Salud
Domingo 21 de Agosto de 2016

Nicolás pudo visitar Entre Ríos a dos meses de recibir su trasplante

El joven oriundo de Urdinarrain se recupera raudamente. Esta noche regresa a Buenos Aires para continuar con su tratamiento

Hace apenas un poco más de dos meses que Nicolás Bernhardt, de 25 años, recibió un trasplante bipulmonar en la Fundación Favaloro. Desde entonces, su recuperación fue muy rápida y a los 15 días recibió el alta ambulatorio, si bien debe permanecer en Buenos Aires realizando una exhaustiva rehabilitación antes de que le den el alta definitiva.
Su salud viene mejorando de tal modo que ya pudo volver a Urdinarrain a visitar a su familia y sus amigos más cercanos. Estuvo dos días allí, luego se reunió en Paraná con Fátima Heinze, que ya pasó por un proceso similar y fue trasplantada hace dos años, y esta noche regresará a Buenos Aires para continuar con su tratamiento.
En diálogo con UNO contó que el proceso desde que ingresó en emergencia nacional –cinco meses antes de ser intervenido y luego de cuatro años en la lista de espera del Centro Único Coordinador de Ablación e Implante de Entre Ríos (Incucai)– hasta hoy, pasó tan rápido que todavía no cae. "Esta es mi primera visita a Entre Ríos y mi primera salida de Buenos Aires desde entonces. Allá estoy en un departamento, haciendo la rehabilitación, y espero que en tres o cuatro meses me puedan dar el alta definitiva", señaló, y aclaró que su idea es quedarse a vivir allá: "Me gusta Buenos Aires y si sale un trabajo me voy a quedar. En Urdinarrain tenía un lavadero de vehículos, pero es un trabajo que ya no podré hacer. Todo esto me cambió la vida".
En este marco, Nicolás rememoró cómo fueron los años esperando que llegue su "ángel donante": "Durante ocho años tuve hemorragias e iba a la Fundación Favaloro, adonde me cauterizaban las arterias que sangraban y seguía haciendo mi vida normal. Pero en noviembre del año pasado me agarró una hemorragia que me dejó entubado tres días y ahí me costó salir. Estuve como 40 días internado y después de ahí ya nada fue igual y me prohibieron trabajar. Me dijeron que tenga una vida más tranquila", expresó.
"Ahora estoy tan bien que por ahí me agarra miedo de que pase algo", confió, y junto a Fátima admitieron: "Al principio uno está esperando que pase algo. Es que nuestra vida antes del trasplante era internarnos, ir al médico, hacernos análisis, volvernos a internar, y ahora es diferente".
"La vida normal a nosotros nos parece una vida anormal", opinó Nicolás entre risas. La risa evidencia la felicidad que siente y se expande también a su familia, en la que conocen las distintas situaciones que genera la fibrosis quística, la enfermedad crónica y hereditaria que, entre otras consecuencias, suele provocar un deterioro en los pulmones, produciendo hemorragias; por eso quienes la padecen deben recurrir a un trasplante de este órgano para mejorar su calidad de vida: además de Nicolás, su hermano Cristian también tiene esta dolencia. "Mi hermano anda bien, está con hemorragias pero son leves y hasta ahora no ha tenido una grande para que se le complique como a mí. Todavía no sabe lo que es dormir con oxígeno, pero en algún momento puede pasar. En esto nunca se sabe", comentó, a la vez que recordó que una de sus hermanas, melliza de Cristian, falleció a los 6 años producto de la enfermedad. "Solo nuestro hermano mayor es sano", agregó.

Importancia de donar órganos
Además de Nicolás y Fátima, tres entrerrianos más con fibrosis quística recibieron un trasplante bipulmonar en el transcurso de los dos últimos años: Antonina Colignon y Josefa Vernackt, de Viale; y Leonardo Heyda, de San Benito.
"Es un número importante, ya que el pulmón es un órgano muy difícil. En la lista de espera del Incucai más de 7.000 personas esperan un trasplante de órganos y vamos a seguir trabajando para concientizar a la sociedad sobre la importancia de manifestar su voluntad de donar órganos, y también impulsando que se prepare a los médicos de las terapias intensivas, que son los que van a estar alertas y viendo quiénes pueden ser los posibles donantes", dijo Fátima, y añadió: "En mi caso es una manera de devolverle a la sociedad, a la gente y a la vida, la oportunidad que me dio. Creo que mostrándole a la comunidad la cara del paciente que espera, contándole su historia, la de su familia, se logra ablandar un poco más el corazón y abrir más la cabeza para pensar que uno mañana puede ser el héroe de alguien más donando sus órganos".
"Hay que saber que cuando uno se va el día de mañana los órganos no te sirven y en cambio sí sirven para salvar a otra persona y mejorar su calidad de vida. De este modo se puede trascender y vivir en alguien más, y es un bálsamo para la familia del donante", afirmó por último, y recordó que es muy importante inscribirse manifestando la voluntad de ser donante o compartir esta intención con la familia. "Se pueden inscribir en el apartado que indica 'Quiero ser donante' en la página www.incucai.gov.ar; en el Registro Civil más cercano al domicilio o si no en el Centro Único de Ablación e Implante de Entre Ríos (Cucaier), donde realizan un trabajo extraordinario y a quienes estamos muy agradecidos", concluyó.

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