Abuso sexual
Miércoles 19 de Julio de 2017

Fabbro acusado de abusar de su ahijada menor de edad: "Le dije a todo que sí porque tenía miedo ..."

El jugador vive actualmente en México. La frase surge del relato de la menor a su madre, que denunció los presuntos abusos a la Justicia. La pericia de una psicóloga y el expediente por dentro.

El 4 de abril pasado por la noche, M., de 37 años, miembro de la familia del futbolista Jonathan Fabbro, llegó a la comisaría número 52 en Villa Lugano para denunciar un delito gravísimo; un abuso sexual con acceso carnal. La presunta víctima es su hija de once años. El presunto victimario, el jugador de fútbol Jonathan Fabbro.


Un oficial de servicio con rango de inspector oyó su relato. M. se había enterado de lo que venía a denunciar horas antes. Su hija se lo había dicho, en medio de una discusión por el uso del celular. La situación no era nueva, los ataques se producen hace cinco años, según la denuncia.


"Me contó que cuando tenía 6 años la tocaba por todo el cuerpo, la besaba como si fueran novios y hace un año atrás la penetró", indica la denuncia. "Todo ocurría cuando estaban en casa de la abuela, o en la habitación de mi hija", continuó M.: "Además le pedía que se saque fotos en pollera y que se las enviara. No lo puedo creer. Siempre le tuve confianza por ser de la familia".


Fabbro no solo es un pariente cercano de la niña con vínculo directo de sangre sino también su padrino.


El jugador, actualmente mediocampista en los Jaguares de Chiapas, está en México. La vida deportiva de Fabbro, nacionalizado como ciudadano paraguayo sin perder su pasaporte argentino, padre de un hijo y en pareja hace seis años con la modelo Larissa Riquelme, jugó en equipos como Boca Juniors y River Plate, en el Once Caldas de Colombia, en Cerro Porteño, donde pasó la mayor parte de su carrera, y tuvo algunas apariciones en la Selección de Paraguay.


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No era la primera vez que el nombre de Fabbro era arrastrado a un expediente judicial. En noviembre de 2013, el jugador atropelló y mató a Mónica Despeller, una joven de 23 años que iba a bordo de una moto mientras conducía su Audi TT en una ruta a casi 100 kilómetros por hora dentro de Santa Fe Ciudad. Fabbro pasó unas pocas horas detenido; su sueldo fue embargado por unos 900.000 pesos. Ni siquiera hubo escándalo, su nombre siguió intacto.


La denuncia fue elevada al Juzgado N° 32 a cargo del doctor Santiago Quian Zavalía; M. fue quien decidió impulsar la acción penal contra Fabbro. La causa levantó vuelo en cuatro meses, sumó pruebas y testimonios.


El viernes 14 de julio pasado, Infobae reveló el pedido presentado ante el Juzgado N°32 por el doctor Gastón Marano, el abogado querellante que representa a la madre de la víctima, para que el futbolista sea detenido e indagado. M. se había enterado de que Fabbro había llegado al país el miércoles de la semana pasada por la noche a través de una ex pareja del jugador, en un vuelo proveniente de Paraguay que aterrizó en Aeroparque.



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<div>Fabbro, tras fracturarse la nariz. </div><div><div></div></div>
Fabbro, tras fracturarse la nariz.


El pedido de Marano, que afirmó en su escrito que existen pruebas suficientes para tener por cierta la acusación de la menor su madre, llegó tarde: el futbolista dejó el país horas antes de que el abogado planteara su arresto. Rumores alrededor de la familia hablan de que el mediocampista tenía planes de quedarse por más tiempo, pero se fue.

La publicación del pedido de detención repercutió, no solo en la Argentina, sino en portales y medios de cada país en donde Fabbro jugó al fútbol. Pero hoy se conocen nuevos detalles del expediente.


M. ratificó y amplió su denuncia inicial en el Juzgado N°32. Relató que vio conversaciones en el iPhone 5 de su hija, charlas de WhatsApp entre ella y un hombre que sería Fabbro, que le pide fotos a la menor entre emoticones de risa, llanto y babeo. "¿Tenés jeans? A verloooo", dijo el supuesto Fabbro en la conversación. La niña, tras preguntarle si se casará con Larissa Riquelme, le envía apenas dos fotos, ninguna de ellas en pose sensual. Esas capturas hoy son parte de la causa.


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<div>Fabbro junto a su pareja, la modelo Larissa Riquelme. </div><div><div></div></div>
Fabbro junto a su pareja, la modelo Larissa Riquelme.


En la casa familiar, en presencia de su hermano mayor, entre lágrimas su hija le reconoció que Fabbro la había abusado. Su hermano, de 17 años, había escuchado el testimonio de su hermana horas antes, llena de miedo, vulnerable, diciendo que Fabbro le había dicho de viajar juntos, que temía quedar embarazada ante un nuevo ataque: había tenido su primer período menstrual semanas antes.


La niña repitió su relato ante M.. La madre lo plasmó en forma textual en su declaración testimonial. El párrafo es de una brutalidad absoluta. "Yo me dejé, le dije a todo que sí, cuando me besa, como si fuera mi novio, el pito me lo metía en la concha, porque tenía miedo a que me hagan algo pasaron esas cosas. La última vez me tocó las tetas y le dije que no se pase. Me daba semen y lo escupía, me daba besos y me tocaba la vagina", aseveró la menor, en boca de su propia madre. "Viste, mamá, ¿que los hombres tiran eso? Me lo tiraba en la boca y no me gustaba", dijo la menor según la madre en una tercera testimonial el 15 de mayo.


Los ataques habrían ocurrido tanto en la casa de la abuela de la joven como en la casa de la niña, en donde M. dijo que Fabbro se hospedaba en sus viajes, así como en el auto del futbolista. Antes de irse, M. entregó el teléfono de la menor, que fue remitido a la división Cibercrimen de la Policía de la Ciudad.


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<div>Gastón Marano, abogado querellante en la causa. </div><div><div></div></div>
Gastón Marano, abogado querellante en la causa.


Las medidas comenzaron en el Juzgado N°32: oficios remitidos a Google, nuevos testigos como el propio hermano de la menor y la madre de una compañera, informes de la escuela primaria a la que asiste, que la describen como desatenta y distante, agresiva.


Además, Migraciones aportó todas las salidas y entradas del país del futbolista, que coincidirían con las presuntas estadías en casa de la abuela de la menor.


Una psicóloga de parte que entrevistó a la menor aseguró que la presunta víctima "pudo hablar ampliamente" y que "denunció hablando de tiempos y espacios" con sentimientos acordes al abuso sexual como "inhibición, angustia, vergüenza, timidez". Un test gráfico reflejó "soledad, aislamiento, inseguridad y baja autoestima" sobre cuestiones corporales.



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En las evaluaciones surgieron sentimientos ambivalentes; la menor sabía bien qué representaba Fabbro para el bienestar económico de la familia, su status de ídolo.Surgieron nuevamente las masturbaciones, lo que "los varones le dicen 'paja'", dijo la chica, las eyaculaciones en la boca de la menor. También surgió el marco temporal de los ataques, que habrían empezado cuando la niña tenía 6 años de edad. El último episodio habría ocurrido, de acuerdo al relato, en algún punto de 2016.


La causa está lejos de, por ejemplo, un procesamiento. Falta una pericia clave: la cámara Gesell a la presunta víctima. Por lo pronto, el futbolista ya tienen quién lo defienda. A mediados de mayo, Fernando Burlando se constituyó en el expediente como su abogado.


Fuente: Infobae



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