A Fondo
Viernes 10 de Julio de 2015

Mucha teoría y declamaciones

Javier Aragón / De la Redacción de UNO
jaragon@uno.com.ar


En los últimos años se avanzó notablemente en los derechos de las personas discapacitadas. Es para destacar toda la legislación impulsada, como otras acciones. Pero la realidad marca que falta muchísimo para darle una mayor contención e inclusión en el Estado y la sociedad.

El miércoles mismo una persona en silla de ruedas tuvo tremendas dificultades para poder realizar un trámite en el primer piso del Palacio Municipal. Estuvo varios minutos hasta que un par de voluntarios lo alzaron para trasladarlo.

La gran mayoría de los edificios públicos y privados de esta ciudad no están preparados para permitir el ingreso de discapacitados físicos, y si bien en la comuna ahora están apuntalando el proyecto de construcción de un ascensor, no es menos cierto que los baños no están ni por asomo en condiciones de “recibir” a un discapacitado.

¿Costará tanto hablar menos y poner manos a la obra en acondicionar cada día, calles, veredas, ingresos a estructuras para que “dignamente” una persona con problemas físicos pueda realizar lo mismo que los demás? La igualdad no solo se declama, sino que se practica de modo regular con más acciones concretas.

De nada sirve tener un marco legal lleno de postulados y medidas, si al salir a la calle tiene que andar chocando con motos sobre la vereda u otros obstáculos que “dejan más lindas” las plazas, la peatonal u otros espacios públicos. 

Otro punto pendiente son los colectivos con rampas para el ascenso de personas en sillas de ruedas.

Alguna vez un periodista, para saber qué sentían los discapacitados físicos al tener que superar las innumerables vallas que tenían a su paso, se subió a una silla con ruedas y comenzó a transitar para vivir la experiencia. Así se cansó y observó cómo las escaleras de los edificios prácticamente llegaban al cielo por lo altas, y lo imposible que resultaba poder subirlas con la sola fuerza de sus manos y brazos.

Sería interesante que alguna autoridad municipal, provincial, nacional, legisladores o quien hable de los discapacitados,para poder entenderlos, primero se siente en una silla con ruedas para al menos sufrir y sentir en carne propia este tema de no tener piernas o depender de terceros para movilizarse.


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