La Provincia
Domingo 22 de Noviembre de 2015

Muy breve antología pintoresca de los expresidentes argentinos

Curiosidades. Forman parte de la historia las pasiones deportivas de Perón por el pugilato y de Frondizi por el fútbol; el duelo entre Irigoyen y De la Torre y el complejo armado político que hizo Urquiza para ser el primer mandatario del país organizado

Carlos Saboldelli / Especial para UNO
csaboldelli@hotmail.com



La presidencia argentina está imbuida de muchas, variadas y diversas cuestiones metodológicas, jurídicas y sociológicas. Nuestra particular cultura, nuestra forma de ser nacional y las particularidades en la cuales la historia argentina se ha desenvuelto permiten (de alguna manera) poner a consideración ciertas situaciones de cada uno de ellos. Y también hemos de aclarar (en este principio) que solo hemos de considerar como presidentes aquellos que fueron elegidos por mecanismo institucionales. Los demás, son golpistas.

* Para empezar a contar

Si bien la Constitución Nacional de 1826 establecía por primera vez la figura del Presidente como titular del Poder Ejecutivo Nacional; no consideramos esto como el primero de los cargos electos como presidente.

En efecto, el Artículo 68 de la Constitución Nacional de 1826 establecía que el Poder Ejecutivo de la Nación se confía y encarga a una sola persona, bajo el título de Presidente de la República Argentina.

Luego de algunas cuestiones operativas y formales, la mecánica de selección, la regulación de la Corte y demás, aparece el artículo que provoca el estallido de las Provincia adeptas al federalismo. Porque precisamente dice el  Artículo 132.- El Presidente nombra los Gobernadores de las provincias a propuesta en terna de los Consejos de Administración.

Ese fue el detonante de la rebelión y del rechazo. Más allá de que el Congreso Nacional que sancionara la Constitución había elegido como Presidente a Bernardino Rivadavia, su poder fue menguado y casi inexistente en términos de control político. Si le permitió algunas medidas que comprometieron financiera y políticamente por muchas décadas, pero que son ajenas a estos comentarios. Por ello es que apenas unos meses después, Rivadavia renuncia al cargo y es Buenos Aires que representaría a las Provincias del Río de la Plata. Lejos estaba la institucionalidad y la organización nacional.

Por ello es que defenestramos esa llamada “presidencia” rivadaviana, mucho más el impuesto “sillón de Rivadavia” que pareciera un dogma constitucional. No existió ni puede ser acreditada dicha Presidencia, en tanto nunca fue aceptada por los componentes provinciales.

Algo que sí ocurrió allá por el año de 1853, justamente cuando nuestro entrerriano Justo José de Urquiza culmina su proceso organizativo con la sanción de la Constitución Nacional. Con ese instrumento, es finalmente elegido como Presidente de la República Argentina. Aquel Congreso eligió para ese cargo entre varios postulantes entre los cuales estaban Mariano Fragueiro, Benjamín Virasoro, José María Paz, Pedro Ferré y López y Planes. La elección no tuvo reparos ni discusiones: Urquiza obtuvo 94 electores, contra 7 y 1 de los demás. Es este el procedimiento que (a nuestro juicio documentado) incorporó al primer presidente de la Confederación de las Provincias Unidas del Río de la Plata: el General Justo José de Urquiza, entrerriano.

* La pluma y la palabra.

Militares, maestros y médicos. Preeminencia de presidentes abogados.

El General Urquiza entrega el mando presidencial al cordobés Santiago Derqui, abogado que se convertiría en el primero en recibir el mando constitucional de presidente. Residente en Paraná (Capital de la Confederación) ejercicio su mandato en medio de la guerra con los porteños, situación que lo obliga finalmente a la renuncia después de los sucesos de Pavón. Se trata aquí del primer renunciante al Poder Ejecutivo.

Queremos evitar el espacio común de la secuencia lineal de la historia. Por ello queremos destacar que desde la presidencia de Urquiza la gran alternancia ocurrió entre militares y abogados. Como aclaramos, solo comentaremos los electos por medios constitucionales descartando aquellos que usurparan indebidamente tales  honores.

Pero el caso es que entre los presidentes (que en las condiciones institucionales enunciadas) ejercieron el cargo en nuestro país encontramos cinco militares (Justo José de Urquiza, Bartolomé Mitre, Julio Argentino Roca, Agustín P. Justo y Juan Domingo Perón). Luego, dos de ellos con especialidades en el arte de curar, el médico Arturo Illía y el odontólogo Héctor J. Cámpora. 

Raúl Lastiri (reemplazó a Cámpora cuando renunció) y María Estela Martínez (ocupó el cargo cuando fallece el presidente Perón en 1974) no eran profesionales. Y Domingo Faustino Sarmiento fue el único maestro en acceder a la Presidencia.

Pero por cierto que los que llevan la delantera estadística y por muchísimo margen son los abogados. Porque del total de presidentes con legitimidad constitucional (33) los abogados suman 23 presidentes contando entre ellos a Santiago Derqui, Nicolás Avellaneda, Miguel Juárez Celman, Carlos Pellegrini, Luis Sáenz Peña, José Uriburu, Manuel Quintana, José Figueroa Alcorta, Roque Sáenz Peña, Victorino de la Plaza, Hipólito Yrigoyen, Marcelo de Alvear, Roberto Ortiz, Ramón Castillo, Arturo Frondizi, José María Guido,  Raúl Alfonsín, Carlos Menem, Fernando de la Rúa, Adolfo Rodríguez Saá, Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner.

En el caso de Victorino de la Plaza, este reviste el doble carácter de militar y abogado. Nacido en 1840 participó en la guerra de la Triple Alianza y continuó su carrera hasta llegar a grados de oficial superior. Sin embargo, cuestiones de salud hicieron que debería pedir la baja del Ejército y por ello es que Victorino de la Plaza se introdujo en el mundo académico, dedicado al estudio del derecho obteniendo el título de abogado. En ese carácter y a través de esa inserción social es que finalmente accede a la Presidencia de la Nación en el año  1914.

* Dobles y triples

En esta sucesión, ha habido varios casos en los cuales se han repetido los mandatos ya sea en forma sucesiva o alternada. Tales son las situaciones de Julio Argentino Roca (en los periodos 1880-1886 y 1898-1904), Hipólito Yrigoyen (en los períodos 1916-1922 y 1928-1930 (destituído)) y Cristina Fernández de Kirchner (2007-2011 y 2011-2015). Y el único que ejerció tres mandatos fue Juan Domingo Perón (1946-1952; 1952-1955 (destituido) y 1973-1974 (deceso)).

Raúl Lastiri era presidente de la Cámara de Diputados cuando renuncia Cámpora, es decir el 3º en línea sucesoria. Y María Estela Martínez, era la presidenta del Senado de la Nción cuando asume la Presidencia en reemplazo de su esposo Juan Perón, que falleciera ese año de 1974. En ese sentido, Cristina Fernández de Kirchner es la única mujer electa como cabeza de fórmula, ya que María Estela Martínez había sido elegida como vicepresidenta.  

* Duelos y deportistas

Como si fuera una elipsis en la historia, siempre los sujetos políticos han evidenciado su humanización. Alejados de los actuales tiempos mediáticos, otras épocas hacían   de aquellas personas justamente seres humanos con actividades visibles y en algunos casos, notablemente populares y reconocidos como resultan los casos de Hipólito Yrigoyen, Juan Domingo Perón o Arturo Frondizi.

El duelo de Yrigoyen y Lisandro de la Torre: “Quiero romperle la boca al cajetilla”, dicen que dijo eso don Hipólito, cuando se enteró que un joven político llamado Lisandro de la Torre había dicho (públicamente) de él que era un egoísta, malsano y paternalista. Parece que De la Torre (que tenía apenas 28 años) se vanagloriaba de su superioridad técnica en el uso del sable, y quizás con ese alarde no se amilanó al desafío cuando el duelo estaba pactado.

Don Hipólito (que tenía 45 años ya) estaba en situación de desventaja. Fuera de estado físico, sin práctica mayúscula con la espada y algunos años extras tampoco se hizo para atrás. 

Un 6 de setiembre de 1897, apenas clareando la mañana salieron ambos contendientes blandiendo sable. Eran padrinos de Yrigoyen, Tomás Vallée y Marcelo de Alvear. Y apadrinaban a De la Torre Rodríguez Larreta y Carlos Gómez.

Iniciado el lance, y contra las premoniciones de todos el joven de la Torre terminó con múltiples heridas en los brazos, algunos en el torso y hasta una herida importante en su propia cara, siendo esta la causa que lo obligaría a usar barba por el resto de sus días. Apenas había pasado media hora. 

Juan Domingo Perón y el box: el general Perón, durante su actividad como militar y además de la multiplicidad de destinos, estuvo asignado a la ciudad de Paraná. En aquellos tiempo mozos, el por entonces subteniente Perón era un intenso aficionado al deporte del Boxeo. En esa circunstancia es que se le atribuye la presencia como partícipe en la creación de la primera asociación de box de Paraná, como así también su participación en algunos festivales y peleas de este deporte. 

El caso de Frondizi: quien fuera Presidente en el período 1958-1962 tiene un pasado futbolero. En efecto, tanto el como dos de sus hermanos participaron en las divisionales  de promoción del Club Almagro. En la década del veinte incursionó como futbolista, integrando las divisiones del Club Almagro de Buenos Aires. Claro que su inclinación a la cosa pública pudo más, y eso misma insinuó en dicho Club participando como dirigente de su vida interna y como redactor de algunas cláusulas estatutarias que harían a la cuestión política institucional.

Si bien su actuación como deportista fue (al menos) regular, en la entidad aún suele evocarse su participación inclusive en la proposición de su nombre para dependencias del club.

La última sucesión de presidentes de la era democrática ha arrojado una mayoría abrumadora de abogados. En efecto tanto Raúl Alfonsín, Carlos Menem, Fernando de la Rúa, Adolfo Rodríguez Saá, Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner y Cristina Fernández han sido todos abogados. Un xilogismo inalterable hasta esta última instancia, en donde la disputa se suscita entre candidatos que pertenecen al mundo del deporte o a la ingeniería.

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