Espectaculos
Domingo 21 de Junio de 2015

Musidora presenta un filme catalán

El martes, en el Casal de Catalunya, Nogoyá 123, podrá verse Pa Negre, del realizador Agustí Villaronga

Este martes, a las 20.20, en la sede del Casal de Catalunya de Paraná (Nogoyá 123), una nueva cita con el cine de autor, de la mano de Cine Club Musidora. En esta oportunidad, proyectarán el filme Pa Negre (Pan Negro), del catalán Agustí Villaronga.

En la durísima posguerra civil española de los años cuarenta en una zona rural de Cataluña, Andreu, un niño que pertenece a una familia de republicanos, encuentra dos cadáveres en el bosque.

A  sus 11 años, Andreu descubrirá la mentira como instrumento del mundo de los adultos, los ajustes de cuenta, las relaciones de poder y los intentos de supervivencia de los vencidos. 

Hablada en catalán, escrita y dirigida por Agustí Villaronga en base a la novela homónima de Emili Teixidor, esta adaptación ha obtenido cantidad de premios y nominaciones. Está ambientada en la mitad de los años cuarenta para mostrar los últimos años de la infancia de Andréu, un payés cuyos padres hacen un enorme esfuerzo para que pueda continuar sus estudios en unos años de mucha pobreza y convulsión política. La recreación de la época se ha llevado a cabo de forma impecable y la película cuenta con una bella fotografía y una estética cuidada y aparente. Un filme absorbente, ágil, misterioso, lleno de emociones y atractivo para el espectador.

Lo que más sobresale son las excelentes interpretaciones de todos los actores: en ellos recae gran parte del trabajo de esta película. Buenos actores adultos y unos niños maravillosos

Como se trata de una película de emociones, huye del costumbrismo y de la crónica de una época adoptando una postura de género inscrita en el melodrama. La manera de filmarla ha sido en cierta forma clásica, desprovista de elementos conceptuales en el lenguaje fílmico que separen  al espectador de lo que le sucede a los personajes. Todo ha ayudado a que la historia avance y que nos emocionemos a través de los ojos del niño que nos la narra. Siempre en primera persona y sin recurrir a flashbacks, a pesar del peso que tienen los hechos y los personajes del pasado.

 

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