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Martes 28 de Abril de 2015

Obras de hierro se exhiben en el Museo de la Ciudad

Son piezas en desuso trabajadas por Ángel Giolitti. Cuenta cómo  se volcó a esta nueva faceta artística

Con gran repercusión Ángel Giolitti ha incursionado desde hace un año en la realización de esculturas de hierro. Por estos días y hasta el martes 5 de mayo expone sus obras en el Museo de la Ciudad Blas Pérez Colman, Buenos Aires 226. La muestra titulada Otra Vida II,  se puede visitar en la sede del museo en sus horarios habituales.

En diálogo con Ángel Giolitti -quien como otra pasión está la de jugar al golf  y haber sido impulsor del Club Las Colinas- ahora se explayó sobre su novel actividad cultural.

“El material que utilizo es chatarra que las recupero; trabajo con rulemanes y rodillos, repuestos de mecánicos, de campo, todo material en desuso,  que está tirado o que no sirve. Voy a chatarrerías, desarmaderos, compro por kilo y algunos me regalan”, narró.

Cuenta que una vez que tiene el material lo limpia  con desoxidante, utiliza un disco que se llama flap para pulirlos y luego hace un diseño. “Muchas veces voy a comprar un material para realizar una obra y compro algo diferente que se me ocurre en el momento. Veo algo y me vienen las ganas de cambiar y hacer otra cosa”.

Su estilo es figurativo, pero se está volcando a lo abstracto.

“Como obras tengo ejemplares de la fauna, como búhos, pescados, garzas, cigüeñas. Una de las obras más importantes es El Quijote, de 1,65 metros; tengo un guerrero de 1,15 metros y búhos que van de 85 cm a 1,10 metros , como así también miniaturas de 4 cm”.

Revela que aprendió a soldar a los 9 años, pero que ahora se volcó al arte: “Me descubrieron artistas plásticos que me pidieron que compartiera lo que hago con una muestra el año pasado. Ellos le dieron valor significativo  a lo que estaba haciendo y me largué con éxito. Este año con Otra vida II fue más gente a la inauguración”.

Por ahora piensa atesorar sus obras: “Hasta ahora no tengo apuro en vender, me gustan mucho y me cuesta desprenderme, cuando me falte espacio vamos a ver”, desliza.

Siente un gran entusiasmo por seguir,  incluso el hecho de haber conocido artistas plásticos de gran valía: “Se puede aprender mucho de Godoy Wilson o de Carlos Asiain, que han dedicado toda su vida al arte”, concluyó.

 

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