La Provincia
Jueves 19 de Mayo de 2016

Nazarena Rodríguez analizó la repercusión de su carta sobre los ataques de pánico

El viernes 13 de mayo, Nazarena Rodríguez, una joven que vive en Viale contó a través de Facebook lo que le sucede desde muy chica. Hoy asegura estar conmovida y agradecida. 

El viernes 13 de mayo Nararena Rodríguez subió una carta a Facebook contando lo que le sucede con los ataque de pánico. Hoy antes de que se cumpla una semana, UNO consultó sus sensaciones. Acá está la respuesta: 
"Me piden que cuente lo que siento con la publicación del viernes pasado. No sé por dónde empezar. Nunca me imaginé que llegaría tan lejos, fue compartida más de 2.000 veces, y a esas hay que sumarles las que compartieron de las compartidas. ¡Tremendo!
Mi nota fue publicada en páginas de noticias en Internet, hoy me hicieron una nota en FM Litoral de Paraná y fue tomada como contenido de catequesis por una profesora en Buenos Aires.
Quiero contarles que he recibido muchísimos mensajes por privado de personas que, con mi nota, se dieron cuenta lo que tenían, otras se sintieron acompañadas y comprendidas, y otras me felicitaron. Todos esos mensajes iban acompañados de un “fuerzas”, y la verdad sí, me llenaron de fortaleza.
Además de ser tan popular mi publicación, también surgió algo en mi, que tampoco lo esperaba. Desde los casi seis años que llevo luchando con los ataques de pánico, le preguntaba a Dios “¿Por qué a mi? ¿Hasta cuándo?” esas preguntas muchas veces fueron dirigidas a él con desesperación y enojo, porque yo sentía que Dios me había abandonado. Solo confiaba en una Beata que me acompañó desde el primer día de mi mal estar y se convirtió en una amiga, “mi amiga del cielo”, como suelo decirle yo, Ella es Chiara Luce Badano, quién me ayudó y ayuda a llevar mi Cruz día día. Muchas veces nos dicen “dejá todo en manos de Dios, El sabrá que hacer” y sentimos que no hace nada, o “Dios sabe por qué hace las cosas”. Yo no entendía por qué me estaba haciendo esto a mi, me enojé y mucho. Pero quiero decirles que ¡sí sabe lo que hace! ¡Sí obra por nosotros! Con la publicación que hice recibí su respuesta: “Yo te probé, te hice fuerte, para que ahora obres por Mi en otras personas que sufren y les des consuelo y calma”.
Es un crecimiento súper importante para mi vida personal el descubrir el por qué de tanto dolor, y de él sacar algo positivo y bueno, como lo es el ayudar a las personas que me escriben, y a las personas que al leerlas les hace un “click” lo que escribí.
Estoy enormemente agradecida a todas aquellas personas que se tomaron unos minutos para leerla, escribirme, compartirla. La sociedad de hoy necesita un cambio, necesita de nuestro apoyo a las personas, necesita que no se juzgue por ser “lindo o feo”, “flaco o gordo” “alto o bajo”. No nos damos cuenta el mal que causamos cuando hacemos ese tipo de discriminación. Las palabras hieren y dejan marcas, las cuales puede desencadenar grandes problemas emocionales y psíquicos, como lo es la Anorexia y la Bulimia, entre tantos otros.
La sociedad actual tiende a discriminar, a ser violenta verbal y físicamente. El mundo necesita paz. Y creemos que la paz es algo que tiene que venir de Dios, de algo “mágico”, pero no es así, la paz comienza en cada uno de nosotros, en cada buena acción que hagamos. Un mundo unido se construye con gente dispuesta a aceptar y comprender al que tenemos al lado.
A todas las personas que padecen ataques de pánico, depresión, anorexia, bulimia o cualquier enfermedad psÍquica les dejo un consejo: no se dejen estar, no se dejen ganar por el "yo no voy a poder con esto", por las poca ganas de levantarse de la cama, por las pocas ganas de reír y disfrutar de la vida. Se sale de tanto dolor y sufrimiento, busquen un psicólogo, un psiquiatra, lo que necesiten Y aferrarse a Dios, Él es el único que puede devolvernos la paz que necesita nuestra alma, déjense sanar por Él así como lo hace conmigo. Se los dice una chica llena de miedos y que pasó por momentos de crisis horribles que parecían no terminaban más, no les miento, para salir adelante, ¡hay que moverse!
Sin querer mis dos notas terminan con la misma reflexión. ¡Seamos más inclusivos!". 

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