellas y de a poco se fueron desahogando. Los abusos se perpetraban más contra una de las dos, pero la otra observaba todo.

El hombre fue a la Fiscalía y le tomaron la denuncia. Las menores declararon en cámara Gesell, citaron a la madre, que nunca fue, y se realizaron otras medidas pero aún no imputaron al acusado.

Las mellizas ahora viven con Héctor y tratan de rehacer una vida normal como cualquier adolescente, pero les cuesta mucho. "Empezó a mandarles mensajes, sobre qué ropa interior tenía, te gustaría hacerle esto a tu padrastro, cosas así, después empezó a meterse en el baño, después en la cama y empezó a abusar de ella. Ella misma te lo cuenta. Un año y medio estuvo así", dijo Héctor a UNO.

"Primero empezaba con los mensajes, ellas sabían que era él, la madre no les daba ni un cachito de bola. Entonces me contaron a mí. Yo les creí y le conté a la madre, pero siempre lo defendió. En un momento deciden ir a mi casa y me cuentan. Yo voy y hago esta denuncia y llevo un papel que habían escrito", contó el padre, en referencia a un texto que escribió una de las mellizas sobre lo que el padrastro le hacía a su hermana. En el mismo, expresa que todo comenzó una semana después del casamiento del acusado con su madre, quien incluso lo enviaba a la habitación de la víctima.

Luego comenzó la lucha en Tribunales, contó Héctor: "Hicieron la cámara Gesell y después una pericia psicológica. Hace seis meses estoy esperando los resultados. Las chicas se animaron a hablar y no me dan bola. El degenerado sigue trabajando, haciendo una vida normal, y a mí no me dan respuesta. Le dije a la fiscal que si me tengo que encadenar en el Juzgado lo voy a hacer, no tengo ningún problema, quiero que vaya preso, no es que solo a mi hija le jodió la vida".

Desde que las adolescentes decidieron hablar y denunciar, viven con su padre. Desde entonces han pasado momentos muy duros: "Mi hija tres veces intentó matarse por el degenerado este, se quiso tirar de un tercer piso, se quiso cortar las venas, la madre decía que era por mí, porque me extrañaba, siempre tapándolo a él. Mi hija es una de las víctimas, porque hay cinco o seis. Que investiguen, que hagan algo. Tiene denuncias por golpeador de la otra exmujer, todo lo he aportado yo a la fiscal".

Incluso, tras conocer que fue denunciado, el sujeto persiguió a la salida de la escuela en un vehículo a las hermanas. Por esto fueron nuevamente a hacer la denuncia y desde el Juzgado de Garantías se dictó una medida cautelar de restricción de acercamiento, que fue prorrogada varias veces.

"Yo la he visto a mi hija a las 4 de la mañana sentada atrás de una puerta llorando, que me dice 'papi no quiero vivir más, tengo miedo de verlo'", recordó Héctor, y reclamó: "Ruego no cruzármelo por la calle. ¿Están buscando eso? Por favor, aunque sea que lo imputen, porque voy a terminar preso, pero lo pueden evitar".

Respecto de la situación de la madre, el hombre contó: "La citaron 10 veces y nunca se presentó".

"Ahora son sociables, una juega al vóley, la otra hace boxeo, andan, se animan a salir, se animan a hablar. Al principio no querían salir ni a la esquina por miedo a cruzárselo. La causa está parada, no voy a ir preso, pero tampoco quiero que le jodan la vida a nadie. Hace dos años la vengo sufriendo con mis hijas, que las saco adelante, que se caen, yo y mi mujer, y el tipo sigue libre", finalizó el hombre que busca Justicia.


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