A Fondo
Martes 08 de Marzo de 2016

“No me felicites, sumate a la lucha por la igualdad”

Lucía Romani / De la Redacción de UNO
lromani@uno.com.ar


Hoy, cuando el mundo conmemora el Día de la Mujer, es oportuno citar una frase evocada con motivo del 8 de marzo por la subsecretaria de la Mujer de Paraná, la psicóloga Graciela Mántaras, quien invitó a la comunidad, en una entrevista que tuve oportunidad de hacerle días atrás, a que en esta fecha no se felicite a las mujeres ni se las “premie” con un regalo material ni una tarjeta; por el contrario, la especialista propuso, y seguro muchas se sentirán identificadas con su mensaje, que la mejor manera de homenajearlas es apropiarse de sus luchas históricas,  ayudarlas a levantar sus banderas, pelear por la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer y así sumarles un granito de arena contra el machismo que les toca enfrentar día a día en las calles, los trabajos, el colegio y la familia. 

Más allá de los trágicos hechos que hicieron que el 8 de marzo se convirtiera en su día internacional (el incendio intencional en Nueva York de la fábrica textil Cotton en 1908, en el que resultaron calcinadas 146 obreras; y el movimiento de protesta por la falta de alimentos iniciado por  mujeres rusas que desembocaría en el proceso revolucionario de octubre 1917), la fecha se vuelve a manchar de sangre con las jóvenes argentinas Marina y María José, asesinadas brutalmente en Ecuador semanas atrás, y a casi dos años del hallazgo sin vida de la paranaense Priscila Hartman cuyo cadáver fue encontrado el 26 de octubre del 2014 en un campo a tres kilómetros de San Benito, tras permanecer desaparecida dos días, por mencionar solo algunos femicidios.  Ese, será el desafío hoy: que la charla con amigos, compañeros o en la sobremesa, se desprenda de replantearnos por dónde pasa la violencia de género, de que debemos hacernos cargo tanto mujeres como hombres de esa problemática que es tan antigua como actual, y proponernos un mundo mejor para las nuevas generaciones, donde la figura femenina no sea simplemente admirada por su belleza o despreciada por sus defectos. La mujer debe valorarse por su fuerza, por su capacidad intelectual, por su facilidad para proponerse más de una meta a la vez y cumplirla, pero sobre todo, esa reflexión debe darse por nuestras abuelas, mamás, tías, amigas y colegas,a las  que admiramos pero que sobre todo, saben brindarnos ese abrazo maternal que solo la mujer puede dar. Hombres y mujeres merecen igualdad, es la hora. 
 

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