A Fondo
Sábado 19 de Marzo de 2016

Ocuparse y no preocuparse ante los dramas

Lucila Tosolino/ De la Redacción de UNO
ltosolino@uno.com.ar

Balaceras. Pedradas. Casas y autos con agujeros de bala. Plazas y calles con residuos de pólvora por los tiros. Inocentes –o no- heridos, muertos. Pibes pasados de droga que delinquen. Constantes enfrentamientos entre bandas antagónicas. Esto y más, es la realidad que se vive en numerosos barrios de Paraná, sin excluir de Argentina.

Parece que fue ayer cuando la gente salía a la vereda a tomar mate a cualquier hora del día y hablar de la vida. O cuando los niños jugaban al fútbol y las niñas a la rayuela, por ejemplo. Pero no, hace un largo tiempo que no es posible permitirse estos gustos.

Es triste pensar que las armas de fuego y la droga circulan como caramelos masticables, se hacen flexibles y pasan de mano en mano. Los vecinos evitan salir de sus hogares luego de las 22, por miedo. Las plazas, en donde antes rodaba una pelota entre dos potreros o se mecían sin parar las hamacas, ahora son un punto de reunión para adictos.

Esperar un colectivo y rezar que este venga pronto para impedir un asalto es parte de la rutina. Provoca impotencia pensar que el hogar que se construyó con tanto esfuerzo,hoy sea un refugio por si algún día se desata una balacera. Que los pequeños deban estar “entrenados” en caso de que la situación en el barrio se ponga fea y algún loco decida abrir fuego a cualquier horario.
Estas situaciones llevaron a que algunos vecinos creen su propio protocolo de acción para sobrevivir en un barrio considerado “peligroso”. Proliferan los grupos de WhatsApp -en los que se advierten hechos fuera de lo común- o la contratación de seguridad privada para la zona.

Ni hablar de la iniciativa que se llevó a cabo en febrero, que convocó a las personas a tomar las calles, como en los viejos tiempos. Esta propuesta puso en discusión cómo se perdió dicha costumbre y generó la necesidad de poner en valor el estar tranquilos afuera de la casa y no solo adentro. Un dato es que la invitación fue impulsada a través de las redes sociales y sumó más de 20.000 adhesiones.
Ahora, lo importante del asunto, es que quienes deben hacerse cargo tienen que dejar de brindar discursos sobre “lo preocupante de la situación”, y deben anunciar qué van a hacer para erradicar el narcotráfico, la violencia y la inseguridad.

En definitiva, deben parar de preocuparse y sí ocuparse.
La ciudadanía espera soluciones inmediatas, que se acabe el problema de raíz. Es necesario que las autoridades políticas, policiales y judiciales presenten acciones para terminar con un flagelo que condiciona a barrios de cientos de localidades del país.
Los argentinos merecen y tienen el derecho de vivir tranquilos. Y si quienes están a cargo de pilotear este barco no están al tanto de lo que está sucediendo, tal vez sea necesario que recorran una noche algún barrio como Paraná XVI o Lomas del Mirador II, ambos de la capital entrerriana, y vean qué ocurre exactamente.

Tal vez les pueda generar un poco de remordimiento ver que las personas no están en las calles, sino dentro de sus viviendas, protegiéndose, sobreviviendo.

Comentarios