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Lunes 22 de Febrero de 2016

“No somos una banda romántica”, afirmó Alex González de Maná

Alex González, baterista y fundador del grupo mexicano, habló en la previa del show que darán el lunes 29 en el estadio de Newell’s.

Pedro Squillaci / De la Redacción de La Capital
psquillaci@lacapital.com.ar


Explosivo, como sus solos de pop ardiente, que provoca llamas en las sábanas. Así es Alex González, el baterista de Maná que vuelve a Rosario, pero esta vez para presentar el disco “Cama incendiada”, en Newell’s. Sin temor a las canciones de amor edulcoradas, González dijo que “Maná no es una banda romántica” y elogió a su compañero Fher Olvera, compositor y cantante, por su capacidad de crear temas que “le tocan un cable sensible” a la gente. El extrovertido percusionista, vocero de la banda que completan el bajista Juan Calleros y el guitarrista Sergio Vallín, dijo que “no existe ninguna fórmula para el éxito” y que fue “una gran noticia” que los hayan convocado al Paseo de la Fama en Hollywood. Pop latino para corazones en cenizas.

—¿Qué recuerdo tenés de la última vez que vinieron a Rosario?
—Bueno, de lo fuerte que cantaba la gente, de lo bien que lo hacían, de lo eufórico, siempre tratamos de volver a Argentina, y en especial a Rosario, porque desde que empezamos a ir a esta ciudad nos han tratado como en casa y no dudo que en este 29 de febrero cuando estemos por allá la cosa se va a poner bien caliente. Nosotros siempre lo hemos presumido que Argentina es uno de los países más eufóricos, la gente grita durísimo, cantan muy afinados por cierto, así que estamos muy felices de volver y llevar este nuevo material “Cama incendiada”.

—¿Cuándo fue el debut de Maná en la ciudad?
—Creo que fue por el 2002 o 2003, por ahí, que fue cuando empezamos a hacer estadios. Pero tenemos recuerdos de nuestros inicios cuando tocamos en lugares más chicos, y veíamos cómo la gente se iba enganchando con la banda e iba creciendo la multitud para ir a vernos. Yo creo que al final de cuentas, lo que nosotros más nos encanta hacer es tocar en vivo, independientemente de lo interesante y divertido que es estar en un estudio. Pero lo que más disfrutamos es estar arriba del escenario tocando y no nos importa tanto el tamaño del escenario. Obviamente que es muy alucinante ver a la multitud de gente en un estadio muy grande, pero lo más importante para nosotros es que la gente nos vaya a ver y que la pasen bien, igual que nosotros.

—¿Maná tiene una fórmula para estar en el centro de la escena durante tanto tiempo?
—No existe ninguna fórmula, porque de existir la hubiésemos hecho desde hace tantísimos años. Lo que sí siempre hemos sido una banda honesta, en el sentido de que no pretendemos hacer otra cosa: Maná es una banda de rock-pop que fusiona y se nutre de elementos de la música latina y de otras músicas, y hacemos canciones con letras que conectan con la gente, y que les toca algún cable sensible. Eso, sumado a la credibilidad del público y que es un grupo que suena muy bien, que tratamos de tocar lo mejor posible, le da mucha seguridad a la gente, porque cuando va a comprar sus boletos saben que se van a ir contentos después de ver un buen concierto. Todas esas cosas son elementos que ayudan a tener éxito. El año que viene vamos a cumplir treinta años juntos y estamos muy felices, pero no ha sido fácil. Ha cambiado mucho la industria, ya no se escucha la música en la radio, ahora esta todo prácticamente por internet. Pero nosotros seguimos, cuando haces lo tuyo con pasión, honestidad y calidad, creo que puedes permanecer con tu trabajo en el tiempo.

—Esa pasión la han puesto también en el título del nuevo disco “Cama incendiada”, en la que el amor vuelve a ser protagonista.
—Fue una idea de Fher (Olvera), él es el compositor principal de la banda y se le ocurrió el título, pero es como decir que en la cama uno nace, crece, se reproduce y muere, suceden muchas cosas en la cama. Y también en la cama puede haber tanta pasión que llega a ser explosivo. A nosotros nos gustó también esa portada de la cama en llamas, porque nos recordó algunas tapas de los años 70 como Pink Floyd o Black Sabbath, que son muy artísticas. Y el tema del amor ha estado siempre presente en los temas de nosotros, Fher tiene una manera muy peculiar para escribir canciones, pero a la vez ha sabido conectarse con la gente y muchas de ellas son casi propiedad de quienes las escuchan. Es tan alucinante ver que seguimos en el gusto de la gente y que la banda por otro lado está llegando a otra generación. Hay una generación, por ejemplo, que está escuchando a la banda desde “Amar es combatir” para acá, y eso seguramente lo vamos a ver en Rosario, donde seguro que va a concurrir una fusión de generaciones de todas las edades.

—Hay temas nuevos como “La prisión”, “Adicto a tu amor” o “Electrizado” que reinciden con el romanticismo. ¿No temen el riesgo de caer al lugar edulcorado de los baladistas románticos?
—La verdad que, como hacemos las cosas nosotros, nunca nos ponemos a pensar en el resultado, en cuál va a ser la crítica o cómo la gente lo va a tomar. En el caso de Fher, él tiene una manera de componer las letras y de sentir las cosas, que tiene una facilidad de escribir según esté más o menos enamorado en esa época o toma historias que le llegan y las hace canción. Es todo válido, al final de cuentas el amor es parte del día a día de nosotros, creo que al mundo le hace falta más amor y no veo nada malo que puedan existir canciones románticas. Maná no es una banda romántica, aunque sí hay canciones de amor y desamor. Eso ha sido parte de lo que fue la literatura de las canciones, porque también tocamos temas sociales, hay canciones que hablan de sueños, del medio ambiente, creo que es importante tener un poco de todo. Pero en este disco ése fue el «feeling» y bueno, hay que respetarlo. Desde que la música existe, o desde que yo estoy escuchando música, al menos, la gran mayoría de las canciones hablan siempre de amor y desamor, sea el género que sea.

—También es cierto que en temas como “Mi verdad” o “Somos más americanos” se corren de lo romántico y han marcado una posición progresista en el tema político, lo que ha sido consecuente en toda su carrera.
—Nosotros hemos sido una banda que aplaudimos el derecho humano de poder expresarse, y lo bueno es que siempre tratamos de dejar un mensaje. Cada quien es capitán de su barco, o llegas a tu meta o te estrellas, y lo mismo pasa con las decisiones: tú puedes tomar buenas o malas decisiones, pero al final de cuentas lo importante es hablar de las cosas que nos preocupa o que nos enoja, y tanto en nuestro país como en otras partes el sentimiento es igual.

—¿Qué les representó obtener una estrella en el Paseo de la Fama en Hollywood y que los consideren una de las bandas más populares del mundo?
—Fue una gran noticia, nos emocionó mucho poder estar en el Paseo de Hollywood al lado de gente que ha dejado tanta huella, ya sea en el cine, en la música o en el teatro, y han sido muy pocos los latinos que han logrado esto. Los Ángeles es como nuestra segunda casa y desde ahí fue donde la banda explotó hacia el resto de Estados Unidos. Hay una gran comunidad latina que nos apoyó, así que con mucha humildad nos sentimos muy honrados y me parece muy alucinante que mis hijas van a poder ir allí a ver una estrella con el nombre de la banda en la que tocó su padre y que eso quede para otras generaciones. 

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