Atlético Paraná
Jueves 04 de Mayo de 2017

"Les falta jerarquía para superar este momento"

Sin pelos en la lengua el ex-DT de Atlético Paraná dio su punto de vista sobre el presente que atraviesa el Decano.

La salida de Edgardo Cervilla de Atlético Paraná se produjo hace 11 meses. Un tiempo antes de finalizar su exitoso ciclo en el Decano optó por esquivar los micrófonos. Ayer el exentrenador del Rojiblanco rompió el silencio. Lo hizo sin pelos en la lengua. Como lo caracteriza su fuerte temperamento manifestó su pensamiento. No le importó ser políticamente correcto. Tuvo, como sucede habitualmente, honestidad brutal.

En reiteradas ocasiones se lo observó presenciando un encuentro desde la platea del estadio Pedro Mutio. Por eso, y por su conocimiento de varios de los integrantes del actual plantel, tiene una radiografía de cada uno de los integrantes. Por eso fue contundente con el diagnóstico sobre la realidad que atraviesa Atlético, que no encuentra signos que le permitan ilusionarse con mantener la categoría.

"A los jugadores les falta jerarquía para superar este momento", disparó Cervilla, en declaraciones a la 97.1 La Red Paraná. "Si le falta jerarquía no está mal porque no significa que no tienen hombría porque son cosas totalmente contrarias. Con humildad, si asumen que no tienen jerarquía, tendrán que luchar con toda su fuerza necesaria para poder demostrar que la persona que está del otro lado se equivoca en el juicio de valores. Si no tendré la razón cuando se lo dije, que le falta jerarquía para resolver determinada situaciones", añadió.

El 6 de junio de 2016 la dirigencia del Rojiblanco decidió prescindir de los servicios del entrenador que llevó al elenco de barrio San Martín del Argentino B a la B Nacional. En ese entonces el Decano no había asegurado su permanencia en la divisional. Esa premisa lo efectivizó en el siguiente encuentro. Cervilla fue reemplazado en el torneo siguiente por Darío Ortiz. Su comienzo mostró signos positivos, pero después el equipo ingresó en una meseta que lo llevó a caer en la zona roja. Esto motivó la salida del Indio y la llegada de Ricardo Pancaldo. Bajo el mando del santafesino el Gato no pudo sumar unidades en cinco presentaciones.

"En junio muchos de estos jugadores se irán. Si ya probaron con dos cambios de entrenadores y no pudieron encontrar los resultados necesarios ahora van a ir por la cabeza de los jugadores, como es lógico que suceda. Si se evaluó que con dos cambios de entrenadores en dos campeonatos, casi 60 partidos más, no hubo un cambio en el rendimiento deportivo evidentemente el problema está en otro lado", subrayó el santotomesino.

Continuando en la misma línea, reveló una conversación que mantuvo con sus exdirigidos "Un día le dije a los jugadores en el vestuario que había dos soluciones: o se cambia el entrenador o se cambia a los jugadores. Algunos me miraron incrédulos, otros me miraron como diciendo no pasa nada, son palabras al viento, pero esas palabras en junio van a tener un fuerte contenido de realidad porque van a cambiar muchos de esos jugadores", confesó.

Por otro lado, Cervilla mencionó porqué los entrenadores son, habitualmente, el fusible cuando los resultados deportivos no son los esperados. "Por una seguridad laboral los jugadores deben tener contrato por un año y los clubes se tienen que hacer cargo de esa situación, pero llega un momento que es más fácil cambiar un contrato que 20, 25, por una cuestión económica también", argumentó.

"A la mayoría de los clubes le sucede eso, por eso todos los clubes cambian de técnico continuamente, salvo quienes cuentan con una base jerarquizada de jugadores donde muchas veces esas situaciones deportivas sufren vaivenes, como ocurre como cualquier jugador de fútbol, pero a la larga terminan recomponiendo por la jerarquía de los jugadores", redondeó el concepto.

En otro orden, explicó porqué un cambio de entrenador en determinadas oportunidades brinda soluciones. "El técnico que tenían en curso tenía una evaluación sobre los jugadores, la cotidianeidad de los entrenamientos diarios. En cambio, cuando llega un nuevo DT, el jugador se tiene que volver a mostrar, a poner en consideración ante la evaluación y juicios de criterios que realizará ese entrenador. La motivación intrínseca que piensa el jugador que debe poner en manifiesto ese momento es distinto a ir sosteniéndolo durante un proceso y por eso se muestran esos vaivenes. Después si el entrenador lo sostiene con el trabajo de campo diario obviamente que se van a potenciar. Pero siempre ocurre lo mismo y es evidente que en los primeros partidos se muestra una mejoría y ahí después depende de la muñeca de un entrenador para poder sostener o no esa mejoría", cerró.


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Prisionero de la circunstancia


El currículum de Edgardo Cervilla incluye tres ascensos. El primer salto de categoría lo logró en la temporada 2007/08, ocasión en la que trepó del Argentino B al Argentino A con Patronato. Ese logro marcó el final de su ciclo en el Rojinegro.

El santotomesino estuvo tres años sin dirigir. A mediados de 2011 fue contratado por la dirigencia de Atlético Paraná. Su estadía en barrio San Martín duró más de cinco temporadas. En ese período el Decano subió dos niveles hasta llegar a la B Nacional.

A pesar de su rica carrera Cervilla no está en carpeta de varios dirigentes cuando un entrenador es despedido en otra instituciones. Él entiende que su personalidad le juega en contra, pero no se arrepiente de su postura.

"Por hablar de más o por decir cosas que no debería me cuesta más conseguir trabajo que otros entrenadores. Son cuestiones personales de cada uno. Siempre consideré que tengo lo que hay que tener para decir las cosas en el lugar donde hay que decirlas y sin pelos en la lengua. Después seré prisionero de mi circunstancia. Si el mundo del fútbol tiene esos vaivenes, donde para poder trabajar hay que callarse, prefiero quedarme al margen, esperar el momento, seguir capacitándome y seguir haciendo mis cosas particulares", aseveró.

Por otro lado, Cervilla mencionó en la nota con la 97.1 que en el ambiente futbolístico existe mucho careteo. "En esto somos todos culpables. Veo periodistas que se tatúan, se cortan el pelo y se visten igual que los jugadores de fútbol. He visto dirigentes que se ponen pantalones chupines igual que los jugadores. Hay muchas cuestiones contagiosas. Está sobrevalorado el jugador de fútbol en la Argentina. Este es un país sanguíneamente futbolero y suceden este tipo de cosas. Hay jugadores que en el mundillo del fútbol argentino son considerados rebelde way, pero en cambio cuando van a instituciones europeas se adaptan a un montón de reglas y su comportamiento se modifica".

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