Martes 12 de Septiembre de 2017

Pablo Mazza, de jugar en Europa al Federal A

"A veces hay que pensar con el corazón y no con la cabeza", comentó el delantero de 29 años, quien hace dos años enfrentaba al Tottenham por la Europa League y ahora jugará el Federal A. Conocé el porqué de su decisión.

Pablo Mazza comenzó su carrera en Juventud de Pergamino y con apenas 17 años, desde el Celeste, tuvo una convocatoria al seleccionado Sub 20 de la mano de Hugo Tocalli. De ahí saltó a River, donde no logró explotar todo su potencial y fue solamente una vez al banco en Primera, en Bahía Blanca y ante Olimpo, de la mano de Jorge Gordillo, en lo que fue derrota por 4-0. Las lesiones les jugaron una mala pasada, y fue cedido nuevamente al Celeste de su ciudad, previo a ser contratado por Sportivo Patria de Formosa, en el que solamente disputó ocho partidos y metió tres goles. Y en el 2012, tras estar sin club, golpeó la puerta y pidió permiso para entrenar en Douglas Haig, club que accedió y que luego lo confirmaría como refuerzo para el resto de la temporada. En el Fogonero, logró la anhelada vuelta a la B Nacional y, en la segunda categoría, se convirtió en el jugador más importante del club hasta su estadía en el 2014.

Llegó el momento del salto a Europa. Asteras Tripolis se enteró de sus goles y pinceladas en Douglas y se lo llevó a Grecia. El pergaminense confirmó su gran momento futbolístico y se convirtió en ídolo. Logró clasificaciones a la Europa League (dónde el club partició solamente tres veces) y se codeó ante el Tottenham en el 2015.Se ganó la cinta de capitán y el cariño y la ovación de los hinchas, pero, aunque parezca que en la vida de un futbolista todo es felicidad y risas, algo no estaba bien para él...

En el último año, alejado de la familia, comenzó a sentirse vacío, triste, bajoneado. Y el viernes, en plena concentración previo al partido ante Lamia, admitió que decidió volver a Doulgas, club que jugará el Federal A la próxima temporada: "No veo la hora de volver a mi ciudad y estar con la gente que uno quiere. Tratar de volver a sonreír en una cancha. Había perdido un poco las ganas, iba de mal humor a entrenar y cualquier cosa me fastidiaba. Decidí volver, Pergamino es mi lugar en el mundo. Cuando uno no está cómodo en un lugar, pierde la sonrisa y el entusiasmo. Por más cosas importantes que uno pueda jugar acá no lo valora. No me siento lleno".


Además, en declaraciones con el programa radial La Gloria o Devoto, Pablo explicó cuál fue el factor fundamental de su decisión: "Intenté volver antes y no pude, tenía ganas... El estar separado de mi hijo aceleró mi vuelta. A veces hay que pensar con el corazón y no con la cabeza. De nuestra parte también hubo que resignar muchas cosas. Estoy sumamente feliz". Y hasta admitió que "rechacé ofertas de clubes importantes de Argentina", porque "quiero devolverle a Douglas lo que me dio. No me tengo que olvidar que me resucitó futbolísticamente".


A sus 29 años, el delantero optó por dejar en un segundo plano el dinero y el prestigio que le puede otorgar jugar en Europa por estar en su ciudad, abrazar y jugar todos los días con su hijo, compartir momentos con sus seres queridos y jugar en el club que ama. Un caso admirable en un fútbol dónde actualmente escasean gestos de tal magnitud. Y en el Fogonero, las ilusiones de retornar rápidamente a la segunda categoría luego del golpe del descenso, aumentaron notablemente tras la confirmación de su vuelta.



Fuente Olé

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