Policiales
Domingo 10 de Abril de 2016

Municipal aceptó ir a la cárcel por vender droga en el Pancho Ramírez

Narcotráfico. En juicio abreviado, Luis Alberto Nicolás, de 39 años, fue condenado a cuatro años y cuatro meses, tras la investigación que descubrió el kiosco de cocaína y marihuana

El barrio Francisco Ramírez de Paraná parece ser un lugar tranquilo para la venta de droga, aunque de vez en cuando algún transa cae detenido. Como por ejemplo lo fue el caso de Luis Alberto Nicolás, un empleado municipal que se dedicaba al narcomenudeo en su vivienda. Primero las averiguaciones de la Policía Federal y luego una denuncia anónima impulsaron la investigación judicial, con escuchas telefónicas incluidas, y el posterior allanamiento en el cual se secuestró marihuana, cocaína, un arma de fuego  y una importante suma de dinero. Nicolás evitó el juicio y negoció una pena atenuada de cuatro años y cuatro meses de prisión, impuesta en una sentencia por el Tribunal Oral Federal.

El hombre de 39 años fue apuntado por efectivos de la Policía Federal en octubre de 2013, cuando les comentaron que Nicolás sería uno de los vendedores de droga del barrio, aunque, desde ya, no se trataba del más poderoso del lugar. Se desarrollaron así tareas de inteligencia y vigilancia en inmediaciones del domicilio sospechado, ubicado en calle Arroyo Grande, entre Coronel Almada y bulevar Sarmiento, cerca del polideportivo del Pancho. 

Según el informe policial, en menos de un mes observaron la incesante llegada, mañana, tarde y noche, de personas de distintas edades, sexos, condición social, a pie, en autos o motos, que intercambiaban dinero por envoltorios entregados por Nicolás, en rápidos pasamanos, y luego se retiraban. Esto quedó plasmado en imágenes fílmicas que pudieron registrar con cámaras, los policías ocultos cerca de la casa.

Luego se libraron órdenes judiciales para las intervenciones telefónicas, con el objetivo de acceder a la identidad de los proveedores de la droga que vendía el municipal. Las escuchas se prorrogaron por 30 días y se hicieron extensivas a otras y numerosas líneas de celulares, en razón de que los sospechosos cambiaban rápidamente las líneas para evitar ser escuchados.

Meses después, con toda la información, la Justicia ordenó profundizar de la investigación hacia un hombre que fue visto relacionarse con Nicolás, como el contacto superior de una presunta banda narco, pero quien hasta ahora no ha caído, y sería quien le entregaba la droga para ser vendida. Se trata, además, de un sujeto que ya fue mencionado en una causa por trata de personas menores de edad con fines de explotación sexual y venta de drogas en el bar El Sitio del barrio Anacleto Medina.

Paralelamente, se acumuló a esta investigación otro legajo que se había iniciado el 6 de mayo de 2014, por la recepción de una denuncia con identidad reservada que vinculaba nuevamente a Nicolás y a su pareja con la comercialización de drogas.

Finalmente, el 13 de setiembre de 2014, con la orden del Juzgado Federal, efectivos de la Delegación Paraná irrumpieron en la casa del sospechoso. Allí estaban Nicolás, su pareja y sus dos hijos pequeños. 

Encontraron drogas en distintos lugares de la casa, así como otros elementos relativos al fraccionamiento y a la comercialización de los estupefacientes. Se trataba de 824,57  gramos de marihuana, 127,85 gramos de cocaína, cinco plantas de cannabis sativa y una pistola calibre 9 milímetros, con la numeración suprimida, dos cargadores y 19 proyectiles, así como recortes de nailon y de papel glasé, una licuadora con restos de marihuana y seis teléfonos celulares. También había sobre la mesa 17.230 pesos. Además de secuestrarse todos estos elementos, Nicolás quedó detenido y alojado en la Unidad Penal N° 1, donde permanece hasta hoy.

Las pericias de la droga evidenció el nivel del daño que provocaba solo este kiosco de droga: se calculó que equivalía a 9.187 dosis umbrales de marihuana, con un valor de mercado de 10.414 pesos, y 738 dosis de cocaína, valuadas en 4.306 pesos.

Con una gran cantidad de pruebas en su contra, Nicolás, defendido por el abogado Alberto Salvatelli, prefirió realizar un juicio abreviado, tras acordar una pena con el fiscal general José Ignacio Candioti.

El 21 de marzo se desarrolló la audiencia en la que se formalizó el acuerdo entre las partes y donde Nicolás dijo que se hacía responsable de la venta de droga. El jueves el Tribunal Oral Federal de Paraná, integrado por Lilia Graciela Carnero, Roberto Manuel López Arango y Noemí Marta Berros, dictó la sentencia en la que condenó al hombre a la pena de cuatro años y cuatro meses de prisión, por los delitos de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, cultivo de plantas utilizables para producir estupefacientes, y tenencia ilegal de arma de fuego.

Además, le impusieron una multa de 3.000 pesos, que se dedujo de la plata secuestrada, y los restantes 14.000 fueron decomisados.

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