A Fondo
Miércoles 20 de Abril de 2016

Nos están matando

Lucila Tosolino / De la Redacción de UNO
ltosolino@uno.com.ar


Más de ocho millones de personas mueren cada año de cáncer en el mundo. Esta cifra a nivel global aumentará a trece millones en 2030, según previsiones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Para centrarnos en estadísticas más locales, en la Argentina mueren, por año, unas 62.000 de personas por cáncer. Hay que admitir que al igual que el narcotráfico, esta enfermedad se volvió una epidemia, un flagelo.

Diez años atrás, en la manzana del barrio, cada tanto fallecía un vecino y podía ser por diferentes causas. Pero hoy en día, no alcanzan los dedos de una mano -o tal vez las dos- para contar cuántas personas murieron por padecer algún tumor maligno.

La OMS asegura que el cáncer ataca a todos. No discrimina ni excluye. Tantos jóvenes como adultos, ricos o pobres, varones, mujeres y niños, son los afectados.

Ahora, hay cosas que no se están diciendo detrás de estas alarmantes cifras. Un Blog que se llama “El cáncer es un hongo curable” brinda un informe que pone en relieve muchas cuestiones sobre esta enfermedad y su complicidad con las empresas farmacéuticas y los diferentes países y sus gobiernos. Como ejemplo, el texto hace referencia a que un médico de la organización estadounidense “Planned Parenthood” que aseguró que “se pueden curar todos los cánceres del mundo, pero hay que permitir que la gente muera para frenar el crecimiento de la población”.

Más claro, echale agua. Mientras las industrias médicas y farmacéuticas se llenan los bolsillos y hacen fortunas con tratamientos devastadores como la quimioterapia. Hay personas que ven a sus seres queridos sufrir, morir.

Más allá del desproporcionado y aberrante negocio que hay detrás de la “cura” del cáncer. Hay algo que pocos saben y es lo que explicó el médico italiano Tullio Simoncini.

El especialista en oncología, diabetes y trastornos metabólicos es un profesional de la salud consciente que trata de descubrir la verdad, en beneficio de sus pacientes y se niega a repetir la versión oficial de lo que asegura el sentido común: que el cáncer es un mal funcionamiento celular.

El autor cuestiona la "conformidad intelectual" y asegura que hay mucha mentira, manipulación y falsedad detrás del cáncer. Él crítica a los médicos que incentivan tratamientos como la quimioterapia, a los que considera “inútiles” para curar esta epidemia global.

Simoncini se dio cuenta de que todos los cánceres actuaban de la misma manera y se debía a un común denominador: la cándida, una levadura. 

El italiano señala que la cándida normalmente se mantiene bajo control por el sistema inmune, pero cuando este sistema se debilita la cándida se multiplica, se amplía y construye una "colonia". Ahí, la cándida penetra en un órgano y el sistema inmunológico tiene que responder a la amenaza de otra manera. Y es en ese momento donde debe “construir” una barrera defensiva con sus propias células y este crecimiento es lo que se llama cáncer.

Si bien, la teoría de este médico no es completamente absoluta ya que no fue confirmada por cuestiones obvias. Resulta coherente pensar que cuando el sistema inmunológico funciona correctamente y con eficacia, las células no se “desordenan” o “escapan” y por lo tanto la cándida se mantiene bajo control.

En la actualidad el sistema inmune es debilitado por muchos factores como los alimentos transgénicos, las carnes procesadas, los aditivos de las bebidas, las harinas y azúcares refinados, los agroquímicos, los campos electromagnéticos y la tecnología de microondas y las frecuencias, las drogas farmacéuticas, el estrés de los tiempos que corren y mucho más.

Abramos los ojos y estemos atentos, porque debajo del tapete hay muchas cosas que los “poderosos” no quieren que nos enteremos y, de esta manera, nos están matando.

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