La Provincia
Viernes 22 de Abril de 2016

No vidente reclama su jubilación y denuncia que el Estado no respeta sus derechos

Padece retinosis pigmentaria y tiene una visión reducida en un 90%. El hombre de 46 años aseguró que, por ley, le corresponde cobrar una jubilación y no una pensión de 800 pesos. Aseguró que Anses no atiende sus reclamos. Iprodi se comprometió a ayudarlo.

Sergio Moyano, tiene 46 años y padece de retinosis pigmentaria, una enfermedad que produce pérdida de visión en forma progresiva hasta provocar la ceguera. Le detectaron el problema a los 31 años y, en la actualidad, su vista se redujo un 90%. Sin embargo, Moyano circula con su bastón blanco por Sauce de Luna, donde vive junto a su familia, y siempre percibe la discriminación y la indiferencia por parte de la sociedad, según relató a UNO.
Pero esto no es todo. Moyano asegura que más allá del ninguneo de la sociedad, en los últimos años recibió la misma actitud por parte de organismos tanto provinciales como nacionales.
“Toda mi vida trabajé en la construcción de rutas, tenía un buen trabajo y me iba muy bien. A los 31 empecé a padecer retinosis pigmentaria y con el tiempo quedé prácticamente ciego. Llegué a perder un 90% de mi visión”, relató Sergio quien agregó que fue en ese momento cuando tuvo que declararse incapacitado para trabajar y empezar a hacer los trámites jubilatorios.
“En mi trabajo conducía vehículos y trabajaba con personas, en un momento llegué a no ver más así que le dije a mi esposa que tenía que dejar de trabajar e incapacitarme debido a que podía hacerle daño a alguien”.
Fue así que por enero de 2001, Moyano fue, acompañado por su esposa, a la empresa Orígenes, una de las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP) dedicadas a administrar los fondos de jubilados que habían optado por el regimen de capitalización impuesto en los años 90. “Como trabajé en distintas empresas privadas pero para obras del Estado Nacional, mi jubilación tenía que ser nacional, así que empecé a hacer los trámites en Orígenes y ellos me pidieron que vaya a una junta médica para evaluar mi vista”, explicó el hombre al tiempo que detalló que luego de los análisis médicos, los cuales dieron que había perdido un 90% de la vista, tuvo que esperar alrededor de cinco meses para que finalmente lo llamen desde Orígenes y autorizar su jubilación.
“Recuerdo que una chica me dio mil y una vueltas. Me hacía venir desde Sauce de Luna a Paraná siempre para hacer los trámites y nunca avanzaba. Se abusaba porque era ciego, me hacía sentar atrás de todo en la sala de espera y quedarme allí por un largo tiempo”, manifestó impotente Sergio y detalló que, a fines de mayo, le dijeron que no le iban a poder dar la jubilación, sino que sólo le iban a otorgar una jubilación no contributiva.
“Fue deprimente, ni siquiera con los años de aporte de trabajo llegué a cobrar un salario digno por mes. Imaginate ahora, a partir de marzo, cobro 800 pesos”, explicó Moyano y detalló que tuvo que acostumbrarse en quedarse en su casa mient6ras su esposa y dos hijos se encargaron de ganarse el pan.
“Pedí ayuda a cuantas personas me crucé. Incluso al secretario del Juzgado federal de Paraná, Juan Rosas Paz, me recomendó tres abogados que me ayudaron a tratar mi situación pero éstos no pudieron hacer nada”, detalló y explicó que se debió a que la ley 24.241 de reforma previsional de 1993, promulgada durante el gobierno de Carlos Menem “protege a la AFJP por lo tanto no se pudo hacer nada y me tuve que conformar con mi pensión no contributiva”, apuntó.



Una ley vigente 
Moyano argumenta que por ley, le corresponde cobrar una jubilación y hace referencia a la Ley Nº 20.888, sancionada el 30 de septiembre de 1974 y promulgada el 22 de octubre del mismo año. El texto, aún vigente, brinda “beneficios previsionales para ciertos discapacitados”.
En el artículo Nº 1 de esta ley, se deja en claro que “todo afiliado al Sistema Nacional de Previsión o a cualquier caja o sistema de previsión especial que esté afectado de ceguera congénita tendrá derecho a gozar de jubilación ordinaria a los 45 años de edad y/o 20 años de servicio”.
De esta manera, Moyano está en todo su derecho de recibir una jubilación y no la triste pensión de 800 peses. Además, porque el articulo Nº 3 dice: “Quien haya adquirido ceguera cinco años antes de llegar a cualquiera de los topes establecidos en el artículo 1º se considerará comprendido en sus beneficios”. Es así que cuando Sergio inició los trámites de jubilación deberían habérselos otorgado y no haberle dado una pensión no contributiva.
“Realmente me macanearon. Se hicieron las cosas mal y dejaron que cobrara durante más de 10 años un misero sueldo por mes”.
En 2015 descubrió la existencia de la Ley Nº 20.888 y fue así que decidió presentarse en la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses). “En la Anses no tenían ni idea de la ley, me dijeron que no la conocían y que no podían hacer nada, que me conforme con la pensión que tengo”, apuntó el hombre quien asegura haber peregrinado por distintas oficinas de Anses en La Paz, Concordia y Paraná.
Luego se presentó en el Instituto Provincial de Discapacidad (Iprodi) y el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) con sedes en Paraná. “En el Iprodi y en el Inadi no conocían la Ley al igual que en Anses. Tanto los abogados como los funcionarios de estas instituciones no conocen los derechos que tenemos los ciegos. Como mi caso de haber cientos de ciegos en el país que son ninguneados y terminan cobrando 800 pesos por mes”, aseveró.
"La ley tiene más de 42 años pero es desconocida. Se trata de un derecho para las personas ciegas que está siendo negado por la ignorancia de muchas personas y por la mala gana de quienes trabajan en instituciones estatales”, agregó.

Respuesta del Iprodi
Ante la consulta de UNO por la situación de Moyano, desde Iprodi, señalaron que lo van a ayudar. “Lo vamos a ayudar con su situación respecto con la jubilación y, además, ya le empezamos a tramitar un bastón y la asistencia médica que necesita por la salud de sus ojos”, confirmó Natalia jaime, trabajadora del Instituto Provincial de Discapacidad, organismo que quedó transitoriamente en manos de Cristina Ponce, tras la muerte de Flavia Mena.
Jaime confirmó que, según la ley, Moyano está en su derecho de reclamar la jubilación. “Además de tener 46 años y padecer hace más de cinco años ceguera, Sergio trabajó durante 12 años en la construcción, por lo tanto está en todo su derecho en quejarse por su pensión y obtener una jubilación”.
Luego de que UNO se comunicara con Iprodi, Moyano indicó a este medio que esta institución se disculpó con él y se comprometió a ayudarlo. “Esperemos que mi situación se solucione y deje de se pensionado para pasar a ser jubilado. Además, lo importante es que se sepa que existe una ley que habilita a los ciegos a jubilarse a los 45 años de edad o con 20 años de servicio”.

 

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