La Provincia
Lunes 09 de Febrero de 2015

Madre desesperada sostiene que le quitaron a sus dos hijas

Las niñas viven con el padre hace nueve meses. La mujer, que tiene otros dos hijos con el hombre sostiene que él nunca “cumplió con el régimen de visitas”. Responsabiliza a la Justicia provincial

Es mamá de cuatro hijos (de 10, 9, 7 y 5 años), pero un conflicto con su expareja y padre de los chicos le impide ver a las dos mayores. Virginia Zanabria está desesperada porque desde que se separó empezaron los problemas y desencuentros con la persona que compartió una relación de cinco años. “Las tiene secuestradas”, denunció en diálogo con UNO. La separación con sus dos hijas más grandes ya lleva nueve meses, mientras avanza una disputa judicial en la que por separado se dirimen diferentes cuestiones.


“Al principio les decía –por sus cuatro hijos- ‘Vayan con su padre’, porque ellos lo extrañaban”, recordó acerca de una decisión de la que hoy se arrepiente. Aunque enseguida explica que la puja real con su exconcubino comenzó cuando dejó  de cumplir con la cuota alimentaria, más allá de que en algunas oportunidades la ayudaba con pañales y otros elementos. Enfrentada a un verdadero dilema tuvo que recurrir al asesoramiento de una abogada, quien le recomendó primero intentar una mediación obligatoria, pero como no se alcanzó un acuerdo la última instancia que quedaba era la legal. Explicó que en la mediación no tuvo participación el papá de los chicos, a raíz de que la madre y abuela de los menores siempre se hizo cargo de pagar la cuota alimentaria.


“No hubo ningún ofrecimiento de ella, por eso tuvimos que optar por lo otro”, señaló.


El juicio por alimentos se inició en 2013, en el Juzgado N°2 de Familia a cargo de María Victoria Solari, pero -según explicó la denunciante- la parte demandada nunca se presentó, ni se pudo defender, por lo que la jueza actuante dispuso embargar el 30% del sueldo de la abuela paterna. Mencionó que a raíz de esa medida empezaron a cumplir con la cuota de alimentos, pero un nuevo inconveniente generó más distancia entre ambas familias: la abuela decidió jubilarse y estuvo nueve meses atrasada con el compromiso. “En ese tiempo él no apareció por mi casa, los chicos estaban sin la cuota, hasta iba a su casa y no me atendían”, dijo notablemente afectada.


Debido a las constantes dilaciones y la falta de respuestas, su abogada avanzó con una nueva acción legal por alimentos atrasados. En esa oportunidad, la magistrada determinó una “suma bastante elevada” -indicó Zanabria- donde estaba estipulada la cuota alimentaria común, además de los “nueve meses atrasados”.


Virginia reconoció que esta nueva embestida provocó una reacción negativa en la otra parte. “Se enfurecieron de una manera que no puedo explicar y empezó una guerra que se mantiene”, reconoció. La respuesta llegó con pedidos de mediaciones para lograr la disminución de la cuota alimentaria, en un litigio que se tornaba interminable. “Lo último que hicieron fue pedir la tenencia compartida. Todo es por la plata, hasta el juez lo dijo”, agregó. Esta acción fue promovida en el Juzgado de Familia N° 1, cuyo titular es Tulio Rodríguez Signes.

 

 

Separada de sus hijas

 


Virginia Zanabria se quiebra cuando tiene que hablar de sus hijas mayores, y asume algo de culpa por lo que pasó. “Cuando fuimos a la entrevista con el equipo técnico el psiquiatra me dijo: ‘Él lo venía preparando y vos nunca te diste cuenta”, sostuvo compungida.


Contó que su expareja siempre se llevaba a los chicos de viernes a domingo, previo acuerdo de algunas cuestiones. Todo marchaba bien hasta que en mayo de 2014 un cambio repentino llamó la atención de la mamá, esta vez estaban involucradas las nenas de 9 y 10 años.

 

“Se las di un día de semana, lo que me sorprendió. Volvieron el domingo a buscar más ropa. En ese momento les dije: ‘¿Otra vez se van a ir?’”, enfatizó. Aunque a los pocos días se reiteró la misma escena, con las chicas pidiendo más ropa, una solicitud que la madre rechazó. Confundida por la forma de comportarse de sus hijas y convencida de que algo extraño estaba pasando, le planteó a la expareja que el domingo debían regresar a la casa materna. Pasaron otras dos semanas y desde ese momento no supo más nada de ellas. Esto motivó que presentara una medida cautelar en Fiscalía para obtener la restitución al hogar de sus hijas.

 

 

Una denuncia por abuso

 


Meses después el padre de las menores volvió a la carga con una nueva acción en el ámbito judicial. Se trataba de una medida cautelar de protección de persona porque aseguraba que habían sufrido un abuso. “Acusaba a un exnovio, pero en la denuncia sostuvo que no fue un abuso carnal, sino que supuestamente habrían sido manoseos y demás”, repasó. La causa recayó también en manos del Juzgado de Tulio Rodríguez Signes, quien ordenó que las menores declararan en setiembre en Cámara Gesell. “Las profesionales actuantes dijeron que el discurso que ellas dan acerca de esto que supuestamente pasó no es genuino”, afirmó.


De acuerdo a la versión de la denunciante, el magistrado, en una audiencia desarrollada en octubre, informó a las partes sobre el resultado del informe pericial, dando por sentado que el discurso no era genuino. Además resolvió otorgarle la tenencia provisoria de las nenas al padre y de los hijos menores a la madre. En cuanto al régimen de visitas, con carácter provisorio, el juez estableció lo siguiente: las niñas de 9 y 10 años deberán concurrir al domicilio de la progenitora los martes, jueves y sábado desde las 17.30 hasta las 19.30, mientras que los chicos de 5 y 7 años, deberán concurrir al domicilio paterno los lunes, miércoles y domingo, desde las 17 hasta 19. En la misma resolución instaba a los padres que se abstengan de impedir el contacto con los hijos no convivientes así como entre los propios hermanos. “Esto nunca lo cumplió, yo arriesgué y los chiquitos fueron a la casa de él: el primer día estuve con el corazón en la boca y temiendo que no vuelvan más. Pero como está la medida, tengo que cumplirla”, advirtió.


Ante el incumplimiento en el régimen de visitas por parte del padre, la mujer optó por realizar una exposición en la División Minoridad. Y así cada vez que se repetía la misma situación. En tanto, su abogada presentó en el Juzgado actuante todas las exposiciones de incumplimiento del régimen de visitas. Atento a esto el juez dispuso, sobre todo por la mala relación entre los padres, que la abuela materna busque a las nenas, y la abuela paterna busque a los otros dos hijos. La mujer hizo hincapié en que, pese a todas las faltas cometidas, su expareja nunca fue sancionada por la Justicia.


“El juez tenía todas las herramientas para tomar una decisión”, indicó para agregar una reflexión: “En una entrevista con el equipo técnico los nenes más chicos eran espontáneos y jugaban como cualquier chico, y las otras nenas estaban atemorizadas. Antes de contestar lo miran al padre”. Dolida por todo lo que está pasando, asegura que no va a renunciar a la lucha y que mantiene la esperanza de retomar el contacto con sus hijas mayores.

 


Conductas extrañas

 


Desde mayo a esta parte cambiaron muchas cosas en la vida de Virginia y sus cuatro hijos. Primero la separación abrupta con sus dos hijas, el impacto anímico que tuvo esa circunstancia en sus dos hijos menores y los coletazos de la disputa legal. Al margen de ello, la mujer contó conductas  de su expareja que no la dejan de sorprender. “De la nada las cambió de turno en la escuela, dejaron de tener los compañeritos de clase”, expresó indignada. Ella está convencida de que las nenas “están secuestradas ahí, no hacen nada. Pasó todo el año y no sé qué más hacer”. Por último sostuvo que “estuvo un mes sin mandarlas a clase” y sin ningún motivo “les cortó el pelo”.

 

 

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