Tiempo sindical
Lunes 30 de Mayo de 2016

Momentos claves de la lucha

Sindicatos y Sindicalistas

Las ideas sindicalistas llegaron a la Argentina en la primera gran inmigración con la llegada de millones de trabajadores entre los que se encontraban muchos de ideologías nacidas en Europa

El primer paso en la organización del trabajo en la Argentina fue la creación de mutualidades. En 1857 se crea en Buenos Aires la primera organización obrera del país, la Sociedad Tipográfica Bonaerense. En 1858 grupos de inmigrantes organizan dos entidades que tendrán gran importancia: la Sociedad Española de Socorros Mutuos y Unione e Benevolenza. En 1878 se crea el primer sindicato argentino: la Unión Tipográfica, que al año siguiente declara la primera huelga en Argentina, contra la reducción de salarios. La huelga sorprende y logra que se acepte lo exigido: se aumentan los salarios, se reduce la jornada a 12 horas y se excluye a los niños menores de 12 años. Sin embargo, al poco tiempo, se reimplantan las viejas condiciones de trabajo y el sindicato desaparece.

En la década de 1880 se crean 21 sindicatos. Entre ellos se encuentran la Sociedad de Dependientes del Gobierno (Actual Sindicato de Empleados de Comercio) en 1880 con grandes resultados iniciales y La Fraternidad de Maquinistas y Fogoneros de Locomotoras en 1887. En los años 1888, 1889 y 1890 se producen 36 huelgas producto de la desocupación y la baja de salarios debido a una crisis económica. En estos años, también se multiplicaron los sindicatos lo que llevó a que a fines de 1888 se realizara la primera reunión intersindical entre socialistas y anarquistas.

El 1º de mayo de 1890 por mandato de la Segunda Internacional, se hace simultáneamente en Buenos Aires y otras ciudades del interior la Fiesta del Trabajo. Donde se redacta un petitorio obrero totalmente racional al Congreso de la Nación. Este petitorio contaba con 12 puntos que hoy en día nos pueden sonar lógicos, pero en aquellos tiempos significaba un avance muy grande en los verdaderos derechos humanos. Sin embargo, no fue hasta 1904 cuando en el Congreso consideró reclamos obreros.

Por estas alturas se dio la Revolución del 90, que provocó pocos años después la creación de la UCR (Unión Cívica Radical) y otros partidos, pero el movimiento obrero tuvo poca o ninguna participación.

En junio del mismo año se creó la Federación de Trabajadores de la Región Argentina, primera central obrera de América Latina. Pero dos años más tarde había desaparecido al igual que lo harían las otras tres centrales que se intentaron crear en esa década. Desde 1894 hasta 1900 se realizaron más de 50 huelgas y se crearon más de 50 sindicatos, abarcando casi todos los oficios.

Primer Golpe de Estado
En 1901 un grupo de sindicatos socialistas y anarquistas crean la Federación Obrera Argentina (FOA). Sin embargo, la unidad entre socialistas y anarquistas no perduró. En 1903 los socialistas crean la Unión General de Trabajadores (UGT), y en 1904 los anarquistas constituyen la Federación Obrera Regional Argentina, la FORA, que definirá claramente su tendencia anarco-sindicalista al año siguiente en el V Congreso (FORA del V Congreso). A partir de ese momento el movimiento obrero argentino tuvo siempre centrales de máxima conducción. A pesar de la división entre socialistas y anarquistas, la unidad sindical será una preocupación permanente del movimiento obrero argentino.

En 1909, un segundo congreso de unificación tampoco logra su objetivo, pero en este último, la UGT socialista se disuelve y se forma la Confederación Obrera Regional Argentina(CORA). La CORA marca la aparición en Argentina de una nueva corriente sindical: el sindicalismo revolucionario, que, a diferencia de los socialistas y los anarquistas, reclamaba la desvinculación de los sindicatos de las corrientes y partidos políticos. Por su parte, en esta década, varios sindicatos iniciaron procesos de unificación a nivel nacional. En 1902, 12 sindicatos de estibadores constituyen la Federación Nacional de Obreros Portuarios, y siete sindicatos constituyen la Federación de Obreros Albañiles. Lo mismo sucede con la Federación de Obreros Agrícolas. Estas federaciones nacionales buscaban superar la debilidad evidente que demostraba la acción dispersa en sindicatos locales.

Representación en el Congreso
En 1904, sucede un hecho histórico muy especial. El gobierno conservador gobernante había decidido modificar el sistema electoral para establecer la elección de diputados por circunscripciones uninominales. Sucede entonces que, en el barrio de La Boca (Buenos Aires), que contaba con la mayor proporción de obreros del país, es elegido diputado nacional el candidato del Partido Socialista, Alfredo Palacios. Se trata de la primera vez en América. Palacios impulsará la sanción de una serie de leyes laborales que constituyen el inicio del Derecho del Trabajo Argentino. La primera de las leyes laborales será la Ley 4661 de descanso dominical (1905). Palacios fue el único parlamentario con preocupaciones sociales hasta 1912, cuando se sanciona la ley de voto secreto y universal. A partir de esa fecha ingresarán otros diputados socialistas y radicales que lograrán sancionar una cantidad considerable de leyes laborales, entre ellas: Ley 9688 de Accidentes de Trabajo (1907) y Ley de prohibición del trabajo infantil. A principios de siglo XX las condiciones de vivienda de los trabajadores se habían deteriorado gravemente. El censo municipal de 1904 registra que en Buenos Aires tiene un promedio de 11,5 personas por casa. Más del 10% de la población vivía en condiciones infrahumanas en los llamados conventillos. La FORA y la UGT habían contemplado la situación. En agosto de 1907, ante el aumento de los alquileres, los inquilinos se declararon en huelga y tomaron la decisión de no pagar. Se trató de un enorme movimiento en el que participaron más de 140.000 personas en 2.400 conventillos de Buenos Aires, Rosario y Bahía Blanca. La huelga duró tres meses y finalmente muchos propietarios aceptaron mantener los alquileres sin aumentos.

A comienzos de la década del 10 se crearon los dos primeros sindicatos de rama nacionales: la Federación Obrera Marítima (FOM) en 1910 y la Federación Obrera Ferrocarrilera (FOF) en 1912, rebautizada como Unión Ferroviaria en 1922. Los sindicatos por rama de industria recién comenzarían a generalizarse en la década del 30, con la creación de la Confederación General del Trabajo (CGT) y la generalización del fordismo.

En 1914, los sindicatos que integran la CORA deciden disolverla e incorporarse a la FORA, lográndose así la unidad del movimiento sindical en Argentina. Sin embargo poco duró, ya que al año siguiente los sindicatos anarquistas más radicales vuelven a separarse y adoptan también el nombre de FORA. Desde entonces la central que reúne a sindicalistas, socialistas y anarquistas (y a partir de 1918 también comunistas), será conocida con el nombre de FORA del IX Congreso, y la central anarquista, como FORA del V Congreso.

Desde la Revolución del 90 la protesta política y social en Argentina fue creciente: el sindicalismo, la acción socialista parlamentaria, la huelga de inquilinos, la protesta anarquista, el accionar intransigente y revolucionario del radicalismo, la protesta de los chacareros. Son expresiones de una sociedad civil que estaba reclamando cambios institucionales y mayor participación en los asuntos públicos. En un hecho histórico, en 1912 el gobierno conservador acepta promover la sanción de la ley del voto secreto, universal y obligatorio.

A partir del gobierno radical de 1916 el Estado comenzó a actuar como árbitro en los conflictos laborales. La FORA del IX Congreso atenuó el rigor de sus huelgas y aumenta su actividad de negociación colectiva, aceptando el rol arbitral del Estado en la misma, a través del Departamento de Trabajo. Por otra parte a partir de la elección de un gobierno más representativo de la población, los sindicatos comenzaron a reclamar también mayor participación en la esfera política.

En sentido confluente, en 1920 el senador socialista Enrique del Valle Iberlucea, presentó un proyecto de ley creando un Consejo Económico del Trabajo, elegido democráticamente por los sindicatos, y con la función de ser el máximo organismo directivo de la vida económica nacional, planeando la nacionalización de los sectores clave, dirigiendo las empresas estatales, controlando la industria y la inmigración. La Unión Cívica Radical jugó un papel dual: primero apoyó y reivindicó las luchas obreras pero en otro momento de la historia el presidente Yrigoyen mandó a reprimir y a matar a trabajadores en la Patagonia.

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