Policiales
Martes 28 de Julio de 2015

Luna dijo que no cocinaba cocaína pero lo vieron en lo de Bioletti

Comenzó el juicio al cuarto acusado de producir droga en un campo en el Acceso Norte de Paraná. Pascual Luna aseguró ser inocente, aunque testigos lo complicaron y hasta se careó con un policía. Hoy continúa el intenso debate

Con el esfuerzo de refrescar la memoria de parte de los testigos, comenzó el segundo juicio por la cocina de cocaína hallada por casualidad hace casi cuatro años en un campo de la zona del Acceso Norte de Paraná. Esta vez, Pascual Luna es quien está sentado en el banquillo de los acusados, ya que en el debate de 2013, cuando se condenó a tres personas, estaba prófugo. 

En aquella oportunidad, la Justicia encontró culpables al dueño del campo donde fue hallada la tapera en la cual se transformaba la pasta base en clorhidrato de cocaína, al empresario Vicente Bioletti, por facilitar el lugar, al jefe de la banda narco Roberto Sterz y al cuidador de la estancia Ramón Palavecino, por mirar para otro lado ante semejante delito.

Unos meses después, Luna fue detenido en Rosario. Según la investigación, era una especie de mano derecha de Sterz, y la noche en que la Policía realizó tareas de vigilancia en el campo los investigadores los vieron juntos. A ambos los identificaron cuando salían en diferentes autos hacia la ciudad. 

Con el antecedente de la condena, se presumía que Luna podría negociar una pena atenuada en un procedimiento abreviado. Sin embargo, el hombre fue a un juicio a sostener su inocencia. Ayer declaró ante el Tribunal Oral Federal de Paraná y aseguró que no tiene nada que ver con el laboratorio donde se fabricaba droga.

Según la acusación, el hombre salió del campo en su Peugeot 206 (luego de comer un asado con Sterz y Palavecino y realizar algunas tareas en la “cocina”) y tomó por calle Walter Grand. En la intersección con la ruta del Acceso Norte, la Policía lo identificó y dejó seguir. Según el relato de Luna, él conducía el auto desde Colonia Avellaneda y se dirigía hacia Paraná cuando lo pararon.

Luego declararon los testigos civiles del procedimiento de requisa vehicular de Luna y de los allanamientos a la tapera y la casa del cuidador del campo. Los hombres recordaron tanto la identificación del acusado que iba en el auto, como los elementos hallados en la estancia del Acceso Norte: ladrillos de cocaína, pasta base, lámparas rojas, ollas, quemadores y hornallas, bidones con precursores químicos, entre otras cosas.

Además declaró uno de los policías que estaban en la Dirección Toxicología, Sergio Alem, quien participó de las tareas de vigilancia y aseguró que habían visto a Luna salir del campo de Bioletti, así como realizar “movimientos extraños” en el lugar. Luego protagonizó un careo con Luna (Ver recuadro), donde cada uno se mantuvo en su versión.

También declaró el dueño del DNI que encontraron en el departamento de Rosario donde fue detenido Luna. El documento era Pablo Taurada, pero tenía la foto del acusado, que lo usaba para moverse con una falsa identidad.

Hoy continúa el debate, con muchos testigos, y mañana serán los alegatos del fiscal general José Ignacio Candioti y el defensor oficial Mario Franchi. El tribunal que deberá dictar sentencia está integrado por el cordobés Moisés Vásquez (presidente), Otmar Paulucci y David Chaulet.

Careo: “No seas caradura”

Pascual Luna y el policía que integraba la Dirección Toxicología Sergio Alem, discreparon respecto de por dónde circulaba el imputado cuando fue interceptado en su auto Peugeot 206 en calle Walter Grand y la ruta del Acceso Norte. Luna dijo que salía de Colonia Avellaneda, mientras que Alem aseguró que había estado en el campo de Vicente Bioletti, donde funcionaba la cocina narco, y venía desde el norte para tomar luego por la ruta.

Por este punto el defensor oficial Mario Franchi pidió un careo al que el tribunal hizo lugar, pero cada uno se mantuvo en su lugar. Además, el policía recordó que el auto quedó parado a un costado del camino de tierra, pero Luna aseguró: “Cuando me pararon ustedes el auto quedó en medio de la calle, y antes que vinieran los testigos ustedes lo movieron y quedó así”. Alem, sin mostrar un pelo de nerviosismo, lo negó. “No seas caradura, yo venía de Colonia Avellaneda, vos lo sabés bien”, le replicó el acusado.

 

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