Femicidio
Martes 08 de Noviembre de 2016

Ni una Menos: un grito cada vez más fuerte y desesperado

El dolor transformado en lucha. Entidades sociales, políticas y gremiales marcharon hasta Tribunales para renovar el insistente y desoído reclamo por una política pública que ponga fin a la creciente violencia contra la mujer

Al grito de Ni Una menos, con el dolor a cuestas y el mandato de convertir la consternación en lucha, más de un millar de personas de distintas agrupaciones y organizaciones políticas y sociales, y particulares, se apostaron frente a los Tribunales de Paraná para reclamar justicia ante el doble femicidio que conmociona a la capital provincial. El señalamiento colectivo marcó también a otro responsable de la actual espiral de violencia de género en la que Entre Ríos –según datos que la Red Alerta confirmó a UNO– se sitúa segunda, casi en la cúspide de casos, detrás de Buenos Aires: la Casa Gris, donde habitan los poderes Ejecutivo y Legislativo.

"No estamos tomando conciencia de lo que está pasando, y las autoridades políticas y de la Justicia tienen que colaborar y comprometerse: si hay una denuncia, que haya custodia, que se cumpla la medida restrictiva, y que se desarme a la otra persona. ¿Por qué le dejaron el arma?", planteó Florencia, tía de Romina, una de las víctimas del prefecto asesino Orlando Ojeda.

Augusto, alumno de Lidia –la otra víctima del doble femicidio– dijo a UNO: "Esta es una historia que no tiene fin, si la Justicia no es pareja para todos".

El grito de Ni una Menos suena lamentablemente más fuerte, cada vez más desesperado y desesperante. Con la conmoción y consternación a flor de piel con el doble femicidio sucedido apenas unas horas antes en Paraná, se conoció en el amanecer de ayer el cuádruple asesinato en Concepción del Uruguay, y el intento de femicidio en Concordia de un hombre a su expareja, que permanecía ayer peleando por su vida.

Los reclamos son cada vez mayores, y evidentemente tardan las respuestas, mientras crecen exponencialmente los casos de violencia de género. Son tan incompresibles este tipo de hechos, como tratar de entender qué se alberga en la mente de estos criminales. Pero está claro que lo que se está haciendo para actuar, prevenir e intervenir, resulta poco o casi nada.

Entre tantos temas que se pretenden forzadamente instalar en la agenda pública, la realidad de la violencia contra la mujer por su mera condición debería ser una prioridad de las políticas públicas. La falta de instrumentación o falencias del botón antipánico, de la pulsera electrónica u otras medidas restrictivas como las perimetrales, inadecuada canalización o lenta actuación ante denuncias, la falta de determinación para sancionar una ley y darle su adecuada y viable reglamentación, resultan ser análisis comunitarios que se repiten ante cada dramática coyuntura, sin que se produzcan cambios.

Entre repudios, solidaridad y lucha, afloró la extensa lista de demandas exigidas hace tiempo, e incumplidas. Se reiteró la falta de concreción de refugios para cobijar a mujeres y niños sometidos a violencia. Y ello requiere presupuesto del Estado, tanto para concretar esos lugares que permitan contener y salvaguardar a las víctimas, como la necesidad de contar con profesionales para atender ante esas situaciones.

La autoconvocatoria de ayer contó con la activa participación familiares de las víctimas, y la adhesión de las comunidades educativas de la Universidad Autónoma de Entre Ríos, la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (Agmer), agrupaciones estudiantiles y de izquierda, y dirigentes políticos enrolados y defensores de los derechos humanos.

"En el interior de la provincia, la situación de violencia de género es aún más grave", confesó una de las docentes que conformó la lista de oradores, que superó la docena.

"La Emergencia de la Violencia de Género, sin el Estado que destine presupuesto para hogares, para personal, y sin una Justicia que cumpla, no va a parar esta realidad", planteó y el dirigente de Agmer Claudio Puntel.


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Situación


Es cierto que en los últimos años se avanzó mucho tanto en el empoderamiento de derechos, en la visibilización de la problemática y en la toma de conciencia colectiva, pero todavía las víctimas de violencia siguen sufriendo las deficiencias que ofrece el Poder Judicial para poner en marcha estrategias que incluyan las distintas medidas vigentes, y que tienen a mano, para actuar. El reclamo a quienes tienen el deber y la obligación de administrar justicia –por ocupar ese lugar que les da también muchos derechos y privilegios– es extensiva también a la clase política y gobernante, que también demora leyes que desde hace tiempo se reclaman, como una Emergencia de Violencia de Género.

Cada vez más frecuentemente nos lamentamos de todas estas muertes evitables. En los tres casos de violencia de género registrados el fin de semana en la provincia, habían ocurrido antecedentes de agresión.
En Paraná, el doble femicidio sucedió el sábado por la noche. El efectivo de Prefectura Naval Argentina Orlando Aníbal Ojeda, de 46 años, asesinó con su arma reglamentaria a la policía Miriam Romina Ibarra y a la docente Lidia Nora Milessi.

Apenas pasada la medianoche del domingo, a las 0.30 de ayer en Concepción del Uruguay, Juan Pablo Ledesma mató a su expareja, Johanna Carranza, a las dos pequeñas hijas de ambos, Luciana de 7 años y Candela de 5 años- y a la nueva pareja de la mujer, Carlos Vicente Peralta, de 23 años. Luego intentó quitarse la vida, pero fue encontrado con vida.

En tanto en Concordia, Miguel Ángel Rodríguez, de 48 años, intentó matar a su expareja de 33 años Evangelina Moledo y al actual novio de ella, Luis Walter Chamorro, con disparos de arma de fuego, y luego se suicidó. Ocurrió el domingo al mediodía, en el barrio Benito Legerén. Desde el hospital Masvernat, donde Moledo fue hospitalizada, trascendió que podría quedar parapléjica, permanecía muy grave y luchando por su vida. Chamorro se encontraba fuera de peligro.

"Hay que decir no al silencio, a callar, no hay que ser cómplices. La lucha es para seguir manteniendo vivas a las que quedamos", alertó una de las varias estudiantes que hicieron uso de la palabra, integrantes de agrupaciones estudiantiles universitarias.

"En lo que va del año se produjeron siete femicidios y cuatro vinculados en la provincia. El año pasado fueron 15, tres vinculados y dos sospechosos. Y desde 2007 contabilizamos 77 femicidios, 17 vinculados y 99 niños y niñas que se quedaron sin su madre", contó Silvina Calveyra, de la Red Alerta.

El colectivo volverá a reunirse el 25 frente al mural Memoria Colectiva, en calle Belgrano. Los reclamos parecen repetirse, y la reacción de los poderes Judicial, Ejecutivo y Legislativo siguen tardando en llegar.


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La movilización en Concepción

Luego de la conmoción que causó en la comunidad de La Histórica el cuádruple crimen cometido por un hombre que mató a su expareja, a sus dos hijas y a la actual pareja de la mujer, diversas organizaciones de la ciudad convocaron a una marcha por la igualdad de género y en contra de estos crímenes que se repiten cada vez con mayor asiduidad. La convocatoria reunió a un grupo de alrededor de 1.500 personas frente a la pirámide de la Plaza Francisco Ramírez, y fue convocada a través de las redes sociales, tal cual lo han hecho en oportunidades anteriores a raíz de los llamados de la organización de #Ni una Menos. Caminaron alrededor de la Plaza Ramírez y luego se detuvieron frente a la Jefatura Departamental de Policía.

El hecho puntual de esta convocatoria fue en repudio al asesinato de Johana Carranza y sus hijas, Luciana de 5 años, y Candela de 7 años, junto a la actual pareja de la mujer, Carlos Vicente Peralta, de 23 años.

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