La Provincia
Martes 24 de Febrero de 2015

Media pila

Lucila Tosolino / De la Redacción de UNO
ltosolino@uno.com.ar

 

 

El Carnaval del País es una fiesta que se desarrolla durante enero y febrero de cada año. Miles de personas se instalan en el corsódromo de Gualeguaychú a disfrutar del show que ofrece Marí Marí, Kamarr y Ara Yeví.


Durante estos dos meses, Gualeguaychú es uno de los principales centros turísticos del país. Para tener una idea, según fuentes oficiales, el sábado 21 de febrero, la anteúltima noche de Carnaval, asistieron alrededor de 17.000 personas.


Hasta acá se puede decir que la localidad del sur entrerriano la está pasando bien. Los sectores hoteleros, gastronómicos, entre otros, celebran con los bolsillos llenos de dinero cada fin de semana que pasa.


Gualeguaychú logró un reconocimiento a nivel nacional y también posicionarse como una de las ciudades más lindas de Entre Ríos. Durante enero y febrero, las calles y playas están abarrotadas de gente todos los días y se vive un clima de alegría y fervor. Pero, mientras algunas personas se enriquecen y disfrutan de la buena racha, otras son ignoradas, olvidadas.


Mientras a las 22 de un sábado el corsódromo de Gualeguaychú se llena de colores, música y aplausos, a unas 20 cuadras del lugar, numerosas familias tienen que lidiar con la falta de luz, agua, cientos de pozos en las calles debido al pésimo asfaltado e innumerables falencias en el servicio público.


El municipio de la localidad sureña debe ponerse las pilas y equilibrar la balanza para que no haya personas marginadas.


Me parece atroz que un gobierno municipal le dé la espalda a numerosas necesidades de los vecinos de su ciudad y prefiera invertir dinero en shows y más shows en el corsódromo. Considero que no están siendo equitativos.


Para comprobar este despropósito hace falta recorrer Gualeguaychú tal como hice este fin de semana. Metafóricamente la localidad parece dividida en dos: una zona para los turistas y, la otra, para el resto.


Quienes están de visita por el sur entrerriano y disfrutan del Carnaval, de la costanera y las playas pueden ver durante su estancia una ciudad encantadora y limpia. Mientras que, los que viven en esta localidad, tienen que lidiar con la inoperancia del gobierno municipal que tiene prioridades ridículas y prefiere invertir millones en plumas de colores y no en la recuperación de la trama vial, por ejemplo.


Insisto: que el municipio de Gualeguaychú se ponga media pila. No puede ser que haya barrios que tengan calle de tierra y cuando se circula en auto o moto parece que se lo hace en una ruta de Rally Dakar. Es inaceptable que en algunas calles asfaltadas tengan tantos pozos que parece que cayó una lluvia de meteoritos. Tampoco es admisible que familias con niños pequeños no tengan los recursos necesarios, como agua.


Genera impotencia tener que mencionar algunos de los errores de un municipio. Pero considero que es necesario porque estamos hablando de una localidad que se posiciona en el “top ten” de las más visitadas de la Argentina y parece no estar preparada para serlo. Un ejemplo claro de esto es que casi no posee carteles de señalización en las calles.

 

¿Cómo va a hacer un turista para ir a tal lugar si no hay un cartel que le indique determinada calle?


Es patético. Por suerte la tecnología está a nuestro favor y el GPS nos ayuda a evitar perdernos.


Sería interesante que el municipio de la ciudad del Carnaval mejore la calidad de vida de sus ciudadanos y equipare la balanza a favor de los que viven allí y de los que solo están de visita. Por eso, para lograr esa igualdad es necesario que el gobierno gualeguaychuense se ponga media pila e invierta en cosas que realmente son importantes.

 

 

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