Peñarol
Sábado 05 de Noviembre de 2016

Montero: "No puedo arriesgar mi vida y la de mi familia"

Cristian Montero presentó su renuncia a la presidencia de Peñarol después de la agresión sufrida el jueves.

Hay un doble dolor que se denota en su rostro y también en sus expresiones. El ocasionado por la salvaje y cobarde agresión de parte de un grupo de inadaptados que hacen de la violencia un estilo de vida. También el sufrimiento de tener que dejar un cargo con el que seguramente soñó desde chico. Cristian Montero recorrió todos los estamentos de un club amateur. Fue hincha, socio, jugador, integró distintas subcomisiones, hasta llegar a la presidencia de la institución que ama y seguramente seguirá amando; porque el sentimiento hacia un club es similar al de un hijo: no se traiciona. El día después de la noche horrorosa que lo tocó vivir anunció su alejamiento de la primera magistratura de Peñarol: "No puedo arriesgar mi vida y la de mi familia", expresó a Ovación al justificar su indeclinable determinación.

Después de semejante afirmación no había mucho espacio para proseguir la charla, sin embargo el ahora exmandatario de Peña aceptó el diálogo con UNO y revivió los duros momentos que padeció ante un grupo de violentos.

"Los desencuentros con estos personajes no son de ahora, vienen de hace un tiempo. Encuentran en la falta de resultados positivos el justificativo para hacer planteos injustificados, inadmisibles", manifestó el entrevistado. "Quiero dejar en claro que los problemas no son con toda la gente de Peñarol. La mayor parte de los hinchas del club son buena gente, sufrida y sacrificada como uno. Los problemas son con una o dos familias y lamentablemente no son de ahora, vienen de hace un tiempo largo. Nunca entendieron y no quieren entender que para plantear o cuestionar cosas en un club, primero tenés que ser socio del mismo", agregó.

Más allá de lo sorpresivo del acto de salvajismo del que fue víctima Montero y familiares directos en la noche del miércoles, se puede hablar de un desencadenante que se venía venir; solamente resultaba saber cuándo: "Desde hace un tiempo esta gente me viene amenazando, verbal y físicamente. También se sucedían las amenazas telefónicas. Hace dos semanas, después de perder con Instituto estábamos juntando la ropa en el vestuario y aparece un grupo de 40 personas, exigiéndonos que renunciemos, que se vaya toda la comisión directiva. Sin tener que explicarle nada, porque no son socios, me tomé el tiempo de decirles lo que venimos haciendo por el club y qué es lo que tienen que hacer ellos si pretenden tener participación en las decisiones del club. Pero no entienden, son personas que tienen otro tipo de manejo en la vida. Fuera de si intentan agredirme, pero justo llegó la Policía y logró primero calmarlos para después disuadirlos", detalló.

Sobre cómo se sucedieron los acontecimientos que derivaron en su atención en el hospital San Martín, narró: "Ellos habían pedido el salón del club para hacer una fiesta hoy –por ayer– y me llaman para pedirme la llave un día antes porque lo necesitaban adornar. A pesar de que les dije que eso no era posible, les manifesté que igual pasaría por el club para hablar con ellos. Cuando llegué ya estaban en la puerta del club. Al rato que empezamos a entrecruzar palabras veo que uno toma un ladrillo. Como me veía lo que se venía, les anticipé que no seguiría en el club y que me iba a ir tranquilo con haber aportado mi granito de arena durante el breve período de mandato. Le mencioné el arreglo que se hizo de la cancha, la instalación de riego, la adquisición de televisores y DVD para que los jugadores puedan ver videos y otras cosas que suman al mejoramiento de la institución. En eso veo que uno de ellos -menciona el apellido- intenta agredirme y sacarme el maletín en el que tenía el dinero para ir a pagar a la Liga. Me defendí, mientras otro de atrás me tiraba ladrillazos. Me superaban en lo numérico y encima llega una camioneta con aliados de los que me estaban agrediendo. Retrocedo hacia el hipermercado y el guardia que estaba ahí logró resguardarme. Ellos no se quedaron en el club, y mis familiares cuando se enteran de lo sucedido se largan para el lugar de los hechos. Llega mi mamá, con el marido y mi hermano que pensando que me tenían en el club se meten adentro del club. Los agarraron y los molieron a golpes. Le pegaron con piedras en la cabeza generándole una fisura que obligó a una operación de urgencia y a que hoy esté peleando por su vida. Eso es lo más preocupante. A mi esposa que llegó con su mamá y la hermana además de agredirlas le desarmaron el vehículo en el que llegaron. Fue lamentable. También le pegaron a los profesores de karate que estaban dando clases y salieron como para calmar la situación. Me duele mucho haber hablado muchas veces con la Policía y creo que nunca me escuchó ", describió.


Deberá actuar la Justicia

Ayer por la mañana Cristian Montero se apersonó en la sede de Fiscalía para narrar la sucesión de hechos lamentables que derivaron en las graves consecuencias sufridas por él y sus familiares directos. En ella dio nombres de los agresores que logró reconocer. También se supo que cuenta con el asesoramiento jurídico de un estudio importante de la capital entrerriana. El expresidente de Peñarol, agradeció la disposición del fiscal para atenderlo y escuchar su relato.


No habrá clásico, pero sí el resto

La Liga Paranaense de Fútbol, sin el consenso de todos a modo de solidaridad con lo padecido por Cristian Montero, determinó suspender el clásico entre Peñarol y Sportivo Urquiza. Al mismo tiempo dispuso la realización del grueso de los partidos de la nueva fecha de Primera División A y algunos del ascenso.

En el círculo privilegiado hoy se enfrentarán desde las 16 y con preliminares de Sub 20 a las 14: Palermo-Universitario; Atlético Paraná-Atlético Neuquén (en Argentino Juniors); Ciclón del Sur-Don Bosco e Instituto-Belgrano. Por el certamen de ascenso cotejarán: Banfield-Sportivo Entre Ríos (en Sportivo Urquiza) y San Benito-Ministerio. Los encuentros de la Zona 1 no se juegan este fin de semana por el otro grupo van una jornada adelantada.


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