Educación
Domingo 23 de Octubre de 2016

Los viñedos entrerrianos en los caminos del conocimiento

Única oferta académica extra-cuyana. En dos semanas hubo 75 inscriptos para la Tecnicatura en Enología y Fruticultura en Victoria, una apuesta para consolidar el resurgir de la vitivinicultura. Arranca el ciclo introductorio

De a poco, pero a paso firme, la provincia busca recuperar una cultura productiva prácticamente desconocida para generaciones de entrerrianos acostumbradas a ver solo explotaciones agrícolas en las bellas lomadas. En los últimos años, los viñedos comenzaron a asomar y cambiar el paisaje rural de distintos departamentos a partir del esfuerzo y las ganas de pequeños productores empecinados en hacer resurgir una industria que se inició en la segunda mitad del siglo XIX, y en pleno apogeo quebró su desarrollo a instancias de una ley nacional de la década del 30 del siglo XX, que prohibió la producción vitivinícola, y le circunscribió el derecho a esa actividad a la zona de Cuyo.

Tras derogarse esa ley en los años 90, desde entonces y particularmente en los últimos años, volvió el entusiasmo por esta actividad: algunos, interesados en reflotar procesos productivos pertenecientes a sus ancestros; otros noveles, atraídos por innovar y apostar a un emprendimiento comercial que combina producción, turismo y educación. Ya hay unos 100 viñedos diseminados en alrededor de 100 hectáreas.

En ese marco, para consolidar esa estrategia de recuperación y perfeccionamiento, productores acompañados por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Instituto Nacional de Vitivinicultura iniciaron las gestiones para que en Victoria se pueda dictar una carrera relacionada a esta actividad. Finalmente, este año, con el apoyo del gobernador, Gustavo Bordet –que le incorporó la matriz frutícola a la oferta académica– se aprobó la carrera de Tecnicatura Superior en Enología y Fruticultura, que comenzará a dictarse en la escuela de educación técnica Nº 1 Doctor Pedro Radío.

La propuesta educativa extra-cuyana es única en su tipo en el país, y despertó un interés que superó todas las expectativas: en dos semanas de inscripciones tuvo 75 anotados.

El ciclo introductorio comenzará en noviembre. Se desarrollará los jueves y viernes de 16 a 20, desde el 3 de noviembre, y se repetirá el 10 y 11, y nuevamente el 17 y 18 de noviembre, con ese esquema de dos jornadas.

El contenido constará de un recorrido histórico, se explicará sobre el cursado, habrá visitas al campo experimental, se realizarán ateneos y se ensayarán y abordarán técnicas de aprendizaje. En tanto, el cursado de la carrera arrancará en febrero.


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Presentación


La vicerrectora de la institución, Adriana García, contó a UNO la gran expectativa que creó en la institución y en la ciudad la nueva oferta académica, que además de mejorar y jerarquizar la producción de viñedos dará impulso también a innovaciones y nuevos desarrollos a partir de la investigación y extensión educativa. El empuje de productores y técnicos se vio favorecido también por las especialidades actuales de la escuela técnica –Química, Mecánica y Agrotécnica–, que se combinan en la nueva formación.

"Hay una diversidad muy grande de inscriptos, desde médicos, veterinarios, diseñadores gráficos y alumnos que egresan del Secundario, provenientes de regiones del interior provincial como San Salvador, Paraná, Crespo, Aranguren, Cerrito, Chajarí, Rosario, Venado Tuerto, entre otras", enumeró.

En la institución, por estos días, trabajan en el armado definitivo de la carrera, con la selección de los docentes y el diseño de cursado. La carga horaria es de 29 horas cátedra por semana durante 1º Año: ante el pedido de los inscriptos y también teniendo en cuenta la situación de los docentes que llegarán, se pretende concentrar el dictado de la carrera en dos o tres días.

Luego de tres años de cursado, y un total de 2.912 horas cátedra –1.941 horas reloj– egresará un profesional técnico capacitado para desempeñarse en distintas situaciones y contextos productivos frutícolas y vitivinícolas, con competencias para planificar, organizar, ejecutar y supervisar procesos concretos de implantación, conducción, cuidados y mantenimientos cíclicos y especiales, cosecha, empaque, control de calidad de cada una de las etapas de producción frutícola y vitivinícola hasta la comercialización de los productos y subproductos obtenidos

La organización curricular está integrada por el campo de formación general, la formación específica, la formación de fundamento, y las prácticas profesionalizantes (Ver recuadro Contenidos).


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Impulso


El productor Rubén Tealdi fue uno de los impulsores de la propuesta académica. Junto con otros emprendedores de la Asociación de Vitivinicultores de Entre Ríos (AVER) formalizaron el pedido ante el Consejo General de Educación, en 2015, y con el apoyo y colaboración del INTA y del Instituto Nacional de Vitivinicultura.

"Esta Tecnicatura –reflexionó– es la única fuera de Cuyo, lo cual la hace interesante. Desde el punto de vista educativo necesitamos el saber de estos nuevos enólogos que surjan, ya los estamos necesitando para hacer crecer nuestra actividad. Pero también es importante para Victoria y para la región, por el movimiento que se producirá, al atraer a estudiantes no solo de la provincia, sino a partir del potencial que genera en una amplia zona que abarca toda la provincia de Santa Fe, el norte de Buenos Aires, Corrientes también, e incluso alguna parte de Córdoba".

Además de la llegada de estudiantes y de docentes, destacó el valor de la ramificación que genera la inserción de un polo educativo especializado.

"Esto va más allá, y como la vitivinicultura y fruticultura se están desarrollando –en particular el resurgir de viñedos desde 2000 y en todo el país–, notamos que hay una demanda de estos profesionales a nivel nacional, no solo en Entre Ríos", aportó Tealdi.

En cuanto a los inscriptos, remarcó el éxito de la primera convocatoria, teniendo en cuenta que solo fueron dos semanas de inscripción, y por el período en que aconteció –del 16 de setiembre al 2 de octubre–, no muy cómodo cuando uno planifica el año.

"Debe haber hoy todavía gente interesada que está llamando, pero es imposible inscribirse porque ya está cerrado. Así que advierto que la convocatoria el año próximo, ya con la experiencia del primer año de funcionamiento, será aún más, y para eso tenemos que prepararnos", confió Tealdi.

En cuanto al proceso de gestación y apertura de la carrera, destacó el apoyo del gobierno provincial. "El cambio de gestión fue importante porque el gobernador Gustavo Bordet impulsó y tomó la iniciativa con mucho interés, aportando incluso el perfil de Fruticultura, teniendo en cuenta la importancia de esa producción en la provincia desde hace tiempo", marcó.

En el presente y futuro de la vitivinicultura se vincula el turismo y la educación. De hecho, particulares y alumnos de universidades de la provincia de Santa Fe ya realizan visitas a los viñedos. "Nuestra vitivinicultura es también paisaje, está respaldada, la sustenta y la sustentará el turismo, seguramente por mucho tiempo porque nuestros viñedos son bellos jardines; no se distinguen por el volumen que se exporta, como en Cuyo", opinó.


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En la tierra del marselan


En la actualidad, en la provincia existen distintos tipos de variedades de uva en desarrollo: merlot, malbec, cabernet sauvignon, chardonnay –uva de maduración temprana como el merlot–, bonarda, y otros que se están probando. "Y específicamente –contó Tealdi–, hay una variedad que fue recomendada por gente de Francia para que en esta región la tomemos: la uva marselan. Esta variedad es la que el INTA Victoria está llevando adelante con un ensayo en mi chacra, donde hay una pequeña parcela que dio buen resultado. Y ya hay productores que la han implantado, en Las Cuevas, Aldea Jacobi y Laguna del Pescado".

La particularidad y potencialidad para la región de esta cepa es su más temprana concentración de azúcar, para la cosecha en relación a todas las demás. "Eso nos beneficia, porque cosechando antes evitamos que el mal tiempo y las lluvias de febrero, que son las que malogran todas las frutas especialmente las uvas, sean arruinadas. La marselan, en febrero, ya llegó al límite de concentración de azúcar, y con muy buena calidad de alcohol que después vamos a poder tener", describió.

Por eso, los productores de Victoria –con el fundamento técnico del INTA– tomaron a esa cepa como emblemática. "Es un híbrido de dos variedades: el cabernet sauvignon y garnacha, relativamente nueva hecha en Francia en 1970. Productores de Las Cuevas ya han hecho las primeras producciones con buenos resultados, de un vino muy intenso y rico. Nuestra región será la tierra del marselan", auguró.


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Los caminos de las vides

La producción vitivinícola entrerriana llegó a ocupar el 4º lugar en el Censo Nacional de Viñas de 1907, con una extensión de más de 4.000 hectáreas. En Victoria se producía buen vino blanco. El renombrado Blanco Victoria de los señores Vela y Martino tuvo muy buena aceptación en toda provincia y hasta en Buenos Aires.

En 1887 los vinos victorienses fueron distinguidos en la primera exposición de Paraná, galardonando al Departamento con la denominación de La Champagne Entrerriana.

En aquellos años, el desarrollo más importante se dio en departamentos de la costa del Uruguay.

Pero también Paraná vivió el auge de esta actividad, que comenzó a aparecer en la década del 80 del siglo XIX, cuando la ciudad aún salía de la crisis en que había quedado sumida como consecuencia de la desaparición de la Confederación Argentina. Ofelia Sors, en su libro Paraná. Dos siglos y cuarto de evolución urbana, recuerda que se producían vinos de uva pasa y uva pura, vinos abocado, carlón, priorato blanco y seco, francés dulce de moscatel, garnacha o tipo carabanchel. A fines de la década del 80 ya contaba con más de 13 hectáreas destinadas a esta explotación.

En 1934 por Ley nacional Nº 12.137 se creó la Junta Reguladora de Vinos para controlar la prohibición de la producción vitivinícola en el país, y fomentar a la región de Cuyo como única productora de vinos. Por entonces existían en Entre Ríos cerca de 5.000 hectáreas de vides implantadas y el vino elaborado con uvas había alcanzado un grado de calidad competitivo y tenía presencia en el mercado.


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Contenidos

La Tecnicatura Superior en Enología y Fruticultura consta de 23 materias. Los contenidos están distribuidos en tres años de cursado, en turno diurno y nocturno, dos o tres veces por semana.

En el 1º Año, las cátedras son Problemáticas socio- culturales contextualizadas; Derechos Humanos; Tecnología de la Información y Comunicación; Lengua extranjera (Inglés); Matemática y Estadística aplicada; Física y Química integradas; Producción Frutícola y vitícola; Prácticas Profesionalizantes.

En el 2º Año, Procesos Políticos –económicos del mundo del trabajo actual; Microbiología; Fruticultura I; Enología I; Química analítica Orientada; Metodología de la investigación de los procesos y medios de la producción frutícola y vitivinícola; Practicas Profesionalizantes.

Finalmente, en 3º Año, las cátedras son: Unidades socio organizativas en la producción; Fruticultura II; Enología II; Análisis enológico; Análisis sensorial de vinos y frutas; Gestión de calidad de los sistemas de producción integral; Planeamiento estratégico y desarrollo de proyectos productivos en fruticultura y vitivinicultura; Prácticas profesionalizantes III.

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