Mundo
Miércoles 28 de Octubre de 2015

Nació dos veces para salvarse de un tumor

Con solo 25 semanas en el vientre de su madre, Macie Hope sobrevivió a una operación a vida o muerte.

Macie Hope McCartney tiene hoy siete años. Es una niña normal que vive feliz en Texas con sus padres, Chad y Keri. Pero quizá sea todavía demasiado joven para comprender que cada día que pasa con su familia hace aún más grande el milagro que protagonizó desde el vientre de su madre. No en vano, su segundo nombre significa esperanza. Y esperanza, precisamente, es lo que regala al mundo la increíble historia de los dos nacimientos de esta pequeña.
Corría el año 2008. Keri estaba en su 23ª semana de embarazo cuando acudió al hospital junto a su marido Chad, ilusionados por conocer el sexo de su quinto hijo a través de una ecografía. Pero cuando la imagen del feto apareció en pantalla, el gesto en el rostro del doctor se torció. Algo no iba bien. Un tumor de gran tamaño estaba creciendo rápidamente en el interior del útero de Keri. A pesar de no ser cancerígeno, sí impedía que la sangre llegase al bebé, poniendo su vida en serio peligro.
Los médicos nunca habían visto algo semejante: se trata de un contratiempo que sólo se produce en uno de cada 35.000 casos. Cada minuto perdido hacía que las posibilidades de salvar a la niña descendiesen, por lo que era preciso actuar con presteza. La operación consistía en extraer el útero de Keri junto a la mitad del cuerpo del bebé para poder eliminar el tumor. Técnicamente, tenía que nacer y regresar al vientre, evitando dañar la placenta para que el útero no 'creyese' que había llegado el momento de finalizar el embarazo. Pero aunque todo saliese a la perfección, las opciones de supervivencia de Macie estarían por debajo del 10%.
Por supuesto, Chad y Keri se agarraron con todas sus fuerzas a ese 10% de esperanza; y el 28 de febrero de 2008, embarazada de 25 semanas, la valiente mamá pasó 4 horas en el quirófano luchando por un milagro para su pequeña. La operación fue un éxito y, diez semanas más tarde, Macie Hope asomaba por segunda vez al mundo, sana y con un peso de 2.750 kilogramos. En poco tiempo pudo abandonar el hospital e irse a casa con sus padres y sus cuatro hermanos.
La llegada de un nuevo ser humano es siempre un acontecimiento extraordinario, que en ocasiones nos brinda momentos únicos. Eso ocurrió con los gemelos que demostraron estar unidos por un fuerte vínculo apenas unos instantes después de nacer. A veces, la vida es maravillosa desde el primer minuto. O desde la 25ª semana de embarazo.
Fuente: abc.es

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