La Provincia
Miércoles 23 de Marzo de 2016

Los radicales no asustaron a nadie con su documento

Alianza. El documento de la UCR no generó repercusiones en el PRO. Casi en abril, Macri no ha designado buena una parte de los cargos nacionales y los correligionarios, que quieren mojar, se impacientan

Carlos Matteoda / De la Redacción de UNO
cmatteoda@uno.com.ar


No generó repercusiones -hasta el momento- el documento emitido por el radicalismo entrerriano en el congreso del sábado. Nadie del otro sector importante de Cambiemos dijo nada. Ni Rogelio Frigerio anunció que se conformará una mesa política, tal como reclaman los radicales; ni que se formará una comisión para estudiar la posibilidad de formar una mesa política en un plazo de cinco años, ni siquiera que vendrá a Entre Ríos para tranquilizar a los radicales que se acercan a besarle el anillo. Nada.

Ni Emanel Gainza se sacó una selfie al frente de la Casa del Partido, ni Josefina Etienot bajó a la banca de concejal para explicar algo a los correligionarios, ni Alfredo De Ángeli dijo “minga le vamos a dar la mesa política”. Nadie dijo nada.

El documento aprobado por el congreso radical el sábado incluyó numerosos párrafos aprobatorios de la recién comenzada gestión nacional de Mauricio Macri. Frases tales como: “Valoramos los anuncios del presidente Macri en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación vinculados con el objetivo de profesionalizar y transparentar el Estado al servicio de todos los ciudadanos, en especial de los que menos tienen”... “Saludamos en especial el compromiso de llegar al fin del presente mandato presidencial con la concreción por ley del Ingreso Ciudadano a la Niñez como un derecho universal”... “En lo atinente al federalismo, no podemos dejar de señalar (la decisión de) restituir a las provincias de manera gradual y sostenible el 15% de la coparticipación que se destina a la Anses y  ya es una realidad concreta la eliminación de las retenciones a las economías regionales, recomponiendo de esta manera el federalismo fiscal y la autonomía de las provincias”, son parte de la declaración.   

Eso, y la descripción y condena de las gestiones nacional y provincial del kirchnerismo, y la descripción de la pesada herencia recibida, y los párrafos en los que lo tildaron de hipócrita a Gustavo Bordet por reclamar la devolución del 15% de la coparticipación; representan más  del 90% del escrito, más o menos.

Al final, dentro del apartado de la situación provincial, recién aparece el famoso reclamo de la mesa política. Lo que muchos se preguntan, algunos radicales incluidos, es el para qué de esa mesa. ¿El modo de la convivencia en la alianza, la forma de consumarla? 

“¿Lo hacemos con la luz prendida? ¿Nos sacamos toda la ropa? ¿Qué quieren discutir?”, se preguntaba irónico ese sábado lluvioso un militante con las alpargatas embarradas, que había llegado a Paraná más por compromiso con la historia radical que por expectativas en el congreso.

Tal vez no se entendió bien el objetivo de esa mesa. Hoy los bloques legislativos de Cambiemos tienen una conducción radical. Y la máxima autoridad partidaria del PRO -Frigerio- le atiende el teléfono a la mayoría de los dirigentes. De hecho el mismo sábado muchos lo llamaron para explicarle que, de no haber sido por ellos (cada uno hablando de sí mismo) el documento hubiera sido mucho más duro.

El más lanzado fue el intendente de Paraná, Sergio Varisco, que se mostró como el más conciliador de los radicales apostando seguramente también a que su discurso fuera leído en Buenos Aires. Lo que no parecen haber considerado fue que para el entrerriano de a pie la cosa no tenía sentido: en las crónicas periodísticas Varisco aparecía defendiendo a capa y espada a Macri; y el congreso, poco menos que dinamitando las bases de la alianza.

Ni tanto, ni tan poco. 

Algunos medios -un poco más cercanos al radicalismo- difundieron una versión dura del encuentro. Algunos legisladores que disponen de algún aparato de prensa hicieron lo mismo, destacando el casi único párrafo que condicionaba la continuidad de la alianza en la provincia a que se formara la famosa mesa política . Una mesa “donde se definan las políticas y se tomen las decisiones hacia el interior del espacio y hacia la sociedad, y que hasta que ello no suceda se desista de avanzar unilateralmente en la toma de decisiones”. Si no hay mesa, no se decide nada; es decir, deja de funcionar la alianza Cambiemos.

Incluso el documento se difundió con este párrafo resaltado en negrita .

El origen del problema estaba  siete u ocho renglones más arriba, donde se reclamaba: “La falta absoluta de integración de dirigentes de nuestro partido en los distintos cargos que dependen del gobierno nacional en Entre Ríos”. Y se agregaba: “No emitimos juicio, y tampoco avalamos, la decisión de incorporar a Cambiemos dirigentes del peronismo que no integran la coalición, pero sí pretendemos ser parte del ámbito donde se planifican y se toman este tipo de decisiones”.

Es contradictorio mencionar que no se va a emitir juicio sobre una cuestión  que acaba de calificarse como importante; y más en un documento político; y más en un documento donde se reclama formar una mesa política para adoptar esas decisiones.

Pero bueno, había que decorar de algún modo el reclamo central y casi único, que es el de las designaciones  en los cargos nacionales que hay en la provincia. 

Frigerio ya lo sabía, pero igual le fueron con el cuento de que el problema siguen siendo el mismo. La dirigencia radical quiere ser parte de las designaciones, “ayudamos a ganar la elección y tenemos derecho”, repiten. Los del PRO, por su parte, sostienen que sin Macri de candidato presidencial los radicales salían terceros otra vez, como en 2013.

Por lo pronto, con la declaración del congreso los radicales parecen no haber impresionado demasiado a nadie. Tal vez porque exageraron el comunicar lo ocurrido. Tal vez porque el PRO guarde ese as en la manga para otra ocasión, o, simplemente porque esas designaciones no serán consultadas con nadie. 

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