La Provincia
Domingo 31 de Enero de 2016

Los Payamédicos no se toman vacaciones y visitan hospitales

Con su risa sanadora, buscan reconfortar a los pacientes internados en el San Roque y el San Martín. Invitan al taller que harán en febrero

Se juntaron ayer cerca de las 16 en la planta baja del hospital San Martín y tras intercambiar información sobre los pacientes que visitarían un rato más tarde, comenzó la transformación: bajo las pelucas de colores, los atuendos llamativos y la típica nariz roja de payaso, emergieron los personajes dispuestos a ayudar a sanar a través de la risa. 

Una vez listos, los payamédicos fueron a algunas de las salas del nosocomio, intentando llevar alegría a quienes transitan alguna dolencia y deben permanecer internados. Atendiendo a las necesidades de las personas que tienen que pasar varios días en el ámbito hospitalario, los integrantes del grupo que procura hacer más amena esta instancia se propusieron hace un año atrás no suspender sus actividades en la época en que la se toma vacaciones. Algunos siguen con sus visitas habituales los martes y jueves al hospital de materno infantil San Roque en horas de la siesta para interactuar con los chicos, y otros van todos los sábados al San Martín a ofrecerles contención a los adultos.

Entre los objetivos que sostienen los payamédicos en todos los países en los que intervienen, se destacan los de “contribuir a la salud emocional del paciente hospitalizado, desdramatizar el medio hospitalario, ofrecer momentos de distracción, recuperando los aspectos sanos de la persona que está hospitalizada, lograr mayor participación de los familiares y del equipo médico, y mejorar la relación entre el médico y el paciente”, según explican quienes se dedican llevar adelante esta noble tarea que reporta tantos beneficios a la salud.

En un contexto que suele ser adverso, donde las afecciones cobran protagonismo, ellos ingresan a las salas y comparten con cada paciente un momento alegría, en un marco de respeto por la subjetividad de quien yace en una cama y lleva adelante un tratamiento procurando recuperarse de alguna enfermedad. Suelen pasar un par de horas y preparan su intervención con anterioridad, a partir de una charla previa con los médicos de las personas que visitan. Cada intervención dura entre 15 y 20 minutos, dependiendo de la cantidad de pacientes que haya.

 “La idea es no tomarnos vacaciones porque la gente nos espera. Hace un año decidimos seguir yendo. A lo mejor somos menos porque haya integrantes del grupo que viajan, pero hasta ahora por suerte hemos podido seguir yendo a los hospitales”, contó a UNO Karina Garbezza, una de las que cada semana asiste al San Martín convertida en la doctora Nicasia para trasmitir bajo la nariz colorada una sonrisa reconfortante a aquellos que están atravesando por una situación difícil.

Junto a ella, participan payamédicos que ya tienen años de experiencia, y también los más nuevos, que egresaron con la octava promoción el año pasado y ahora realizan su pasantía. “El grupo se va renovando. En mi caso me recibí a principios del 2013 y la verdad es que ser payamédica me aportó una mirada nueva no solo frente a las situaciones con las que  uno se encuentra en el hospital, sino en los demás aspectos de mi vida. Este payaso que encuentro cuando la doctora Nicasia llega, hace que en general pueda mirar la vida de otra manera”, sostuvo, y agregó: “Para mi significó un crecimiento personal y en la relación con los demás payamédicos de Paraná y de otras ciudades”.

Además de los hospitales, quienes integran el grupo y se dedican a convidar sonrisas a la gente, visitan los geriátricos a los que los invitan, y participan de actividades que se organizan para la promoción de la salud y con fines solidarios.

Una ley que los reconoce

El año pasado, en Buenos Aires, se aprobó una ley que obliga a los servicios de terapia pediátrica de los hospitales públicos provinciales y municipales a contar “especialistas en el arte de clown o payasos hospitalarios”. La norma señala que “se entenderá por Payaso de Hospital aquella persona especialista en el arte de clown que de acuerdo a la Autoridad de Aplicación reúna las condiciones y requisitos para el desarrollo de su tarea”.

Harán un taller en febrero y el curso comenzará en marzo

Los payamédicos están en Paraná desde 2011, cuando egresó la primera promoción de voluntarios, que fueron alrededor de 50. Desde entonces, cada año se sumó más gente.

Para ser payamédico no hace falta ser médico, como muchos piensan. Los requisitos son ser mayor de 18 años, tener estudios secundarios completos y completar los módulos de la formación, que se cursan durante tres días una vez al mes y dura tres meses. Y una condición primordial es la de tener ganas de jugar y ayudar a otras personas.

Para quienes están interesados en la temática, en la capital provincial harán un taller del 15 al 17 de febrero que se denomina “El camino del payado. Ejercicios para el bienestar de la humanidad”. Karina Garbezza comentó al respecto: “Es abierto a todo público y no necesariamente hay que ser payamédico para participar. Será un taller para conocer el arte del payaso, para quienes tienen ganas de hacer luego el curso de payamédicos o al menos conocer de qué se trata”.

Quien requiera más información o desee inscribirse, debe mandar un correo a karinagarbezza@hotmail.com. 

Por otra parte, Garbezza recordó que en marzo comienza el curso de formación, que dura tres meses y se cursa durante tres días por semana. Consta de una parte teórica y una práctica, donde se adquieren las herramientas necesarias para desempeñarse luego en los ámbitos hospitalarios, contribuyendo a la salud emocional de los pacientes. Si bien aún no se precisó la fecha del cursado, Garbezza señaló que las novedades se difundirán a través de la página de Facebook Los Payamédicos Paraná.

Historia de una expresión que sigue creciendo

Payamédicos es una asociación civil sin fines de lucro, creada en la Argentina en el año 2002 por el médico psiquiatra, José Pellucchi y la licenciada en Psicología Andrea Romero, quienes llevaban un tiempo empleando la técnica de payaso para ayudar a sus pacientes internados. Su misión es contribuir a la salud emocional del paciente hospitalizado.

Está formada por más de 3.000 personas que desarrollan su labor ad honorem en hospitales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, La Plata, Bahía Blanca, Neuquén, Salta, Bariloche, Entre Ríos, Misiones, Puerto Madryn, Córdoba, Rosario, entre otras ciudades.
 

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