A Fondo
Sábado 05 de Marzo de 2016

Los padres y los hijos modernos

Hoy por hoy. Opinión.


Javier Aragón/De la Redacción de UNO
jaragon@uno.com.ar


Todos los días nos sorprendemos con algunas situaciones que se registran en esta ciudad. Desde lo que es el festejo del último día de vacaciones por parte de adolescentes que deciden estar toda la noche y madrugada para asistir mal dormidos, ebrios, drogados y sucios a los establecimientos educativos; hasta padres que apoyan y aplauden este tipo de acciones. En ese marco de una especie de mundo al revés, hay docentes y directivos que justifican y aprueban que los chicos lleguen a las escuelas cansados y afectados por una noche de “alegría”.
Si bien en algunas escuelas se trata de mantener el sentido común, en otras directamente se buscó normalizar las actividades con la participación de alumnos que no estaban en condiciones de poder estar sentados y preparados para la tarea de aprender.
Humildemente creo que el problema de fondo de todo esto, son los últimos años en los cuales se “relajó” la enseñanza y la educación, donde se le quitó autoridad a los docentes; donde los alumnos eran premiados por ser cada vez más rebeldes y poco apegados al estudio; y los padres apuntalaron el deseo de que la escuela se transformara en una especie de jardín de infantes donde los chicos tenían que ser cuidados. Cómo será el malestar de los progenitores por estos tiempos, que algunos, se molestan cuando hay paros o vacaciones ya que no saben qué hacer con sus hijos en las casas... Los docentes no solo tienen que enseñar, sino cuidar y ser casi un padre de la criatura.
En ese marco, los adolescentes están cada vez más sensibles. Cualquier reclamo, reto o llamado de atención, termina con el mismo enojado, yéndose de la casa. 
Sorpresas e irresponsabilidades
Desde hace 15 días nos venimos desayunando que en Paraná, hay padres que recién en los primeros días de marzo se enteraron de que sus hijos repitieron. Es decir que no fueron nunca a la escuela a preguntar o consultar sobre la evolución del año.
Desde la Policía y la Justicia de Menores se tomó con asombro esta realidad, donde lamentablemente se marcó un récord de búsqueda de adolescentes. Desde que comenzó el año hubo 130 operativos de localización de menores que se habían ido de sus casas. La estadística marcó que en estos últimos 15 días, el número de intervenciones fue de 28 denuncias. Si bien todos fueron encontrados sanos y salvos, los momentos de tensión y preocupación son casi permanentes.
Tiempos modernos de padres que se desentienden de sus tareas, hijos que creen que pueden hacer los que se les da la gana y educadores,-algunos- que lo único que les interesa es solo tratar de mejorar su sueldo, dejando de lado el derecho y la vocación de enseñar. Es obvio que en este contexto no es para aplaudir los denominados “ni,ni”, adolescentes o jóvenes que ni estudian, ni trabajan. Que vieron durante años que el esfuerzo de estudiar o trabajar era fácilmente reemplazado por un plan (necesario, pero no eterno). Es así que se acostumbraron a la ley del menor esfuerzo dando lo mismo aprobar, pasar de curso que repitiendo. Así nos va y cuánto habrá que “trabajar” para poder cambiar esta manera de pensar en los denominados “tiempos modernos”.

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