Patronato
Miércoles 07 de Junio de 2017

Del campo de juego a la cabina de transmisión

Gabriel Graciani se recibió de periodista deportivo en 2006. Este año comenzó a ejercer la profesión.

Gabriel Graciani conquistó el corazón del hincha de Patronato por formar parte de la generación que mayores alegrías le regaló al Pueblo Rojinegro. Su humildad lo llevó también a ganarse el respeto del público futbolero de la ciudad. Este año, y después de una temporada en el plantel de Belgrano que disputó la temporada 2016 del Torneo Federal B, decidió comenzar a cerrar su etapa como futbolista. Su despedida será en Deportivo Bovril, el equipo donde realizó sus primeros pasos con la redonda. En forma paralela asumió un nuevo desafío. En realidad comenzó a saldar una deuda que tenía pendiente desde hace una década, cuando culminó sus estudios terciarios.

El defensor decidió ejercer su profesión e inició su carrera como periodista deportivo. En febrero se sumó al staff de La Fiesta del Fútbol. Participa en la tira diaria y es uno de los comentaristas en cada transmisión en que el elenco de barrio Villa Sarmiento actúa en el estadio Grella. Cumplió esa misma función en un encuentro de Atlético Paraná. Además, el viernes comenzará su primera experiencia en un programa de televisión.

"Todavía me presento como futbolista, pero en todas las oportunidades digo que también soy periodista. Este año comencé a trabajar en un programa da radio y es algo que me gusta", contó Graciani, en el inicio de su diálogo con Ovación.


—Egresaste hace muchos años, pero este año comenzaste a proyectar tu carrera.
—Siempre me gustó esta profesión, pero no podía ejercer. Este año después de una decisión comencé a ejercer lo que me gusta. Estoy haciendo radio y de a poquito me voy insertando. Estoy aprendiendo más que nada, porque no es fácil. Si bien tenía el título, no era lo mismo porque no estaba ejerciendo.


—¿Como nació tu vocación por esta profesión?
—Siempre me gustó la carrera de Comunicación Social. Comencé a cursar, pero por los tiempos de entrenamientos no podía cursar demasiado. Después Rubén Gay me transmitió la idea de estudiar periodismo deportivo. Cursé en el instituto Justo José de Urquiza. Hice algo de radio, pero después de 2006 no ejercí más porque me dediqué de lleno al fútbol en Patronato. Este año en la etapa final de futbolista decidí retomar y ejercer el periodismo.


—Ya lo tenías proyectado.
— Siempre lo hablaba en familia y decía que algún día iba a trabajar en un programa de radio. Tenía una deuda pendiente y por ahora estoy formando parte del equipo de transmisión de La Fiesta del Fútbol.


—Pasaste de ser analizado a analizar el juego. ¿Qué diferencias observaste?
—La diferencia es que desde arriba se ven las cosas fácil y no es tan fácil como se ve. Por ahora me cuesta explicar o terminar de redondear alguna idea. De a poquito voy aprendiendo.


—Imagino los nervios previo a tu primera transmisión.
—El momento era nuevo, porque no es lo mismo escuchar una transmisión que hacer una. Lleva mucho tiempo prepararla, aprender cómo son las cosas y estar al tanto de todo. Se me hizo muy difícil porque los nervios que tuve en mi primera transmisión me llevaron a terminar más cansado que después de jugar un partido de fútbol.


—¿Es raro analizar a quienes hasta hace poco fueron compañeros y también a un familiar?
—No es fácil analizarlos. Conozco el día a día de ellos, sé cómo se manejan y cuáles son sus intenciones cuando están jugando. Analizar a mi sobrino no es fácil tampoco, pero cada uno tiene su rol y mientras el análisis se realiza respetando es lo primordial. Por ese motivo tuve muchos nervios antes de comenzar mi primera transmisión. Ahora siento que estoy un poco más aceitado.


—¿Sentís que pudiste dejar de lado lo afectivo?
—No lo dejé de lado, o no del todo. Por momentos siento que respeto mucho al jugador. Tengo una forma que me lleva a pensar como jugador y me cuesta analizar algunas cosas.


—¿Pulir esas falencias es uno de los desafíos que te propusiste en el futuro?
— Sí, pulir el día a día más que nada. Voy aprendiendo todos los días y tengo que aprender mucho más todavía. Tenemos que analizar todo y ser imparcial. Por momentos me cuesta serlo.



***
Su análisis futbolero



Meses atrás Graciani era requerido por la prensa para consultarle sobre el presente de Patronato. En ese entonces Gabriel formaba parte del análisis que realizaba. Ahora su mirada está desde otro sector. Ayer brindó su diagnóstico sobre la campaña que está realizando el equipo de barrio Villa Sarmiento en el campeonato de Primera División A.

"Si bien los resultados no se le daban y el equipo no se había salvado de perder su lugar en la categoría, por momentos siento que no se toma la dimensión de dónde está el equipo. Patronato se encuentra en Primera División y le costó llegar a ese nivel. Más allá del bajón futbolístico que tuvo ojalá tenga la oportunidad de quedarse en Primera División".

La buena campaña que realizó el Rojinegro encendió la ilusión del hincha. Algunos se animaron a proyectar una hipotética participación del Santo en un certamen nacional. La realidad fue distinta en 2017. Las urgencias llevaron al equipo a pelear para conservar su plaza en la máxima divisional del fútbol argentino.

"Los resultados llevaban a pensar otra cosa o tener otra expectativas teniendo en cuenta que Atlético Tucumán, que ascendió junto a Patronato, estuvo jugando Copa Libertadores. Este semestre no logró consolidar su localía, que era una característica que destacaba a Patronato. Si bien mejoró su condición de visitante no logró a obtener los resultados que cosechaba en el Grella".

Pero no solo analizó el presente Rojinegro. También brindó su óptica sobre la realidad que atraviesa Atlético Paraná.

"Está atravesando una situación muy difícil y va a ser una pérdida muy grande, no solamente para la ciudad sino para la provincia. No es fácil llegar a una B Nacional, y perder esa plaza no es muy linda. Ojalá puedan seguir de la mejor manera, pero no es bueno su presente y está a la vista", dijo.


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