La Provincia
Viernes 22 de Abril de 2016

Los profesores de la escuela de circo quieren cobrar los sueldos adeudados

Se reunieron hoy frente a la Municipalidad de Paraná. El lunes mantendrán una reunión con Magda Varisco. La historia del maltrato hacia una institución que marcó la historia contemporánea del arte en la región. 

Los profesores de la escuela de circo municipal Larrisa se reunieron hoy al mediodía frente a la Municipalidad de Paraná porque necesitan cobrar los sueldos adeudados.
El problema comenzó en 2009 cuando cobraron por primera vez como monotributistas. Es decir, el Estado municipal, precarizó sus condiciones laborales aunque, por lo menos, percibían sus remuneraciones.
Hoy la mayoría de los docentes está esperando que se efectivice el pago de los contratos que, para colmo de males, son por tres meses. Es decir que, no solo que les pagan mal, sino que las condiciones son pésimas.
El problema comenzó en las gestiones municipales anteriores, que son los grandes responsables del maltrato a los trabajadores de la educación y la cultura, pero ahora se profundizó.
El lunes un grupo de profesores será recibido  por Magda Varisco, la subsecretaría de Cultura de la Municipalidad de Paraná.
 
En el cónclave, la mamá del intendente de Paraná, escuchará esta frase: "Queremos cobrar nuestros sueldos". Después hablarán del Gloria Montoya y como se llueve. Una descripción de todos los avances en materia de educación que lograron en estos últimos 10 años y los objetivos que tienen por delante.

Realidad
La escuela de circo Larrisa marcó la historia del arte en la capital provincial. Más allá de todos los problemas que se nombraron en las primeras líneas de esta nota, en la actualidad, los primeros alumnos de la escuelita son artistas que están transitando un camino importante dentro de la cultura y a su vez lograron abrir sus propios emprendimientos que también generan que otra generación encuentre diferentes horizontes.


El nivel académico de la escuela es excelso, respaldado en la trayectoria y formación de los profesores, algunos de ellos con dos décadas en el arte escénico. Otros polifacéticos, que logran un licuado exquisito, cuando mezclan sus profesiones con el arte circense. Todos ellos, cansados del maltrato institucional tienen en mente seguir luchando por el reconocimiento que, más tarde que temprano, deberá llegarles.

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