Paraná
Miércoles 16 de Noviembre de 2016

Otra familia que se va del barrio Lomas del Mirador II por la violencia

Luego del conflicto del sábado, abandonaron el barrio de Paraná por un grupo que tiene a muchos a maltraer

Una vez más los vecinos del barrio Lomas del Mirador II de Paraná ven cómo una familia se ve obligada a abandonar su vivienda por el contexto de violencia en que están inmersos, y para evitar que suceda algo peor. El fin de semana se produjo una pelea que dejó heridos en un sector del barrio, y que tuvo la versión de una de las partes más difusión en medios y redes sociales que la otra. Según pudo indagar UNO en fuentes del lugar y oficiales, quienes se presentan como víctimas no tienen consenso como tales entre los vecinos y contarían con un amplio prontuario por hechos de violencia.

En un departamento de la planta alta vivían los Portillo, y a ambos lados y en la planta baja, viven diferentes integrantes de la otra familia, encabezada por una señora de apellido Alarcón.

Hace un par de meses sucedió el primer episodio, cuando este grupo manifestó que les molestaban los perros de la familia vecina. Una chica dijo ser agredida, lo que es desmentido por el joven, a quien le rompieron un vidrio del auto, por lo que éste hizo la denuncia. Se llegó a una instancia de mediación, en la que esta familia planteó que lo único que quieren es no ser molestados. La situación se calmó por un tiempo, hasta que el sábado estalló de nuevo.

El padre de la familia Portillo bajaba con sus perros (de pequeño tamaño) a ayudar a su esposa, hijo y nuera que llegaban del supermercado con las bolsas. En la escalera lo insultaron, lo empujaron y se cayó. De repente quedaron todos rodeados por las mujeres y varones que llegaron en apoyo a los violentos. Una chica les manoteó una bolsa y fue a romperles el vidrio del auto nuevamente. El muchacho logró sacar a su padre y a su novia, a quien también le habían pegado, y fue a ver cómo había quedado su auto. Luego se dirigió a la comisaría a radicar la denuncia, y volvió con cuatro policías de la 12ª.

A esa altura ya había un montón de personas que llegaron para apoyar a los agresores. Los uniformados se llevaron al padre, mientras que su hijo quedó en medio de la banda que lo comenzó a golpear: lo tumbaron al piso y recibió patadas, puños y hasta puntazos en el cuerpo. Su novia gritaba desesperada porque pensaba que lo iban a matar. Finalmente, terminó el joven en la comisaría haciendo otra denuncia y a su padre lo llevaron detenido a la Alcaidía. Lo inexplicable tuvo una respuesta extraña por parte de un efectivo: "Pasa loco que si nosotros agarramos a uno de ellos, tenemos a todo el barrio acá en la comisaría".

Con la orden de la Fiscalía, la Policía allanó la vivienda de la familia Portillo y se llevó una katana (sable) de adorno que estaba colgada en la pared y una cuchilla del cajón de los cubiertos, porque las otras personas habían denunciado que las habían utilizado en la agresión. Sin embargo, nadie había resultado herido con esas armas blancas (la katana ni siquiera tiene filo porque es una imitación). El domingo, quedó sola en el departamento la madre de la familia, atemorizada. No esperaron a que ocurra algo peor y decidieron abandonar el barrio, y todavía no tienen a dónde vivir, ya que están "de prestado" en casas de familiares. El muchacho consiguió un camión y custodia policial para hacer la mudanza y vaciaron el departamento. El grupo de los violentos vociferaba en el barrio como si hubieran conseguido un triunfo. "Ahora se creen dueñas de todo", dijo una vecina. Y no se quedaron conformes con eso: una integrante fue al trabajo del muchacho a pedir que lo echen. Lógicamente no tuvo la respuesta que esperaba.

En el Lomas II aseguran, según se dijo a UNO, que el grupo de agresores pretende tener el espacio libre para "vender tranquilos y comprar cosas de dudosa procedencia", dejando entender entre líneas lo que esto significaría. Asimismo, cuentan que "te agarran como pirañas y te pegan entre todos". De hecho, uno de los que participó de la agresión del sábado, tiene una pena de prisión condicional. Por estos ataques hay varias denuncias, e incluso un joven terminó inconsciente, cerca de la muerte. Incluso, los más memoriosos, recuerdan que hace unos años la Policía les allanó la casa y les secuestraron una ametralladora.


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