A Fondo
Domingo 17 de Abril de 2016

Otra vez partidos

Daniel Caraffini/De la Redacción de UNO
dcaraffini@uno.com.ar


La cadena mediática del pesimismo se subió a la “revolución de la alegría”, y las malas noticias solo son sobre la corrupción K. El Gobierno se acomoda de la herencia, ajusta para sincerar la economía y demora medidas de alivio para el ciudadano común, los sectores de ingresos fijos y las pymes. El oficialismo saliente –causal de muchos de los inconvenientes actuales–, ante las penurias que empieza a mostrar la realidad, revalida su bandera de garante de derechos adquiridos. Trenzados en una lucha político-judicial, unos y otros, se han olvidado de la otra agenda, la diaria, la urgente.

Mientras los precios se disparan, los salarios no alcanzan, la pérdida de empleos se hace realidad (o pesadilla), el hambre vuelve a asomar como fantasma, y la inseguridad y el narcotráfico lastiman igual o más que antes, la realidad es marcada por la peor de las elites dominantes del país: la corporación judicial.

El reclamo colectivo por la condena a los actos de corrupción, no es nuevo, más allá de que algunos quieren hacer creer que “ahora sí, la gente se cansó”. No es necesario recordar las experiencias, casos y los reclamos de “Basta de Impunidad” o “que se vayan todos”, en los 90 o en el sangriento inicio del siglo XXI. Y luego todo sigue igual: los que se van, los que vienen, la falta de condenas, mismos actores de un lado y del otro, y la historia se repite.

Están también aquellos voceros mediáticos interesados, que dicen que “los jueces están escuchando al pueblo”, por investigar la ruta del dinero K, pero ensalzan a esa misma corporación que dos días después de asumir su mandato, sobresee al nuevo presidente, o no investiga la ruta del dinero M. Como siempre, miran para otro lado con los casos que involucran a los oficialismos de turno, y empiezan a investigar a funcionarios cuando se alejan del poder, en procesos judiciales que demoran hasta 10 o 15 años.

Otra vez el país partido, por la famosa grieta que nos habían prometido superar: si Cristina la hizo, Macri la agudizó más peligrosamente. Volvemos a habitar en un mundo binario, aunque no lo queramos, de fuerte carga dramática y donde proliferan profetas y jinetes del Apocalipsis. Y mientras están de regreso los K y los enceguecidos anti K, nos pasan otras cosas, algunas nos afectan en lo personal, en otras a vecinos y hermanos de nuestra comunidad.

Casi dos semanas después del devastador temporal de agua en el norte entrerriano, hay que seguir apelando a la solidaridad civil y a las fuerzas sociales para atender y dar respuestas a la penosa realidad de los afectados.

Unos 120 obreros de la construcción fueron suspendidos esta semana en la obra de la ruta 18, y unos 2.900 quedaron sin trabajo en la provincia desde setiembre del año pasado. Hay cesantías en organismos públicos nacionales, y los docentes alertan sobre el corte de programas educativos.

El sector comercial viene en picada libre, como el consumo de las familias, mientras las paritarias son una “ayuda” de los sindicalistas para asegurar la gobernabilidad. En los barrios, el drama de la violencia y el narcotráfico está invisibilizado de la agenda pública.

Por favor, no nos subestimen. Que la Justicia actúe en lo que le corresponda, con los de antes y con los de ahora, y deje de ser manipulada y manipuladora histórica de la política; que el Gobierno se ocupe de una vez de la agenda de la gente; y que la oposición –los K, los no K, los socialistas, los massistas– no sean cómodos “garantes” de la gobernabilidad, y cumplan con su promesa de defender el trabajo, los salarios, la producción, la educación, la ciencia y la salud.

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