La Provincia
Sábado 04 de Junio de 2016

Mujeres paranaenses denuncian unos 120 casos de violencia al mes

Advirtieron sobre la magnitud de un problema que no encuentra fin. Especialistas hablaron de Internet y los nuevos métodos de acoso virtual.


Pablo Felizia/De la Redacción de UNO
pfelizia@uno.com.ar
 
“Te voy a cagar a piñas”, “Te voy a prender fuego”, “Te voy a matar”, son apenas tres de las amenazas más denunciadas por mujeres de la capital provincial y de Paraná campaña que llegan a la Unidad Fiscal de Violencia de Género (UFVG). En promedio son unas 120 acusaciones  mensuales por diferentes tipos de agravios. Algunas semanas superan los 40 legajos. 
Hay padres que llegaron hasta el escritorio de un fiscal preocupados porque sus hijas de 10 años se contactaron con algún niño o niña por Facebook que habla como adulto. Concurrieron madres con adolescentes de 16 que atravesaron momentos difíciles. Golpearon las puertas jóvenes de 20 o 25 porque sus novios, parejas o ex las persiguen por Internet o el celular, no las dejan vivir, les gritan cosas o las amenazan. Acudieron a estas oficinas mujeres más grandes, de 30, de 40, trabajadoras, desocupadas, con oficios o profesionales, desesperadas, cansadas y valientes, las que sienten que no dan más o las que frente al miedo se pusieron de pie. Otras llegaron más tarde, cuando algo o todo de aquellas intimidaciones lograron concretarse.
Si estas mujeres entraron por las puertas de Tribunales fue porque antes se acercaron a una  comisaría para denunciar a un hombre o directamente fueron para hasta la UFVG. Para el fiscal Leandro Dato, fue importante la sanción de Ley nacional contra la violencia a las mujeres y la adhesión de la provincia. 
Explicó a UNO que la legislación abrió el juego para que puedan hacer frente a cualquier hostigamiento. “Cuando en el ámbito familiar, dentro del hogar o por alguna persona que comparte la vivienda se da un hecho de violencia  que no llega al delito, no hay golpe, amenaza o tentativa de homicidio, el hecho se tramita en el Juzgado de Familia donde se hace un abordaje, se toman medidas de exclusión, y hay un equipo interdisciplinario. Cuando existe violencia física o psicológica por una amenaza, lo tomamos nosotros”, explicó. 
Desde el 23 de setiembre de 2014 hasta el 7 de marzo de 2016, 998  legajos fueron al Juzgado de Familia. El resto de los casos, 2.113, recibieron tratamiento en la UFVG. Las denuncias que recibe ese organismo son atendidas por uno de los cinco fiscales que tienen turnos semanales. Funciona las 24 horas durante todo el año. Pero el problema, como se sabe, no es solo en Paraná. Días atrás, Andrea Ferreira, representante de La Casa de la Mujer de Concordia dijo que en los juzgados de esa ciudad la cantidad de legajos mensuales alcanzan  los 250.
“Muchas amenazas y lesiones. Golpes. Hay bastante de ‘te voy a matar’ o ‘te voy a prender fuego a la casa y a vos’. Con esos casos tenemos un problema”, afirmó Dato, y explicó:  “Por lo general son entre cuatro paredes y entonces el proceso por una amenaza clásica se complica”.
Dijo que el trabajo de un fiscal con perspectiva de género los lleva a realizar pericias psicológicas, al abordaje de otros organismos específicos y a la tarea de asistentes sociales. Se ponen en la búsqueda, analizan el relato que la mujer hizo de la vida con su marido, pareja o ex, tratan de conocer algún indicio, aportes de  vecinos o parientes que sepan lo que pasó o lo que pasaba en esa casa. “Buscamos lo que nos pueda llevar a acusar del delito de amenaza. Si bien ocurrió adentro de cuatro paredes, si la historia coincide, si la violencia se puede acreditar, si el relato es verídico se puede llegar a avanzar”. Dato habló con conocimiento, en la última semana en la que estuvo de turno atendió más de una veintena de casos.
Dijo que las demoras en las acciones de la Justicia dependen del delito. Muchas veces las denuncias llegaron cuando la situación de esa mujer superó un límite. “Nos pasa que muchas veces mientras investigamos  vuelve a ocurrir algo y se suma otra denuncia”, dijo. Puede ocurrir que los fiscales piden una restricción y el hombre denunciado la desobedece porque volvió a la amenaza por un mensaje de texto al celular, por Facebook o en la calle. “El tema es que en el ámbito penal no es que no creemos en la mujer, pero debemos llevar adelante una investigación primero y después convencer al juez. Además tenemos adelante a un defensor del violento o del supuesto violento. No es que automáticamente se denuncia y listo”.
Antes de la creación de la UFVG, hasta alcanzar un resultado pasaban varios jueces de Instrucción en pocos meses. Desde 2014, cada vez que hay una denuncia, todas aquellas que vuelven a ingresar de la misma persona, son atendidas por el mismo fiscal. “Eso nos permite tener un conocimiento más acabado de la situación, podemos llegar de otra manera. Hasta ahora nos ha ido bien”, contó Dato.
No les cae la ficha
El violento, cuando la investigación avanza, actúa de diferentes maneras. Algunos no reconocen nada, otros solo algún aspecto. Cuando se piden medidas de restricción se los cita y se les explica el alcance de la medida, como así también en qué consisten las sanciones si no se cumplen. Dato contó que en esta instancia el nivel de acatamiento es alto y muchas veces las mujeres que realizaron las denuncias comentan que eso solo ya ayudó a resolver parte del problema. “Es decir, a algunos les cae la ficha, otros siguen adelante y la próxima vez que lo veo, es en la Alcaidía porque sumó al delito de amenaza el de desobediencia judicial”, contó. Para Dato hay que concientizar, pero como esa palabra ya parece tan gastada, la explicó. Habló de que sean los actores de los poderes Ejecutivo y Legislativo los que avancen en el abordaje de la temática. Sostuvo que se deben realizar talleres para los violentos y defendió la necesidad de una ley sobre violencia de género que introduzca el abordaje del problema en las escuelas. “Los chicos de 5º o 6º grado de la Primaria tienen que empezar a hablar de estas cosas. Que la nena sepa que a su celular no lo puede agarrar nadie, que no la pueden tocar en su zona íntima, que no está bien que la zamarreen ni que la obliguen a estar con nadie. El chico también tiene que saber porque en muchos casos después reproducen un modelo. Eso es cultura social, es construcción cultural”, dijo, como si esas fueran dos categorías que faltan y agregó: “Creo ferviente mente en la educación formal y no formal. Desde una clase de Educación Física hasta un taller de teatro o la tarea de una ONG”. Quienes sufren cualquier tipo de violencia de género deben ir a la comisaría más cercana o llegar hasta Tribunales de Paraná frente a la Casa de Gobierno y en la planta baja informar que se quiere hacer una denuncia. 

Detalles de la noticia
10%
 Es el porcentaje de denuncias por violencia de género en Paraná desde la implementación del sistema acusatorio en 2014 a los primeros días de marzo. Ingresaron a la Unidad Fiscal de Paraná 30.453 legajos, de los cuales 3.111, fueron casos relacionados con la problemática.
2.113 Son las denuncias por violencia hacia las mujeres que hubo en Paraná y en las ciudades de Paraná campaña  desde 2014 a marzo y que fueron atendidas por la UFVG. Representan los dos tercios del total de legajos ingresados por la temática. El resto fue al Juzgado de Familia. 

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