La Provincia
Domingo 10 de Abril de 2016

Ni asombrados

Desfile judicial. Las redes sociales ni se inmutaron por la imputación a Cristina. Tal vez nos acostumbramos a que la clase política se pasee por tribunales. Mientras, la inflación hace lo suyo.

Carlos Matteoda / De la Redacción de UNO
cmatteoda@uno.com.ar


Algunas redes sociales parecen restarle seriedad a las noticias, pienso mientras veo publicaciones en Facebook. Tal vez a falta de otras herramientas en manos de los usuarios, la noticia que me conmueve no es presentada con mayor destaque. La expresidenta Cristina Fernández fue imputada por lavado de dinero, ni más ni menos.  Mis amigos virtuales parecen no sorprenderse demasiado. Me voy a la página de los diarios porteños y corroboro que es cierto, al menos que la información circula por esos circuitos.

Me sorprendo y siento que soy de los pocos. Tras una semana de verlo a Jaime esposado y con chaleco antibalas, y después a Lázaro Báez en idéntica situación, y el desfile K por tribunales, tal vez ya nos acostumbramos. Para colmo, aparecieron los papeles de Panamá, con información selectiva pero contundente, que terminó de desangelar a Mauricio Macri, al menos para hablar desde el punto de vista de su impoluto republicanismo. 

Me pregunto si tanta corrupción televisada terminará por quitarnos hasta la posibilidad de asombrarnos, que era de lo poco que nos estaba quedando.

Una semana de explicaciones intencionadas para hechos penosos. Macri respondió como un empresario millonario al escándalo panameño y su participación en la sociedad off shore. No lo digo yo, lo dijo Lanata (Jorge, el bueno). No respondió como Presidente. Macri parece ser, ante todo, lo primero; y dijo que lo hecho no era ilegal. Poco lo ayudaron los que intentaron explicaciones como “la gente no votó a Illia” o “nos merecemos esto por no valorar la honestidad”. Mejor, no lo defiendan...

Explicaciones tan absurdas como son igualmente absurdas las de los que suponen que el bombazo periodístico de Macri termina redimiendo al kirchnerismo. Nadie lo sostuvo abiertamente, pero se sobreentiende que muchos piensan eso y militan ese argumento nefasto.

Pensaba en las miles de personas que recuperaron derechos durante el kirchnerismo y siguen estos sucesos por los medios de comunicación. Me preguntaba puntualmente si a los más desposeídos de la Patria  habrá que decirles ahora que el costo de esos derechos recuperados, de esa mínima porción de justicia que recibieron -con la jubilación para los que no tenían los aportes o el acceso a una instancia educativa para los que nunca la iban a tener- era a hacer la vista a tales hechos de corrupción. 

No sé, pero tal vez lo sepamos en poco tiempo; si Cristina o Néstor Kirchner robaban junto a Jaime y Lázaro, o si la imputación a la Presidenta solo se trate de una puesta en escena para que se hable menos del ajuste brutal que genera miles de nuevos pobres en la Argentina. Lo que no creo es que tanta corrupción no haya sido conocida por los gobernantes.

Es muy triste pensar que haya que soportar tanta corrupción a cambio de algunas cosas que se hicieron bien, porque hubo de las buenas y otras que no se hicieron: no se tocó a las entidades bancarias, no se tocó a las mineras, la cadena de comercializacion siguió siendo muy injusta con los productores, no se le bajó el IVA a los alimentos esenciales... Pero hubo cosas muy positivas para la gente común, y el final -si este es el final- corroe los argumentos para defender lo que hizo bien... Sí, ya sé, me van a decir que el neoliberalismo macrista busca eso, dejar sin argumentos la defensa de lo realizado. Y si es así, lamento decirles entonces que parece funcionar bastante.

Los dirigentes peronistas pragmáticos sacaron de su abecedario la letra K y dicen ahora que si Lázaro y Jaime robaron deben pudrirse en la cárcel. Lo dicen con la misma carita con la que antes no decían ni mu. 

Lo que pasa es que para mi vieja, para la maestra de mi hija o para el tipo que está con el agua a la cintura en el norte entrerriano Jaime, Lázaro, De Vido, Cristina,  Máximo, Scioli, Urtubey, Randazzo, Aníbal Fernández o Axel Kiccilof  son lo mismo. Y Macri, Massa, Laura Alonso, Stolbizer también. Son la política. 

Y mientras la política se pasea por tribunales, la inflación hace lo suyo.

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