La Provincia
Domingo 15 de Febrero de 2015

Más control y más recursos para auxiliar al Iosper desfinanciado

La obra social provincial cerró 2014 con un déficit superior a 46 millones de pesos. La conducción plantea aumentar un punto el aporte patronal. Además es necesario mejorar la calidad del gasto.

Carlos Matteoda/De la Redacción de UNO
cmatteoda@uno.com.ar

 

La seguidilla de situaciones de conflicto que el Iosper afronta con diferentes prestadores desde hace algunos meses, y el consecuente descontento de los afiliados con la obra social que brinda cobertura a los trabajadores estatales y sus familias, no se generó de la nada. El desfinanciamiento creciente del Instituto no alcanza a explicarse en el supuesto afán desmedido de lucro de algunos de los prestadores ni en la supuesta incompetencia que -a través de los medios de comunicación- los afiliados suelen atribuirle a la conducción del organismo.
Una aproximación a la fotografía del desfinanciamiento, al rojo de más de 46 millones de pesos que arrojará el balance de 2014, permite observar una trama de situaciones que no siempre pueden resolverse desde el mismo Instituto de Obra Social de la Provincia de Entre Ríos.
De lo más grueso a los más fino, tal vez el primer dato que aparece en la mirada retrospectiva es que mientras el balance de 2012 cerró con un superávit  de 25 millones de pesos, el de 2013 tuvo un déficit de 35 millones; es decir que para funcionar, en 2013, al Iosper le faltaron 60 millones de pesos, porque se gastaron los 25 de superávit del año anterior y faltaron 35 más.
Los datos provisorios de 2014 indican que el déficit fue de 46.207.204 pesos, pero ese resultado podría trepar hasta los 49 millones cuando se afine el cálculo.
Con la devaluación de enero de 2014 se consolidó la tendencia deficitaria instalada durante el año anterior. La conducción del organismo debió reprogramar los acuerdos vigentes y muchos de los prestadores sólo aceptaban vender o prestar servicios “con factura abierta”. Está claro que algunos quisieron aprovecharse de la situación para aplicar un fuerte incremento y es sabido que muchos de esos valores no se reacomodaron.
Los saldos negativos mensuales oscilaron el año pasado entre 1,2 millones de pesos en febrero y más de 11 millones en julio. Además del séptimo mes, también fueron altamente negativos setiembre, octubre y noviembre con saldos en rojo de 5,4 millones de pesos, 9 millones y 5,5 millones respectivamente. El conflicto con los odontólogos -que impidió brindar prestaciones- atenuó los números de diciembre, que cerró con poco menos de tres millones de saldo negativo.
Los ingresos del Iosper se compusieron en 2014 en un 83,83% por los aportes (de trabajadores y patronales), en un 5,64% por coseguros, y 10,53% por “otros ingresos”. En enero y febrero fueron del orden de los 88 millones, saltaron a 99,3 millones en marzo; luego fueron de algo más de 103,106, 107 y 109 desde abril hasta a julio; de 115, 119, 120, 121 y 120 millones finalmente de agosto a diciembre.
En el mismo año las erogaciones crecieron de 90 millones aproximadamente entre enero y febrero, a 96, 100, 112, y 114 millones entre marzo y junio. Luego 120, 117, 124, 129, 127 y 123 millones, en números redondos, hasta terminar el año.
Así, inicialmente en 2014, hubo ingresos por 1.298,4 millones de pesos, y gastos por 1.344,9 millones.

Los trazos gruesos
El principal componente del gasto del Iosper es el costo de las prestaciones asistenciales, que pasó de 78,3 millones en enero a 110 millones en octubre. Este concepto representó en el año el 85,2% del total de los gastos. El segundo rubro en importancia son los sueldos y cargas sociales, que constituye el 11,03% del gasto. Pasó de 9,2 millones en enero a 13,7 en agosto y se mantuvo en ese orden hasta fin de año.  
La obra social provincial dispone hoy de un aporte promedio del 6,39% del salario de sus afiliados titulares, ya que recibe del afiliado activo 3% de su sueldo y otro 4% de la patronal. Pero por los jubilados recibe menos: mientras el afiliado aporta el 4%, el Estado solamente destina 2% en virtud de la ley de emergencia N° 8.918 sancionada en 1995. Los gremios estatales, que son quienes conducen la obra social, reclaman constantemente la restitución del aporte del 4% ya que la ley perdió vigencia.
Más allá de esa restitución, ante la irreversible situación de desfinanciamiento, la conducción del organismo plantea la posibilidad de incrementar en dos puntos el aporte patronal. La emergencia se resolvería con el incremento de un punto, pero dos es lo que separa al Iosper del mecanismo de sostenimiento de otras obra sociales provinciales.
Con 7% de aportes, las obras sociales provinciales de Entre Ríos y Chubut son que las reciben menos porcentaje del salario de sus afiliados. Lo que era visto como una rareza, es hoy una gran parte del problema (para algunos es el origen). La complejidad se agrava si se tiene en cuenta que el Iosper mantiene el sistema prestacional, es decir que paga por prestación brindada. La alternativa es el sistema capitado. Si bien hay argumentos a favor y en contra de ambos, es generalizada la idea que indica que el sistema prestacional garantiza una mejor calidad de atención al afiliado.  
De acceder el Poder Ejecutivo al planteo del Iosper, un incremento del 1% del aporte patronal se traduciría en 104 millones de pesos anuales más para la obra social, lo que permitiría sanearla.

Los principales rubros del gasto
El Iosper debe controlar mejor el uso de sus recursos. La afirmación no es producto más que de la lógica, ante la escasez de fondos. Los ejemplos señalados a continuación no implican valoración de ninguna conducta, sino que se citan para ilustrar el panorama económico de la obra social.
Una de las situaciones que genera un fuerte crecimiento del gasto es la cobertura que el Iosper debe brindar a quienes están alcanzados por  leyes especiales como las de fertilización asistida, obesidad o de discapacidad. Mientras que las obras sociales sindicales reciben apoyo financiero de la Superintendencia de Servicios de Salud para asegurar ese tipo de cobertura, los provinciales no cuentan con esa ayuda.
A modo de ejemplo, puede citarse que el costo de una cirugía bariátrica (para casos de obesidad) oscila actualmente los 52.000 pesos; mientras que cada intento en el proceso de fertilización asistida ronda los 28.000 pesos.
También incide en el desequilibrio la obligación de cumplir en un 100% con las demandas originadas en la legislación sobre discapacidad. Un importante componente del gasto en la materia es el de kinesiología. En 2014 el Iosper pagó 14 millones de pesos (13.980.805 más precisamente) por prestaciones de kinesiología en el marco del PIDI (Programa Integral de Discapacidad de Iosper), mientras que por el resto de las prestaciones, para el resto de los afiliados, erogó menos de 16 millones (15.940.586).
Las auditorías para este sector no resultan agradables, pero son necesarias. En 2014 se dirimió en la Justicia el caso de un discapacitado hipoacúsico que había solicitado un monto de 11.000 pesos mensuales para transporte a fin de poder asistir a un centro educativo. En ese caso la obra social entendía que no correspondía correr con el costo de esa cobertura, ya que la discapacidad no estaba relacionada con la posibilidad de desplazamiento de la persona, lo que fue ratificado en tribunales.

Medicamentos
En el mismo sentido, representa un gasto importante el pago de los medicamentos. El Iosper destinó el año pasado 310 millones a ese concepto, el 27,05% de los 1145,8 millones que pagó o debió haber pagado ese año.
Si bien el medicamento es un rubro importante del gasto, lo saliente son casos excepcionales. A principios de enero, el Iosper compró para un paciente un producto farmacéutico  traído del exterior por un valor de 1.184.844 pesos, y en otro caso, la medicación para enero y febrero de otro afiliado costó 784.000 pesos. El costo más elevado por persona se dio el año pasado, cuando la medicación de un afiliado implicó erogar 5,4 millones de pesos.
Si se toma un mes al azar, por caso julio de 2014, en el marco del Plan B 12 de cobertura de medicamentos especiales, 405 afiliados (de un total de 278.941 que el Iosper tenía en ese momento)  demandaban el 48,6% de lo invertido en medicamentos. Para 59 productos se destinaban 11.747.669 pesos, casi la mitad  de un total de 24 millones asignados a ese programa.
En ese momento, solamente  24 afiliados demandan 878.000 pesos por mes, a razón de 36.500 pesos por cada medicamento. Ese era el caso de quienes tenían prescripto el  Herceptin (nombre comercial del trastuzumab, un anticuerpo monoclonal humanizado para algunos casos de cáncer). Algo parecido ocurría con quienes utilizaban el Mabthera, otro medicamento oncológico, que demandó desembolsar ese mes más de 850.000 pesos para garantizar la cobertura de 16 afiliados.  
También tienen un costo elevado los medicamentos recetados para la esclerosis múltiple, con un promedio de alrededor de 60.000 pesos mensuales por persona.
El mecanismo de compra de los medicamentos combina el modo prestacional y por cápita. En la cápita se incluyen todos lo ambulatorios; y en lo prestacional, lo que corresponde a planes, relacionados con patologías más complicadas.
El Iosper autoriza el medicamento y se habilita luego su  entrega. El control debe acentuarse en qué medicamentos prescriben los médicos,  y los auditores deben precisar si corresponde a esa patología o a esa etapa de la enfermedad.

Las internaciones
Otro renglón importante de las erogaciones de la obra social provincial está constituido por las internaciones, que son entre 2600 y 2700 mensuales. El Iosper pagó el año pasado 160 millones de pesos a la Asociación de Clínicas y Sanatorios de Entre Ríos (Acler) por las internaciones en establecimientos privados (2° nivel), más 25,2 millones por ecografías, radiografías y estudios similares; y 26,7 millones por cápita de prótesis. Ese prestador entonces captó el 18,57% del gasto anual del Iosper.
Desde la obra social se decidió incrementar el trabajo de auditoría médica al advertir una presunta distorsión en lo que se contrata. Existen tres tipos de internaciones: clínica,  quirúrgica y de alta complejidad. Podría presumirse que la conducta generalizada es que la persona se interna cuando va a realizarse una cirugía, por lo que la  mayor parte de las internaciones deberían ser las quirúrgicas, seguidas por las de alta complejidad, y la menor tasa de uso debería corresponder a las internaciones clínicas, las del clásico “quédese en observación”.
Sin embargo, alrededor del 46% son internaciones clínicas, que son aquellas que -en general- no implican gasto para el prestador, o un gasto mínimo. Sin embargo, la escala está invertida y, además, la mayor cantidad de internaciones se produce durante los fines de semana. La tarea del médico auditor es concurrir al sanatorio, supervisar la situación de los afiliados y determinar si corresponde que estén internados o no.  

Prótesis y polémicas
Un apartado especial incluye a las prótesis, en cuya provisión se registran habitualmente situaciones conflictivas que muchas veces terminan en la Justicia, dada la fuerte incidencia que tiene ese rubro en las erogaciones de la obra social, sobretodo cuando se trata de comprar prótesis importadas.
El año pasado de destinaron casi 20 millones de pesos a este concepto. Para describir el meollo del conflicto es común escuchar frases del tipo: “Detrás de las prótesis muchas veces hay un gran negocio. El afiliado viene a patear puertas porque  el médico le dice ‘vos necesitas esto’ y descarta la posibilidad de un producto más económico que le serviría igual” .
Si bien el Iosper tiene auditores que dictaminan en casa caso, muchos afiliados se mantienen en la postura de la compra de importados. Hace poco más de un año ocurrió un caso que muchos citan como ejemplo: una afiliada de 86 años que iba a ser sometida a una operación de cadera reclamaba que el Iosper comprara una prótesis  importada, cuyo valor era 140.000 pesos mientras que se ofrecía una nacional que costaba entre 35.000 y 40.000 pesos. La mujer presentó un amparo y el Iosper tuvo que comprar la importada. Al salir del quirófano la mujer falleció, por lo que ese gasto fue inútil. De haber sobrevivido, igualmente la expectativa de vida aconsejaba la compra de la nacional.

Reintegros
El rubro reintegros también aparece en el espectro de las cuestiones a controlar. Implicaron una erogación de 109,6 millones en 2014, esto es el 9,56% del total de gastos. Los últimos meses del año la suma rondó los 12 millones de pesos. Incluye, por ejemplo, el pago de los honorarios de un millar de cuidadores domiciliarios, a quienes se les abonan 3.850 pesos mensuales, totalizando cerca de cuatro millones de pesos al mes. Se  sospecha que existe una exagerada demanda de ese servicio, indicado por médicos y autorizado fundamentalmente n el marco del PIDI. En muchos de los casos en que el Iosper no se autorizó la prestación por entender que no correspondía, el afiliado presentó un amparo judicial.

El rol de la Justicia
La creciente judicialización de las demandas de los afiliados motiva un reclamo soterrado desde la obra social a la señora de ojos vendados. Puntualmente pretenden que cada caso se someta al análisis de otros profesionales, ya sean de la Justicia o del ámbito privado. “En el Iosper le damos al afiliado lo que necesita, que no siempre en lo que quiere. La Justicia debe evaluar si lo que ofrecemos es lo que necesita el afiliado, y no automáticamente ordenar que se cumpla lo que éste reclama”La frase, de un médico auditor, resume el planteo.
También se le reclama a los jueces que fallen teniendo en cuenta la escasez de recursos. Para cada caso hay un ejemplo. También en 2014  el Iosper fue a la Justicia luego de haber denegado el planteo de una mujer mayor para que se hiciera cargo de la totalidad del costo del geriátrico donde había sido internada. Esa mujer tenía en ese momento un haber jubilatorio de 12.000 pesos. Vivía junto a su hija y dos nietos, y cuando la hija decidió internarla en el geriátrico, le reclamó a la obra social la cobertura completa, por un valor de 8.000 pesos, en ese momento. La obra social ofreció cubrir la mitad del costo y el pleito terminó en la justicia con un fallo adverso al Iosper

Aportes mínimos
Incide, aunque su cuantificación resulta compleja, la situación de los afiliados titulares que realizan el aporte mínimo. Es el caso principalmente de docentes con pocas horas cátedra o trabajadores municipales con sueldos básicos muy bajos, en los que el monto que corresponde al porcentaje del 3% del sueldo es ínfimo, y realizan el aporte mínimo, que se ubica en 129 pesos de aporte personal y 172 de patronal. La situación es obvia, con un aporte de 300 pesos la obra social debe dar cobertura a grupo familiares numerosos, de hasta 10 integrantes en algunos casos.

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