La Provincia
Sábado 08 de Octubre de 2016

Manuel Belgrano, la Bandera y un paranaense que la salvó del fuego

Hace 66 años, un entrerriano en Jujuy entró a la Casa de Gobierno en llamas y salvó la insignia

"Anoche, a las 22 horas inicióse un incendio en la Casa de Gobierno de esta ciudad". En un recuadro del lunes 2 de octubre de 1950, el diario El Orden -un periódico de Santa Fe que circuló entre 1927 y 1955-, informa que el fuego habría comenzado en una parte de la azotea del edificio en donde estaban depositados maderas en desuso y rezagos.
En la noticia se cuenta también que de la oficina de la Gobernación pudieron ser rescatados valiosos documentos y del Salón de la Bandera logró salvarse "la reliquia histórica", además de "numerosas piezas de incalculable valor histórico."
Pero la crónica, claro, es esquiva al momento de nombrar a las personas que participaron en el rescate de "la reliquia" que era la Bandera de Belgrano.
El vidrio intenta mantenerla a resguardo del deterioro del tiempo. Está formada por tres paños de tela de raso blanco y en el centro tiene pintado el escudo que había aprobado hacía pocos meses -el 12 de marzo de 1813- la Asamblea General Constituyente y Soberana del Año XIII.
Sorprende ver que la Bandera es cuadrada. Según explican, el desgaste de los años hizo que se recortaran sus extremos y así perdió su forma rectangular. Los moños que la enmarcan atrás del vidrio vinieron después. Los colocaron para sostenerla en la vitrina que la contiene.
De ese relato da cuenta Miguel Carrillo Bascary en una nota publicada en el diario El Tribuno en julio de 2015. Este abogado fue autor del proyecto que se convirtió en la Ley Nº 27.134 el año pasado. A partir de esta, la Bandera Nacional de la Libertad Civil es reconocida como segunda enseña patria.
En el primer piso de la Casa de Gobierno, una guía recibe con amabilidad y cuenta la historia de este emblema que mandó crear Manuel Belgrano cuando estaba a cargo del Ejército del Norte y de la Gobernación de Jujuy. Nada dice, en su relato, del incendio.
El 25 de mayo de 1813, Belgrano se decidió a celebrar el tercer aniversario de la libertad civil a lo grande. Dispuso que se iluminara la ciudad, se hicieran fuegos artificiales, se liberara a los esclavos y se otorgara dinero a los minusválidos, huérfanos y viudas.
Los festejos suponían también el cambio de costumbres. Era preciso suspender el "Paseo del Estandarte Real" que, en los hechos, era uno de los símbolos físicos del poder monárquico.
En ese marco, Belgrano mandó a construir la nueva bandera.
Después del 25 de mayo de 1810, tras la conformación del gobierno patrio y desplazamiento de quien actuaba en representación del rey de España, el trabajo por reconocer la soberanía del pueblo presentaba infinidad de resistencias. Enviado a la actual región noroeste de Argentina, Belgrano buscaba organizar el ejército para luchar contra los que eran fieles a la corona de España.
En 1813 el ánimo no era el mejor entre los pobladores de San Salvador de Jujuy. Apenas unos meses antes, el 23 de agosto de 1812, los habitantes habían protagonizado el Éxodo Jujeño. Para evitar que los realistas invadieran Jujuy; en su rol de jefe del Ejército, Belgrano ordenó abandonar la población y destruir todo lo que pudiera servir de abastecimiento al ejército español. Se incendiaron los cultivos; se envenenaron los pozos de agua y se mataron los animales que no eran posible trasladar. Un mes después, el 24 de setiembre, Belgrano y su ejército derrotaron a los realistas e impidieron que la monarquía española retornara al gobierno.
Cuando tocó el momento de volver a Jujuy, no solo muchos habían muerto en el camino y en la guerra, sino que además fue preciso volver a construir el poblado.
Así que mientras en Jujuy trataban de rearmarse y la escasez de recursos se respiraba en la vida diaria, la Asamblea del Año XIII tomaba medidas que buscaban consolidar un estado soberano. A pesar de que no se animarían todavía a declarar la independencia de las Provincias Unidas ni a redactar una Constitución, entre las decisiones con que avanzaron se dispuso que el 25 de mayo se convirtiera en una fiesta cívica. También se adoptó la escarapela y el escudo como símbolos patrios.
Finalmente, el 25 de mayo de 1813 la bandera fue bendecida en la Catedral de Jujuy. Luego Belgrano la donó al Cabildo en homenaje al pueblo que lo acompañó en el éxodo del 23 de agosto de 1812 y que posibilitó los triunfos de las Batallas de Las Piedras, Tucumán y Salta.
Después de 1813 la bandera de Belgrano fue pasando de lugar en lugar. Estuvo en el Cabildo, en la Iglesia Catedral, en la Legislatura y el despacho de Gobernadores. Cuentan que también viajaba cada vez que en un acto se solicitaba su presencia, fuera Salta, Tucumán, Rosario o Santa Fe.
En 1927, cuando se inauguró el edificio en el que actualmente está la Casa de Gobierno de Jujuy, la bandera dejó de viajar y obtuvo un lugar principal en el Salón que está en el primer piso.
Con el comienzo de octubre resurge la anécdota. La cuenta Marcelo Boeykens y su madre -una española de 96 años que llegó a San Salvador de Jujuy cuando era pequeña y tuvo allí sus dos primeros hijos-, afirma que es cierta. Dice ella también que ese día, cuando nació su segundo varón, la partera le anunció que el bebé tendría suerte en la vida porque había nacido con poca grasa en el cuerpo.
Mientras Nieves Mayans se afanaba en las tareas de parto, el hijo mayor de 3 años paseaba con su padre y la abuela María Caviglia que había venido desde Paraná para acompañar el nacimiento. Por esa época la abuela era una activa dirigente política peronista y, un año después, -en 1951- se convertiría en la primera diputada nacional de Entre Ríos.
Pero entonces, mientras hacían tiempo en el centro aguardando la llegada del bebé, el incendio en Casa de Gobierno sorprendió a quienes estaban por allí. A su manera, cada uno se puso a ayudar.
Y fue entonces cuando Norberto Boeykens se acordó de salvar a la Bandera que había mandado confeccionar Belgrano...
¿Qué hizo después de rescatarla? No sabemos. Al poco tiempo volvió al Arzobispado donde quedó en resguardo hasta que el edificio de la Casa de Gobierno pudo volver a alojarla.
Ante el temprano fallecimiento de Norbi, el relato quedó en manos de su hijo mayor. Pocos sabían en la familia si el hecho era real hasta que los archivos vinieron a respaldar a la historia oral.
La mirada se cierra en un marrón zigzagueante. Puede uno mirar hacia un costado, pero también puede girar y otra vez tendrá el mismo paisaje. Las calles del centro van o vienen pero en todos los casos las referencias se organizan de acuerdo con esa geografía que construyen los cerros.
Por esos lugares Manuel Belgrano tuvo a cargo la defensa del territorio contra los que luchaban por restaurar el gobierno monárquico de España en América. De ese tiempo, quedan instituciones y nombres que cruzan la ciudad de San Salvador de Jujuy.
Otras marcas parecen menos nítidas, pero también circulan. En especial, las diferencias entre ricos y pobres; entre pertenecientes a pueblos originarios o a clases sociales medias o altas que –a la sazón- suelen pertenecer a la clase dirigente.
La ciudad se divide como también lo hacen los sentimientos hacia la organización social Tupac Amaru o hacia su dirigente Milagro Sala.
En una provincia de 673.307 habitantes en la que 52.545 personas (el 7,8% de la población según el Censo de 2010) pertenece a pueblos kollas o guaraníes entre otras comunidades, las diferencias sociales se respiran y viven cotidianamente.
También se corroboran con datos que se traducen en calidad de trabajo, de vivienda y de educación. El mismo Censo muestra que el 53, 1% de los hogares indígenas de la provincia de Jujuy habita en viviendas deficitarias.
En el centro de Jujuy una mujer está contenta porque desde que "la" metieron presa se acabaron los bombos, los reclamos y las manifestaciones en la Plaza Belgrano, la que está frente a Casa de Gobierno.
"La" es Milagro Sala, detenida desde el 16 de enero de 2016 por causas que fueron cambiando con el tiempo pero que -en todo caso- ratifican la decisión de dejar fuera de juego a la representante de la Agrupación Tupac Amaru.
Cuatro kilómetros desde el centro hacia el sur el paisaje cambia. En el Alto Comedero, la percepción es otra. En este barrio habita la tercera parte de la población de la ciudad. Aquí la construcción que hizo la organización social Tupac Amaru resulta imponente.
De los tanques de agua de las viviendas construidas se desparraman las imágenes de Tupac Amaru II, Eva Duarte de Perón y Ernesto "Che" Guevara; figuras que son referentes para esta agrupación. Además, en el barrio conviven las escuelas para niños pero también para adultos, los centros de salud, las fábricas de trabajo, los parques de juego, las canchas de fútbol, los espacios para niños y adultos con discapacidad motriz y –lo que más irrita a algunos sectores-; el parque con piletas y anfiteatro que está abandonado desde que asumió el gobierno de Gerardo Morales. Construido como una réplica de la Puerta del Sol, el monumento aymara busca homenajear a los pueblos originarios y rendir culto al Dios Inti.
La Bandera argentina está otra vez en el primer piso. Una vez que la Casa de Gobierno se restauró volvió al Salón.
Dicen que los caminos de la memoria y la historia se entremezclan. Dicen también que los relatos de la memoria no siempre coinciden con los que pretende construir la historia. Cada vez que empieza octubre, reaparece el relato de la Bandera.
Pasaron 66 de aquel incendio. Pasaron 66 del nacimiento de aquel niño que, como auguró la partera, parece haber tenido suerte.
Y aunque Norberto no está para condimentar o desmentir aquel episodio, a algunos nos basta con el relato de quien participó de esa escena desde el asombro de los 3 años. Nos gusta recordar que el gesto de ese hombre fue decisivo para que la Bandera hoy pueda estar allí.
Afuera, la Justicia y el Progreso –las esculturas que hizo la artista plástica Lola Mora- custodian el ingreso a la Casa de Gobierno. A los costados, la Paz y la Libertad tratan de transmitir los ideales de un país que tuvo y ha tenido a hombres que se han comprometido y trabajado por una Patria independiente y latinoamericana.

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