La Provincia
Lunes 09 de Enero de 2017

Los seguidores del Gauchito Gil armaron una gran fiesta popular

En el santuario del Acceso Norte decenas de personas participaron de la vigilia nocturna y pasaron durante el día a honrar y homenajear al santo milagroso. Pese al mal clima vespertino, la jornada siguió al ritmo del chamamé

"Gracias por la salud", "Gracias por el viaje", "Gracias por el milagro", "Gracias por el trabajo", "Gracias por la familia". La gratitud hacia el Gauchito Gil en el Acceso Norte, multiplicada por cientos, por quienes pudieron pasar desde las primeras horas del día de ayer, o de quienes habitualmente rinden su devoción pero el mal tiempo frustró sus intenciones.

Desde la vigilia en horas de la noche, hasta el mediodía, a la vera de la Circunvalación, próxima a su unión con el Acceso Norte, el santuario se pobló de fieles de la ciudad y de otras regiones del país, que pasaron con destino a Mercedes (Corrientes), centro de los festejos por el popular santo nacido en esa localidad, en 1840, con el nombre de Antonio Mamerto Gil Núñez.

A ritmo de chamamé, a puro sapucay, con una vigilia comenzó la jornada, que a diferencia de otras ocasiones, por tratarse de domingo, tuvo una buena afluencia durante la mañana. Ya en horas de la tarde, las inclemencias meteorológicas afectaron la normal afluencia y la espontánea actuación sobre el escenario montado en el lugar, de artistas de la ciudad y la región que rinden su fervor religioso al "gaucho de los milagros".

La adhesión al santo pagano que crece con el paso del tiempo, según testimonió a UNO Susana Lescano, encargado del santuario que fue levantado hace más de dos décadas por su familia. En su interior, luce colmado de objetos y tributos que demuestran el fervor, la gratitud y los pedidos de miles de fieles que no solo el 8 de enero, sino que durante todo el año pasan por el lugar que permanece siempre abierto. Muchas patentes de autos, postales religiosas clásicas, botellas, vasos, fotografías, camisetas de fútbol son cobijadas por un entorno monocolor rojo, adornados por cintas y velas.

"La fiesta en homenaje al Gauchito empezó por la noche con la vigilia, y con la llegada del día hubo brindis. Había familias de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, e incluso descansó y pasó la noche un grupo de personas de Rawson (Chubut), que se dirigía hacia Corrientes", contó Susana.

Al mediodía el chamamé se hacía oír fuerte en el lugar, y en un ambiente de clima popular y alegría, alrededor de mesas con asado, mates, empanadas y tortas fritas.

"Este es un lugar familiar, no organizamos nada y todo es como Dios lo quiere, la gente viene con música, con asado. Todo con el propósito de homenajear al Gauchito", contó. Los festejos vespertinos, la presentación de los grupos artísticos y la realización de bailantas se vieron frustradas por el mal clima.

"Este es un día especial. Cada 8 de enero la gente se acerca, y cada vez más, con mucha fe, a homenajear al Gauchito", acotó.

Junto a su familia, Roberto ayer tomaba mates. De a ratos, cada uno se levantaba y entraba al santuario para "charlar" con el Gauchito. "Venimos siempre a agradecerle", contó.

En el predio y alrededores se podía observar alrededor de medio centenar de vehículos, que demuestran que la devoción no es exclusiva de algún sector social particular.

"Yo vengo a agradecerle la ayuda que siempre me da, pero no solo vengo hoy, sino durante el año, acá o en algún lugar de las rutas del país donde esté", dijo Rubén.



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El mito que lo convirtió en milagroso



La devoción al Gaucho Gil se conmemora cada 8 de enero, fecha que marca el aniversario de su muerte en 1878 a manos de la Policía, tras ser perseguido por desertor de las filas autonomistas de Corrientes. El mito le adjudica a Antoniño Mamerto Gil Núñez –su nombre real– el milagro de salvar con oraciones en su memoria al hijo de su verdugo.

Aunque no es reconocido por la Iglesia Católica, su conmemoración es acompañada por diversas iglesias de la diócesis de Goya, bajo cuya órbita se encuentra Mercedes.


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