A Fondo
Lunes 21 de Marzo de 2016

Los que roban, pero hacen

Javier Aragón / De la Redacción de UNO
jaragon@uno.com.ar


Por estas horas el kirchnerismo sufre una especie de persecución en algunos medios nacionales como consecuencia de promocionadas denuncias contra la corrupción. Eso es innegable, que existe algún tipo de animosidad de un sector del periodismo contra las dos gestiones de Cristina Kirchner. No es para menos, fue un proceso de medidas acertadas en lo social, económico y de igualdad de derechos para distintos sectores postergados.

Esto provocó que sectores de poder hayan sido desplazados del control financiero del país. Hay que hablar a calzón quitado, y muchos de los medios periodísticos tienen sus juegos en claro favor de los proyectos políticos que no encarnaba el kirchnerismo. Sin embargo, creo que los modelos pueden ser revisados, sobre todo cuando existen tremendos nichos de corrupción que nunca fueron aclarados, por el contrario, se miraba para el costado cuando se cuestionada el destino de los fondos y las acciones de los Felisa Micelli, Ricardo Jaime, Amado Boudou, Julio De Vido o César Milani y ahora Cristina Kirchner y Néstor Kirchner.

Se hablaba en ese entonces de operativos de prensa, pero en la vida, no todo es operativo, en alguna oportunidad deberán enfrentarse los cuestionamientos dando respuestas a las críticas y tomando acciones ejemplificadoras. Ningún funcionario fue apartado de sus funciones, se los protegió y se les dio cobertura. No hubo apartamientos o pedidos de licencias. El kirchnerismo, dicen en Buenos Aires, quedará en la historia como el gobierno más corrupto desde 1983. Y lo que es más llamativo, los que hasta hace 100 días defendían a capa y espada a Cristina Kirchner y Daniel Scioli, ahora comienzan a –como dicen en el campo- a abrirse de piernas y realizar todo tipo de críticas a la exjefa de Estado y sus exfuncionarios. Desde gobernadores, legisladores y referentes comienzan a separarse del modelo k. Dirán que son traidores, que fueron “comprados” por Cambiemos. Hay algo dentro del peronismo que se rompió. Es increíble cómo referentes justicialistas, que hablaban loas y hasta peleaban por el kirchnerismo, ahora sin ponerse colorados, se desdicen de lo que defendían y plantean dudas sobre los éxitos del tan mentado proyecto k.

Deberán entender los periodistas militantes y dirigentes que todo proceso puede ser revisado, y por más avances que se hayan producido en la sociedad, si hubo robo, corrupción, asociaciones ilícitas deberán ser aclaradas en la Justicia. No se pueden justificar excelentes resoluciones por el solo efecto de que se robó. No se debe permitir en los gobiernos k, como el de Macri, De la Rúa, Duhalde, Menem o Alfonsín: el tan mentado “Roban pero hacen”.

El dinero que se mete en la lata un Lázaro Báez, Cristóbal López, Ricardo Jaime o Amado Boudou es la plata que falta en rutas no terminadas, hospitales que se caen a pedazos, escuelas que no pueden dar clases, o jubilados y docentes mal pagos. No creo en los relatos de los K y de Cambiemos, la realidad es una sola, por más que nos digan que en Argentina hay menos pobres que en Alemania o que los datos no se pueden difundir para estigmatizar a indigentes, y que todo estaba bien, pese a que sufríamos inflación y cepos. Como tampoco que la única solución son los organismos crediticios internacionales y que para dejar de endeudarnos necesitamos contraer créditos, como postula Mauricio Macri.

Los modelos tienen hombres y mujeres, no especies de dioses intocables que no se los puede mirar y mucho menos, investigar.

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