A Fondo
Miércoles 08 de Junio de 2016

Mentiras de pibes que provocan psicosis en Paraná

Javier Aragón/ De la Redacción de UNO
jaragon@uno.com.ar


La semana que terminó dejó ver una vez más cómo la psicosis enloquece a esta capital provincial. Desde hace un tiempo se viene asegurando por distintas vías que hay instaladas en la ciudad un par de bandas que salen a secuestrar niños o niñas a la salida de las escuelas. Si bien tenemos que estar atentos los padres, los docentes, directivos de los establecimientos, la Policía, la Justicia, en fin, todos los organismos creados para atacar este flagelo, hay que ser tajantes: no hay una ola de hechos delictivos con estas características.

Lo que me llama la atención es que, afortunadamente, Paraná y Entre Ríos no es el conurbano bonaerense o Rosario. Sin embargo algunos, con intención o no, tratan de hacerlo parecer, al menos con las falsas denuncias o situaciones que ni se asemejan a un secuestro.

Se acumulan las denuncias donde menores hacen saber que hay una Traffic blanca con varias personas encapuchadas que están en las esquinas de los colegios preparados para “manotear” a los alumnos. Las cadenas de mensajes por whatsApp con relatos de los incidentes me cansaron, incluso hasta cuando hablan de los carros, evidenciando que son sucesos acontecidos como mínimo en México.

En las últimas horas la Policía, la Justicia, el hospital, y otros organismos se movieron por “mentiritas” de criaturas que no tuvieron mejor idea que inventar hechos graves. Dos adolescentes aseguraron que dos hombres las persiguieron y tras amenazarlas, la pincharon con una jeringa. Tras varias idas y vueltas, la mamá confirmó que la hija mintió. Horas más tarde se denunció que un pibe de 10 años aseguró que lo quisieron subir a una Traffic, y con posterioridad admitió en su seno familiar que lo dijo para sentirse importante con la mentira.

El otro episodio ocurrido horas pasadas, sucedió en una escuela donde un par de gurisas marcaron lo mismo. Con posterioridad la madre, con vergüenza, se presentó en la comisaría tercera a pedir disculpas por la mentira de la nena. Acá habrá que decir que la escuela Bautista elaboró un protocolo de actuación por casos de secuestro. Bienvenida esta decisión, pero creo que la propia comunidad debería ir hasta el fondo con jornadas de concientización para evitar que a algunos de sus alumnos se les ocurra hacer un nuevo chiste que provocan zozobra en la comunidad.

Sin olvidar que por la mentira quedó en el centro de la investigación un padre que lo único que hizo fue llevar a su hijo a la misma escuela. Otro caso se dio en el sur de la ciudad, donde otra adolescente dijo que intentaron secuestrarla, quiso la información que dio que todo ocurrió frente a una cámara de seguridad, al observarse las imágenes se apreció a la denunciante, pero nunca una camioneta con varones con pasamontañas.
Ejemplos hay muchos más, pero el problema de fondo es preguntarnos, primero, porqué entramos en pánico, en psicosis ante rumores, y segundo qué lleva a los menores, adolescentes a mentir y en algunos casos los mayores a creerles, pese a que hay datos confusos o alejados de la realidad.

En definitiva, todo esto sirve al menos para que se hable, debata y ayude a que la gente camine atenta y prevenida. El problema es que mientras la mentira y la psicosis avanzan, queda en la comunidad la idea de que los hechos existieron.

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