La Provincia
Miércoles 04 de Noviembre de 2015

Múltiples posibilidades para un proyecto de vida inclusivo

La integración de personas con discapacidad es una responsabilidad colectiva. El viernes habrá una jornada sobre el tema en Paraná

Vanesa Erbes / De la Redacción de UNO
verbes@uno.com.ar 


Según los datos estadísticos informados por el Instituto Provincial de Discapacidad (Iprodi), en Entre Ríos viven alrededor de 14.000 personas que tienen algún tipo de discapacidad. 

Si bien las estadísticas sirven para el abordaje de la realidad, detrás de los números se tejen historias de vida particulares, de alguien que a diario transita su cotidianeidad con sueños, anhelos, adversidades. Y hay una familia que acompaña y en muchos casos es un pilar fundamental en la construcción de su porvenir, haciendo frente a problemáticas que confluyen en necesidades y desafíos que requieren de un compromiso de la sociedad en su conjunto. 

Hay diferentes tipos y grados de discapacidad, y en sus distintos aspectos constituyen una heterogeneidad que muchas veces es abordada desde un lugar de prejuicios y mitos.

Si bien en los últimos años se avanzó notablemente en materia de difusión y en la conquista de espacios de inclusión con la implementación de leyes que favorecen estos aspectos, aún falta mucho por hacer y en el arduo camino cotidiano la información juega un rol fundamental para poder conformar políticas y prácticas que fomenten la integración.

Cuestiones que tienen que ver con la accesibilidad urbana, escolar, laboral y social son aristas que suelen ser vulneradas o, al menos, no son tenidas en cuenta por diversos actores involucrados en cada proceso. En este intercambio entre lo individual y lo colectivo, y viceversa, la construcción de un imaginario social en torno de la discapacidad fue fluctuando con el correr de los años y se fue logrando revertir la imagen de una persona con discapacidad condicionada en alguna medida por lo que no puede hacer, centrándose hoy en día preponderantemente en el cúmulo de sus posibilidades.

En este ámbito, existen diferentes instituciones, formales y no formales, que juegan un rol fundamental en la construcción de la subjetividad de una persona con discapacidad y de su relación con el entorno, y que involucra a cada ciudadano en sus modos de percibir esta cuestión.

Para abordar estos aspectos, en la escuela especial Nº 10 Melvin Jones, en Paraná, organizaron una jornada para el viernes, a cargo del psicólogo rosarino Marcelo Rocha, quien viene trabajando en esta temática hace casi dos décadas. 

La actividad se denomina Discapacidad y proyecto de vida y está orientada en una primera instancia a familiares de personas con discapacidad, a través de un taller vivencial que se realizará de 15 a 16.30; y en segundo término orientada a docentes, profesionales y estudiantes avanzados de carreras de la salud y la educación y se desarrollará de 18 a 20.

Cambios sociales

En diálogo con UNO, Rocha señaló que en los últimos años lo que fue cambiando en la sociedad en torno a este tema fue la mirada hacia la discapacidad. “Tiene que ver con una cuestión social, se fueron rompiendo ciertos mitos y prejuicios, aunque actualmente siguen existiendo actitudes discriminativas y de segregación y nos topamos todavía con barreras muy fuertes. Se avanzó en muchas leyes nuevas y hay una convención internacional de los derechos de las personas con discapacidad. Estos adelantos a nivel mundial se fueron dando y consiguieron mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad”, expresó.

En torno de la cotidianeidad y la construcción de un proyecto de vida en este ámbito, comentó: “Las familias constituyen un soporte muy fuerte para la vida de las personas con discapacidad y suelen ser el principal apoyo, donde ellas se sostienen para poder construir un proyecto de vida. En todo ese proceso van a estar en juego muchas cuestiones que la familia va a poder hacer o no, la lucha permanente con las obras sociales y lo que la sociedad les brinda en relación a las posibilidades de acceso, los proyectos educativos, entre otros aspectos”.

“El principal miedo que tienen las familias, que nunca desaparece del todo, es qué va a pasar con su hijo cuando ellas ya no estén, quién lo podrá ayudar en el futuro. Es un miedo presente cuando llega a la vida un  hijo con discapacidad o cuando un miembro de la familia adquiere una discapacidad”, añadió el profesional.

Postura

Por otra parte, destacó que “es importante que la familia tenga en cuenta es que más allá de cualquier discapacidad, la intención es no centrarse en la idea de que su hijo está discapacitado, sino que tiene una discapacidad, con diversas posibilidades de proyectarse en base a lo que quiere hacer en la vida; eso es fundamental”.

“Lo primordial es poder recibir a su hijo como una persona más, poder dejar de lado la discapacidad y mirarlo como un sujeto que puede hacer determinadas cosas, otras quizás no, pero sin poner en primer lugar la discapacidad; de este modo se puede generar un ambiente saludable”, dijo a modo de conclusión.

Jornada de intercambio

La escuela privada de educación integral N° 10 Melvin Jones de Paraná organizó una jornada en torno a la temática Proyecto de vida y discapacidad, destinada para familiares (de 15 a 16.30) y también para profesionales y docentes (de 18 a 20). 

La disertación estará a cargo del psicólogo, psicoanalista y docente Marcelo Rocha. Para más información, se puede escribir a capacitacionmelvin@gmail.com o comunicarse al teléfono (0343) 4279983. 

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Experiencias para forjar un porvenir

Apana. Los talleres son parte de las actividades propuestas.

Instituciones de Paraná trabajan para fomentar la inclusión social a partir de diversos proyectos

Una de las instituciones educativas que lleva adelante un proyecto de capacitación e inclusión laboral es la escuela especial Nº 10 Melvin Jones, a la que asisten en total 118 niños, jóvenes y adultos.  Allí se desarrollan diferentes talleres, como panadería, elaboración de dulces, teatro, reciclado y fabricación de accesorios para el hogar, medios de comunicación, por el que recibieron en 2014 el premio Teresa de Ávila. 

“Los más chicos vienen a Nivel Inicial a partir de los 5 años, y después no hay límites de edad para los más grandes. Con las nuevas resoluciones de la ley de Educación Integral hay objetivos a alcanzar y el nuestro es que quienes concurren al establecimiento logren insertarse en un trabajo que les guste y sea remunerado. Hasta entonces siguen viniendo a la capacitación laboral y su trabajo es este microemprendimiento”, comentó a UNO Cristina Rimoldi, a cargo del taller del Dulces, quien destacó que uno de los alumnos hace años que trabaja en un hipermercado de calle Larramendi, pero las demás experiencias están basadas en pasantías que duran solo unos meses. 

“La discapacidad mental genera prejuicios, por eso es importante dar a conocer todo lo que los chicos pueden hacer, ya que trabajan muy bien y se generan buenas experiencias”, sostuvo.

También en la Asociación de Padres y Amigos de Niños Aminorados (Apana) cumplen una función similar desde hace 48 años, nucleando a personas desde los 12 a los 60 años con distintos tipos de discapacidad. 

Allí se llevan adelante diversos proyectos de integración. En su sede de 25 de Junio 550 funciona una parte de los centros de día y de formación laboral. Hay un taller de panificación, cuyos productos se venden al público, y también cuentan con una granja de 13 hectáreas ubicada en la zona sur de Paraná, donde trabajan en una huerta y hacen tareas a través de convenios con el INTA, que les provee insumos, les brinda asesoramiento y la posibilidad de pasantías. 

Son alrededor de 70 chicos los que diariamente concurren en turnos de media jornada o jornada completa. Además de las tareas relacionadas a una formación laboral en talleres que procuran brindarles las herramientas necesarias para su inclusión en el mundo del trabajo, se realizan actividades que incluyen Musicoterapia, Terapia Ocupacional y Psicomotricidad entre otras disciplinas.

Apana también tiene una murga, que se llama Los Originales, que periódicamente participa en diferentes eventos locales y en otras provincias. Este proyecto se suma a otras propuestas vinculadas a distintas expresiones, como las artes plásticas, donde los asistentes despliegan su creatividad a través de confección de cuadros, murales o collages.

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La integración a través del teatro y los deportes

Inclusión. En canotaje es una experiencia destacada.

Existen en Paraná dos proyectos muy interesantes en torno a la inclusión social de personas con discapacidad. Uno tiene que ver con el teatro, a partir de una iniciativa de la actriz Lidia Schmid, quien en 2005 alentó la formación de un grupo integrado por personas con distintos tipos de discapacidad. 

Su primera puesta en escena, hace 10 años, fue la obra ¿Qué ves cuando me ves?, que le dio origen al nombre del grupo. Tras el estreno, fue llevada a escenarios de distintas ciudades de Entre Ríos y de Santa Fe, y llegó el mediometraje La Mula. 

En la actualidad están presentando la obra Celebración y la próxima función será el 18 de noviembre a las 21 en la Vieja Usina.

En tanto, el instructor de canotaje Pablo Taulada fomenta la integración a través de este deporte, en la Escuela de Canotaje, Expedición y Natación en Aguas Abiertas (Ecenaa). Su primera alumna fue Agustina Arellano, una joven con síndrome de Down, quien logró un alto desempeño en lo deportivo.

Luego se sumó más gente y el exitoso proyecto se convirtió en un modelo y una referencia para otras provincias.

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