Entrerrianos por el mundo
Sábado 12 de Noviembre de 2016

Médica de profesión, artista por vocación, viajera de corazón

La vialense Bárbara Siebenlist, actualmente radicada en el país azteca, recorre el mundo dejando murales a su paso y recolectando experiencias indelebles.

"Que viva el arte, el amor y la libertad", así se despidió al concluir la nota Bárbara Siebenlist, vialense de nacimiento pero mexicana por elección. Doctora en Medicina recibida en la Universidad Nacional de Córdoba, optó por dejar a un lado la profesión para viajar y entregarse de lleno a su verdadera pasión: el arte. A su paso va dejando murales por ciudades y pueblos de distintos continentes. Su próximo destino es África.
—¿Cuándo y dónde naciste?
—Nací el 8 de marzo del 82, en Viale.
—¿En qué barrio te criaste? ¿Me lo podrías describir?
—Vivía en el centro, muy cerca de la plaza San Martín y en esa época, atrás de mi casa, a unas cuadras terminaba el pueblo y había un arroyito que le llamábamos "el Prati". Era muy tranquilo ahí, me gustaba mi barrio. Nos conocíamos todos y todas. Vivía en casa de mi abuela María, con ella, mi padre y mi hermano. Pero pasaba mis veranos o vacaciones de invierno en Formosa, de donde era mi madre, iba a ver a mi abuela Eva. Formosa me encanta y también estoy llena de momentos con olor a mangos, guayabas y sonidos en guaraní.
—¿Extrañás tu ciudad? ¿Qué es lo que más destacarías de Viale?
—Tengo buenos recuerdos de Viale y destaco las amistades que tengo, que más allá de que pasen los años, cada vez que nos encontramos disfrutamos y todo sigue como antes y más fuerte todavía. También el amor de mi familia. Y este último verano sentí mucho apoyo de la gente del pueblo para un evento que hicimos donde inauguramos un mural y a eso lo llevo en el corazón.
—¿Qué te gustaba hacer en tu tiempo libre cuando eras adolescente?
—De adolescente estaba descubriéndome a mí y deseando salir al mundo. Siempre me gusto la música cerca, pasaba muchas horas investigando bandas y estilos y me juntaba con mis amigos músicos del pueblo, que ahora tienen una banda que se llama Nomeleskatime. También estaba dibujando algo siempre, pero todavía no me daba cuenta de lo que podía hacer con la pintura. Me gustaba salir, divertirme, viajar.
—¿A qué se dedicaban tus padres?
—Mi padre, cuando yo era pequeña, era avicultor. Siempre le gustó el campo y pasábamos mucho tiempo ahí. Trabajaba también en la municipalidad. Mi madre falleció cuando yo era bebé.

Momento de transición
—¿En qué momento y por qué decidiste estudiar Medicina?
—Cuando terminé el colegio me decidí por Medicina porque me interesaba la idea de poder ayudar en esas situaciones y quería tener ese conocimiento. Me parecía muy interesante.
—¿En qué universidad te recibiste? ¿Qué recuerdos tenés de tus épocas universitarias?
—Me recibí en la Universidad Nacional de Córdoba. Y cuando me acuerdo de esa época pareciera que fue otra vida. Algo que me gustó fue que con una materia hacíamos medicina rural. Nos íbamos todo un fin de semana al monte entre Santiago del Estero y Córdoba a hacer medicina. Esto se repetía cada mes. Todo un equipo de médicos y estudiantes. Es zona endémica de chagas y una región muy pobre. Poca agua. La verdad que sí se hacían cosas y el golpe de realidad me parecía necesario para ser conscientes de lo que sucede.
—¿Ejerciste la profesión? ¿Qué es lo que te llevó a dejar de lado la Medicina para dedicarte al arte?
—No ejercí Medicina después de recibirme. El último año ya me estaba sintiendo mal, las situaciones que veía en las prácticas no podía dejarlas ahí y me llevaba todo a mi casa, en mi cabeza. Decidí salir a viajar para despejarme y regresar a terminar. Eso me sirvió para darme cuenta, porque quería venir a México a ver los murales de los pintores que admiro como David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera, José Clemente Orozco, Jorge González Camarena, Remedios Varo, Frida Khalo. Y ya en México se me abrió una puerta que me dejó ver dentro de mí, y al regresar a Argentina terminé Medicina para cerrar un ciclo y ponerme con todo a pintar, esa era yo. Necesitaba alejarme de mi contexto y verme. Fue difícil este momento de transición.
—¿Estudiaste artes plásticas o sos autodidacta?
—Soy autodidacta. Pero ese último año que estuve en Córdoba, paralelo con Medicina, hice unos meses de Bellas Artes, en la escuela Figueroa Alcorta. Solo que después de tantos años de institución no quería más y decidí aprender por mí misma.
—¿Hay alguna temática que te inspire en particular a la hora de hacer un mural o pintura?
—Me interesa la cultura latinoamericana, las raíces, nuestros pueblos originarios, su cosmovisión, la naturaleza. Pero me inquietan muchas cosas en general. Hay muchas temáticas que investigar y aprender. El tema de la migración y como se ha criminalizado es algo en lo que he estado pensando últimamente y lo he manifestado en un mural en España. Es un fenómeno natural que hacen los animales no humanos también, pero para nosotros es "ilegal". Últimamente también África me está llamando.

Mexicana por elección
—Paralelamente a dedicarte al arte, decidiste recorrer el mundo ¿Qué lugares has visitado?
—Me gusta viajar. Y así puedo pintar en diferentes lugares, puedo ver paisajes, conocer gente, historias, situaciones sociales, apoyar de alguna manera a las causas que me identifico o solidarizo y abrir mi cabeza. Primero viajé por Argentina del norte al sur. Estuve en otros países como México, Guatemala, Panamá, Brasil, Uruguay, Paraguay, Belice, España, Italia, Bélgica, Alemania, Suiza, Francia y Portugal.
—¿Dónde estás actualmente?
—Actualmente estoy en Isla Mujeres, Quintana Roo, México, pero solo de paso uno meses, estoy haciendo unos murales. La primera vez que vine aquí fue hace siete años y regreso todos los años. Pero soy nómade. No tengo un lugar de residencia. Soy viajera. Solo voy de paso. Hago mis murales y sigo.
—¿Me describís lugares, comidas, y aspectos político- culturales del lugar donde vivís?
—México es un paraíso, la comida basada en el maíz, es super variado hay miles de comidas deliciosas y su gran variedad de chiles. Es un país lleno de culturas, todavía se pueden escuchar muchas lenguas nativas, sus vestimentas y artesanías. Hay un movimiento indígena muy fuerte, el Movimiento Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en Chiapas, pero la situación política del estado deja mucho que desear. Es un país muy rico pero que lo están saqueando. Como muchos países latinos. Por eso, creo en los movimientos autónomos y las organizaciones sociales y campesinas, más que en el estado. Ya está más que demostrado mundialmente el circo del que forman parte estos representantes.
—¿Qué lugares te han dejado huella o te han impactado más?
—Definitivamente México, es mi segunda casa, volví a nacer en Chiapas, y me gusta regresar siempre. Soy argentina de nacimiento y mexicana por elección. Italia me impactó mucho también, está llena de historia, arte y muy buena comida. Pero ahora África me está queriendo contar algo y es el próximo destino.
—¿Es difícil ganarse la vida en el exterior?
—Me imagino que depende lo que hagás. A mí me costó al principio, hasta que te conectás. Pero fui haciendo contactos y me gusta la aventura. Por suerte todo está fluyendo. No hay que tener miedo a salir, el mundo está lleno de oportunidades.
—¿Venís seguido a visitar a tu familia y amistades? ¿Qué es lo que más te gusta hacer cuando volvés?
—Los últimos años he regresado cada año. En diciembre estaré por allá (Entre Ríos) otra vez y me gustaría volver a organizar con mi gente otro evento para mi pueblo. Eso me gusta hacer. Ver a mi familia, mis amigos que son también mi familia, mirar el río Paraná y dejar murales por ahí.

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