Ovacion
Domingo 18 de Septiembre de 2016

Los que juegan fuera de la cancha

Los relatores de fútbol de Concepción

Ariel Besel, Cristian Debrabandere y Marcelo Sgalia juegan cada fin de semana en distintas canchas de fútbol de nuestra ciudad, la provincia y el país. Los tres son nuestros relatores, los que desde las cabinas de cualquier estadio, o simplemente en un techo y al aire libre, nos permiten imaginarnos las jugadas a partir de sus voces, de sus pasiones, de sus miradas. Cada uno con su impronta, con sus gustos, le ponen el gol a las radios locales, saliendo a la cancha junto a los equipos uruguayenses, allá donde jueguen. Los tres son la continuidad de una rica herencia, que tuvo excelentes valores.


Contadores de historias de 90 minutos, con 22 protagonistas y miles de espectadores y de situaciones que pasan de la emoción a la chatura, de la tristeza a la euforia en apenas un minutos. Son los que nos acompañan a la cancha y nos cuentan lo que estamos viendo, porque la radio no se apaga nunca. Son los responsables que nos movamos de lugar cuando se "nos va la onda", cuando el relato se pierde por un paredón, un auto o un edificio, como si buscáramos, también, que nos griten el gol del empate que no llega.


Ariel (AB), Cristian (CD), Marcelo (MS), los tipos que ponen el fútbol en nuestras radios hoy paran la pelota, la calzan bajo el pie para contar a UNO como empezaron y el porqué de una pasión que se emparenta con la del hincha.

-¿Por qué elegiste el relato?

MS: Supongo que nació de amar el fútbol y la radio, de jugarlo con los amigos del barrio todos los días. A los 13 años agarraba un banquito, un micrófono, los auriculares, una radio y caminaba media cuadra, desde mi casa hasta el campito del Turf y me sentaba a relatar los partidos que jugaban mis amigos y mis hermanos. Ellos jugaban a la pelota, yo jugaba a relatar lo que ellos jugaban. Desde ahí me di cuenta que si yo podía regalarme algo en la vida para ser feliz era relatar partidos de fútbol. Y acá estamos, treinta años después, sintiendo en cada transmisión la misma sensación que aquel gurí de barrio, que volvía de la escuela todos los días imaginando goles para relatarlos, soñando palabras para hacerlos más lindos y buscando historias alrededor de la redonda, en un deporte que me hizo entender la vida mucho más fácil. A lo mejor podría vivir sin esto, pero estoy seguro que sería mucho menos feliz.

CD: siempre me apasionó. La velocidad para hablar, la dinámica, el grito de gol, todo fue muy lindo para elegir y ya desde muy chico quería ser relator. Practique frente al televisor y en las cancha, con un grabador muchas veces, y por suerte lo conseguí. Soy un agradecido a mi familia entera y al oyente por el apoyo y prometo seguir por muchos años más.

AB: Un par de compañeros de laburo me propusieron hacer en principio un programa deportivo en Radio Sol 106.5 FM, después surgió lo de las transmisiones y me tocó relatar, Carlos Moscatelli comentaba y Rodrigo Paroli hacia la locución comercial.



-¿Cuál fue el primer partido?

AB: Mi primer partido como relator fue Gimnasia-El Porvenir, Nacional B, temporada 2002/03. Fue un 27 de octubre de 2002 y ganó el Porve 1 a 0. No recuerdo el autor del gol, pero si la jugada, en el arco sur del Núñez que además definió el partido. Ese partido marcó para mí el comienzo de un camino que aun continuo.

MS: No recuerdo el primer partido y ojalá no esté grabado. Debe haber sido malo periodísticamente. Hace algunos años recién encontré la regularidad de relatar todos los fines de semana. En mucho tiempo me fui mudando por los medios y me encontré con la pasión de escribir, que sin dudas hoy me ayuda mucho para relatar. Creo que un jugador de fútbol no tendrá jamás una mejor escuela que el campito. Yo pienso que aquellos partidos que sólo escucharon mis amigos, desde un costado de esa cancha de líneas y arcos imaginarios y con cables enchufados en el aire son lo mejor que me pudo pasar para arrancar. A la vida hoy le falta campito. Sí recuerdo que los primeros goles que relaté y salieron por radio fueron de fútbol infantil, en un programa que conducía Carlitos Ulfig, en FM Arenas, a principios de los '90. Nunca olvidaré que fue el primero en llevarme a una cancha a relatar para pasarlo al aire. Al grabador donde guardábamos esos goles para pasarlos entre semana lo bajábamos de su auto entre varios.

CD: El primero fue en 1993, en la cancha del Deportivo Municipal (dentro del Circuito Mena) por la Primera B local. Fue atrás de un arco, casi en el corner. Jugaron Itapé ante Deportivo Cersa y empataron 2 a 2. Fue con un equipo VHF que se recalentaba y teníamos que enfriarlo o cortar un ratito para que no se queme.


-Tienen un modelo a seguir en el relato

CD: El modelo, sin dudas, es Víctor Hugo Morales. Sin copiar nada, pero asimilar muchas de sus cosas, siempre tratando de relatar con rapidez y mucho dinamismo, con cambios claros de ritmo según la jugada o el partido lo requiera. La capacidad tremenda de Víctor Hugo es claramente un modelo a seguir.

MS: Es muy difícil no tenerlos. Uno de pibe quería ser Víctor Hugo y se emocionaba escuchándolo. Lo grababa, lo escuchaba cien veces y lo copiaba. Un día, en la Universidad estudiando la carrera de periodismo, un profesor de radio se me acercó al final de la clase y me dijo algo que me quedó para siempre y que le agradezco un montón: "Sgalia, usted tiene que relatar como Sgalia. Si va a copiar a otro es mejor que haga otra cosa, no le haga gastar plata a sus padres". Me fui creyendo que estaba aplazado, era lo peor que me habían dicho, me sentí para el orto. Cuando vi la nota unos días después, entendí lo que me había querido decir. Walter Saavedra, desde el comienzo hasta el final de una trasmisión, es a quien hoy me gusta sentarme a escuchar y me hace sentir que el tipo de la radio me lo cuenta y estoy ahí, como canta Tabaré Cardozo. Escuchar un relator que no tiene ganas de contarte el partido es una de las cosas más insufribles que puede tener un oyente.

AB: No tengo a nadie en particular, miro y escucho futbol desde chico. Podría nombrar varios de radio y tv, pero debo decir que siempre fui muy seguidor de lo local y ahí, si tengo que elegir uno, nombro a Cristian Martin Debrabandere, con quien tuve el gusto de trabajar, así como con otros colegas también a quienes respeto mucho.


-El mejor gol que recuerden haber relatado

AB: Relate Nacional B, Argentinos A, B y C, ahora torneos Federales, Copa Argentina, Torneo Provincial y el torneo de nuestra Liga de futbol cada fin de semana desde hace tres temporadas consecutivas. Honestamente, si bien hubo partidos más importantes que otros, obviamente, cada gol, le pongo la misma pasión. Así sea el quinto o sexto de un mismo equipo, le pongo la misma garra y pasión, aunque a algunos no les guste.

MS. Goles hay un montón. Y a lo mejor el significado que tienen para cada uno no se corresponde con su importancia como hecho en sí. Los goles de Atlético para ascender ante Argentino de Frank en esa noche helada del Plazaola y con un estadio a reventar fue un desahogo de todos los que queremos nuestro fútbol. Necesitábamos gritar esos goles. Como mucho antes me había pasado con aquel Gimnasia de Vendakis, que nos llenó los ojos de fútbol en todos lados. Uno sueña, espera, busca y se motiva igual que un jugador, un técnico, un dirigente o un hincha de cara a esos partidos. Pero desde lo emotivo, en el corazón, siempre estarán guardados aquellos goles de mis amigos o mis hermanos contra el equipo del barrio de enfrente. Porque a veces los goles más importantes son los que casi nadie vio ni relató, ni salieron en ningún medio.

CD: Son muchos goles al cabo de 23 años relatando. Tengo muchos pero, más allá de la derrota de Gimnasia, el gol frente a Arsenal de Luciano Leguizamón, de penal, fue para mí un momento inolvidable. Por el marco de público, por lo que jugaban (final para ascender a 1ra división) y en medio de una transmisión formidable.


-Y el mejor jugador

CD: Jugadores hubieron muchos, sobre todo en aquel gran equipo de Jorge Vendakis (Leguizamón, Colombo, Ceballos, etc. ) pero sin dudas el mejor fue el Noni Alba.

AB: Vi lo último de Mario Wurst y a Héctor Alba en plenitud pero no pude relatarlos lamentablemente. El futbol de Concepción del Uruguay ha dado y sigue dando, muchísimos jugadores, pero entre varios me quedo con uno que por un motivo u otro nunca tuvo "su chance", el jugador del pueblo lo llaman, Walter Chimango Rios.

MS: Jugadores vimos pasar muchos. Pero uno que sobresale enseguida es el Noni Alba. A pocos, el apodo de Príncipe le quedó tan bien. Fue uno de los últimos sobrevivientes de ese fútbol uruguayense exquisito. Hoy se juega tan feo que hasta los apodos son feos. Hay jugadores que se entrenan profesionalmente todos los días durante mucho tiempo de sus vidas para dársela a un rival en un lateral, con todos los jugadores parados. El Noni hizo cosas con la pelota en sus pies que emocionaban, como una película, un libro o una canción. Hoy es claramente otra cosa y andamos mendigando un ratito de algo.



El mejor

Dos de tres. Dos de los tres relatores eligieron a Héctor Noni Alba como el mejor jugador que vieron. Y es justicia. Porque el Noni marcó la década del 90 en el fútbol provincial, desparramando su talento en cualquier cancha, siendo figura de las mejores hazañas del fútbol uruguayense, con la camiseta del Lobo reventándole en el pecho. En un deporte con una riquísima tradición, con enormes jugadores, Alba se destacada entre las generaciones más jóvenes como el máximo jugador que haya surgido por estos pagos, incluso por encima de aquellos que llegaron al fútbol de primera de AFA, siendo campeones con sus equipos.

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