La Provincia
Viernes 13 de Febrero de 2015

Niega haber incumplido con régimen de visita de sus hijas

Jonathan Esquivel desmiente los dichos de su exmujer. Asegura que concurre con sus hijas a la casa materna “pero no nos atiende”. La acusa de maltrato y tiene miedo que le quiten la tenencia

UNO publicó el lunes un artículo referido a un conflicto familiar entre los padres de cuatro menores, de 5, 7, 9 y 10 años. En la nota la mamá de los chicos denunciaba que su expareja incumplía con la cuota alimentaria y ponía al descubierto una situación mucho más grave: aseguró que el hombre, (que había aceptado un régimen de visitas acordado en forma extrajudicial) le habría quitado a sus dos hijas mayores, con las que ya no tiene contacto hace nueve meses, entre otros problemas.

 


Pero como en todo conflicto donde hay hijos de por medio, siempre se impone otro punto de vista de los hechos. En este caso, el que quiso dar su versión fue el padre de los niños, Jonathan Esquivel. Visiblemente nervioso el joven de 28 años desmintió que no haya cumplido con el régimen de visitas impuesto por la Justicia provincial.  “Nos hace la vida imposible. Voy con mis hijas a su casa, golpeo la puerta, ella está adentro pero no nos atiende”, sostiene, pero enseguida aclara que las  nenas (las mayores de cuatro hermanos) solamente acuden con la intención de visitar a sus hermanos, de 5 y 7 años. Explica que esta decisión se debe a una denuncia por abuso, desestimada por el juez, contra los dos hijos menores iniciada por el progenitor en el Juzgado de Familia N°1, a cargo de Tulio Rodríguez Signes. “A la madre de Virginia siempre le cuestioné que no dejara entrar a nadie, porque estaban mis hijos. Sin embargo, pasaba un hombre, pasaba otro”, planteó.

 

 Esquivel señaló que la relación con su expareja siempre fue tensa y admitió que la mujer no quiere a sus hijas, incluso le recriminó que solo le interesa mantener la cuota alimentaria.  “Cuando nuestra hija mayor tenía 4 años me iba a bañarla, a cocinarle, porque ella no estaba nunca en la casa. Y me prohibía que las llevara a mi casa. Entonces decidí hacer mi vida, por mi lado”, recordó. Desde ese momento recibió a sus hijos en su casa, ubicada en cercanías del hogar materno, pero sostuvo que ese cambio de actitud tampoco pudo traer un poco de calma.

 


 


Maltrato y cuota alimentaria

 


Así como refuta los dichos de su expareja en lo que respecta al régimen de visitas, Jonathan Esquivel revela otras situaciones intrafamiliares que involucran directamente la integridad de las menores.


 Otro de los puntos que puso en duda su exmujer estaba vinculado con su falta de actividad laboral. “Siempre trabajé, cuando estaba con ella nunca le faltaron pañales, le llevaba bolsones de comida, que la madre dejaba en un rincón y después los tiraba”, contestó. Mencionó que actualmente se desempeña como cajero de un supermercado, donde cobra 1.000 pesos por semana, aunque admite no le alcanza para cubrir las necesidades básicas de sus hijos. El hombre también hizo mención a la cuota alimentaria,  un tema que también amplió aún más las grietas entre ambos.


Esquivel precisó que su madre,  jubilada por una incapacidad, debió hacerse cargo de una suma de dinero que no tiene forma de cubrir. “Le sacan absolutamente todo el sueldo, si llega a ver 600 pesos de su sueldo es mucho. Ella hace lo que quiere”, dijo ofuscado. Según su parecer, la madre de sus hijos están en perfectas condiciones de trabajar y esforzarse por sus hijos. “¿Vos trabajarías si sabés que te levantás y tenés plata en el cajero?”, agregó en tono irónico.


La controversia familiar también tuvo un capítulo en la escuela donde asisten las dos hijas mayores. De acuerdo a lo expresado por la madre, Esquivel habría cambiado de turno a las niñas, sin consultarla previamente. En la versión del padre, cada vez que salía de trabajar iba a buscarlas, pero cada día se encontraba con una novedad.


Entonces recurrió a la ayuda del Consejo Provincial del Menor, el Adolescente y la Familia (Copnaf), quienes estaban en conocimiento de esta situación. “Este organismo solicitó el impedimento de contacto de la madre y la restitución con el padre de los otros dos chicos”, relató.

 

 

Teme por sus otros dos hijos

 


Tanto Jonathan Esquivel como la abuela de los chicos, Susana Verón temen por la integridad de los dos nenes más chicos. “¿No sé que estará pasando con los otros dos?”, deslizó preocupada la mujer. Esquivel recordó que las niñas de 10 y 9 años debieron someterse a una  pericia en Cámara Gesell, pero que la veracidad de sus dichos no bastaron para convencer al equipo técnico del Juzgado de Familia N°1 de Paraná.


Mientras busca encontrarle una explicación a todo lo sucedido, vuelve a reprochar la conducta de su exmujer. “Es una abusadora en todo sentido: les pegaba, las hacía sentir mal, las tenía atrapadas”, subrayó.


 Durante su alocución puso de manifiesto que sus hijas dormían en condiciones poco adecuadas, cuando estaban en la casa materna. “Lo hacían en un garage, sin ventanas”,  precisó la abuela, a lo que agregó: “Les dije que con todo lo que me sacan a mí construyeran un dormitorio. Esto fue hace tres años”.


En base al testimonio del padre de los chicos, sostenido por la abuela paterna, se desprenden indicios que el contacto entre hermanos y de los cuatro niños con sus padres está lejos de cumplirse. “Es una batalla, porque me tienen que acompañar mis otros hijos, porque tengo problemas del corazón y puedo quedarme seca en cualquier momento”, aportó la abuela.


Con el caso en los medios, la familia de Esquivel-Verón atraviesa un verdadero dilema: se quedaron sin abogado, quien renunció por la amplia exposición del litigio, y ahora no saben a quien recurrir.


“Cualquier día de éstos puede ir la Policía y sacármelas. Sería llevárselas en contra de su voluntad, porque son criaturas. Ellas no tienen poder de decisión”, alertó. De acuerdo a Esquivel, la mujer “hace todo esto para victimizarse, como saben que  sus hijas no quieren estar con ellas, culpa a la Justicia y me apretan a mí”.

 


Aclaración del juzgado de Familia

 

El titular del Juzgado de Familia N°1 de Paraná, que conduce Tulio Rodríguez Signes, convocó a UNO para realizar algunas aclaraciones en torno al caso. El magistrado consideró que como no hubo reclamos formales de las partes por algún incumplimiento “desde el Juzgado es imposible que estemos monitoreando cada una de las causas y menos aún el incumplimiento de cada uno de los acuerdos que se hacen”.
 

 


Nueva medida


Rodríguez Signes afirmó que siempre se trata de garantizar el contacto de los chicos con los padres y entre los hermanos. Entonces ante la supuesta falta de contacto que denunció la madre “intimé al papá para que cumpla con la orden judicial bajo el apercibimiento del artículo 239, que indica que es un delito no cumplir con la orden de un funcionario público. En ese caso se puede dar intervención al fiscal de turno para que inicie las actuaciones”. En este sentido, el padre de los chicos podría ser multado y hasta se podría analizar el nuevo cambio de tenencia.


“Una de las obligaciones que tienen los padres respecto del otro progenitor es garantizar el contacto fluido”, señaló. Estimó que “no hay ningún elemento grave que impida que la mamá pueda ver a las niñas y que el padre pueda ver a sus otros dos hijos”.

 

 

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