Márama
Sábado 10 de Septiembre de 2016

"Ni siquiera escuchaba cumbia", confiesa el cantante de Márama

Agustín Casanova habló del éxito del grupo y admitió el fin comercial de su cumbia pop

Agustín Casanova da un par de pasos de baile, mira al público con una amplia sonrisa y canta "nena, yo quiero con usted ser caballero, deja que pase, pues, que pase lo que tenga que pasar", o bien "tú te pones loquita de noche, te gusta salir con amigas, un brindis, vasitos arriba, tú te pones loquita, mamita".
Frente a él, una multitud de pibes corea las canciones, en ritmo de cumbia pop. "No me considero menos que nadie por hacer cumbia", dice el líder de Márama, el grupo uruguayo que se convirtió en sensación con la premisa inequívoca de "alegrarse y divertirse y no para dejar un mensaje sobre si la sociedad está mal".
"Si escuchás una canción de Márama muchas veces, llega un momento en que no la querés escuchar más", dice Casanova, con honestidad brutal, en la previa del show que la banda ofrecería en el Alto Rosario Shopping. De la mano de la cumbia pop, que es furor en los boliches, Casanova tomó tanta popularidad que no solo lo convocaron a ser una de las figuras del Bailando 2016, sino que hay un imitador que hace de su doble y hasta se dio el lujo de hacerle un plantón al mismísimo Tinelli.
En esta charla, Casanova se muestra tal cual es, confiesa sus preferencia por la balada y el rock, su respeto a figuras icónicas de la canción uruguaya y admite que la cumbia no le pasa por el corazón sino que fue una elección laboral del grupo que integra junto a Marcos Ifrán, Alejandro Vázquez y Pablo Arnoletti.
"Si tenemos la posibilidad de consagrarnos como artistas, lo vamos a hacer", indicó. De fondo, suena una cumbia muy lejana a Los Palmeras y muy cercana a Márama, porque según sus canciones, fue "por una noche loca", en que "todo comenzó bailando".
—¿A qué se debe el fenómeno de Márama?
—¿A qué se debe? En realidad me parece que viene de la mano de muchas cosas, no solamente del trabajo nuestro sino obviamente del apoyo de la gente y un poquito también de la mano del destino que nos ha ayudado bastante con esto de la vida.
—¿Qué significa el nombre y cómo se originó la idea de llamar así al grupo?
—El nombre significa "luz de luna" en maorí, iluminados, y básicamente va por iluminados. Y cómo se origina no te sabría decir, salió algo muy raro en el estudio de grabación y quedó así, pero ninguno recuerda cómo llegó ese nombre a nosotros ni por qué lo pusimos, un poco de misterio.
—El misterio también rodea al grupo, decís, porque surgió de la nada.
—Sí, muy raro, intentamos recordar la otra vez y no podíamos, sabíamos que lo habíamos visto en una especie de libro, pero no sabemos por qué lo elegimos ni tampoco sabíamos qué quería decir iluminados o luz de luna.
—¿Ustedes cómo definen a la música que hacen, cumbia cheta o cumbia pop?
—En realidad es cumbia... pop, mezclada con pop, porque las melodías, las letras y algunos instrumentos, generalmente algunos sonidos se relacionan con el pop. Pero lo de cumbia cheta quizá hace referencia a que es lo contrario de la cumbia villera, como que se cataloga así. No es algo que nos moleste, pero de una forma un poco más seria preferimos llamarlo como cumbia pop.
—¿Cómo es el vínculo de ustedes con la cumbia, tienen algunos referentes dentro de ese género?
—No, en realidad yo no, ni siquiera escuchaba cumbia yo. Queríamos hacer algo para tocar en los boliches y sabíamos que en los boliches se escuchaba cumbia, por eso lo elegimos. Pero no fue algo que hicimos porque nos encantaba el género, simplemente se dio, así que no conozco muchos artistas de cumbia.
—Ustedes son músicos de Uruguay, de donde salieron muchos referentes de la murga, el candombe o la canción testimonial, como Zitarrosa, Viglietti, por citar solo algunos. ¿Ustedes se sienten en la vereda de enfrente de estos artistas?
—¿Cómo en la vereda de enfrente?
—Claro, porque hacen algo que no tiene nada que ver con ellos. ¿Cómo se posicionan como músicos respecto a artistas de su país?
—No, bueno, en realidad son artistas que estuvieron acá en la Argentina. En cierto modo, si me preguntás si nos consideramos en la vereda de enfrente, más que nada....
—Cuando te digo en la vereda de enfrente es una metáfora, me refiero a si Márama se siente en lugares opuestos de los artistas citados, ideológicamente y estéticamente, o tienen cierto respeto por ellos.
—Ah, no, no, no, muchísimo respeto, yo me crié escuchando a Zitarrosa, cuando era chico mi padre escuchaba mucho candombe y folclore. Por eso te digo que la cumbia no me gustaba en cierto modo, sé que es un género que más que nada salió en Colombia, bajó un poco para la Argentina, que le dio su propio estilo, y a Uruguay llegaban las bandas de la Argentina. Pero nosotros interpretamos más que nada la música como música, como una forma de expresión y como algo que, nada, es así, no me considero menos que nadie por tocar cumbia, quizás.
—Los temas de Márama tienen que ver mucho con encuentros amorosos, con la diversión, las letras son bastante similares en todas las canciones. ¿Por qué no abren el juego a otras temáticas?
—Nosotros en realidad manejamos eso porque quizá en el mundo de la música evidentemente el amor es una de las cosas más comerciales, por el hecho de que es lo que más te hace sentir. Igual, de todas maneras, yo pretendo enfocarme también en hablar un poco más de la vida, no solamente del amor, en hablar un poco de la vida.
—Esta música los moviliza, es lo que sienten de verdad o el objetivo es solo entretener más allá de las preferencias musicales de cada uno de los integrantes?
—No, a mí, en lo personal, más que nada me gusta mucho la balada, siempre fui de escuchar esas cosas y me gusta mucho el rock. Pero también sabíamos que esto era para alegrar. Yo cuando canto cumbia generalmente lo hago para alegrar, no es que me llegue al corazón, pero sé que es un momento que me voy a divertir y que la voy a pasar bien. Cuando mezclamos alguna canción nuestra en forma de balada, ahí me pongo un poco más serio y la disfruto un poco más.
—De todos modos, ¿creés que este género de cumbia pop está llamado a hacer historia dentro de la música o es solo una moda pasajera?
—Y, nunca se sabe en realidad eso, fijate que el reggaetón era un género que estaba muy mal visto, porque era de los barrios pobres, hablaba de sexo y etcétera, y ahora el reggaetón ganó un Grammy como artista de año en Latinoamérica, se hizo un género muy fuerte. Nuestra idea es llegar para quedarnos y lograr que la gente entienda que la cumbia no solo da un mal mensaje sino que puede dar mensajes lindos, entonces si eso puede hacer que sea un género muy fuerte gracias a nosotros, mejor.
—Recién dijiste que lo que ustedes hacen puede llegar a aburrir si la escuchás mucho tiempo, ¿se ven en un futuro haciendo cumbia pop?
—Mirá, hace dos años estaba sentado en mi casa diciendo que iba a ser ingeniero en sistemas, así que no te sabría decir lo que va a pasar. Nuestra música se podría escuchar en toda Latinoamérica, así que si tenemos la posibilidad de consagrarnos como artistas lo vamos a hacer, vamos a luchar hasta último momento. Lo que queda es seguir trabajando mucho, seguir soñando, que también es la base de todo esto, y seguir siendo quienes somos.


Por Pedro Squillaci/La Capital

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