Policiales
Domingo 13 de Noviembre de 2016

Los nombres y los números de la violencia machista en Entre Ríos

En 2016, ocho mujeres fueron asesinadas en un contexto de violencia de género, y hubo cuatro víctimas de femicidio vinculado (dos niñas y dos hombres). Además, seis hijos quedaron huérfanos por el accionar de los femicidas

Con o sin declaración oficial, la emergencia en violencia de género es una realidad, a la luz de los números de los casos fatales y de aquellos que se conocen por las denuncias de agresiones o violación de restricciones por parte de los agresores. En el año, 12 personas murieron como consecuencia de la violencia machista en Entre Ríos, y debieron coincidir siete en un fin de semana (más una que aún pelea por su vida) para que la conmoción lleve el problema al centro de la atención. Otras víctimas son los seis chicos quedaron huérfanos. El repaso de cada caso deja en evidencia la motivación patriarcal de los asesinos, y deja muchos interrogantes hacia el futuro.

8 de enero. Paraná. En una vivienda de calle Vucetich al 500, la Policía debió ingresar por la fuerza tras el aviso de un conocido del matrimonio que la habitaba. En una habitación, sobre la cama, encontraron fallecida a Gladys Graciela Vázquez, de 47 años, y a su lado, también muerto, a Armando Nahuel Lascano de 44. En el primer análisis de la escena del crimen, se pudo determinar que el hombre ahorcó a su pareja y luego se suicidó.

6 de febrero. Estación Yeruá (Departamento Concordia). Emanuel Zubizarreta, de 31 años escribió en Facebook: "Cada dolor te hace más fuerte, cada traición más inteligente, cada desilusión más hábil y cada experiencia más sabio". Después fue al negocio que atendía su expareja, María Florencia Mohr, de 21 años. No quería que ella, luego de la separación unos meses antes, rehiciera su vida. Entró al negocio con un cuchillo, no le importó la presencia de la hija de ambos, de 5 años, y la atacó con 24 puñaladas. La joven murió en el acto, mientras que el asesino intentó suicidarse al cortarse las venas y corrió un par de cuadras a la casa de sus padres. No logró morir en ese momento, pero cuatro meses después se ahorcó en la Unidad Penal N° 3.

8 de febrero. Concordia. Lo que parecía un homicidio por problemas entre dos hombres, era la superficie de una venganza por parte del agresor hacia su expareja. Aquella mañana, Federico Fabián Lastiri, de 31 años, fue a la casa de Adriana, en calle Pampa Soler y Cortada 1, quien estaba descansando con su novio, José Luis González, de 31. Con una cuchilla atacó al muchacho y lo mató de varias puñaladas en el pecho y la espalda. Se escapó, se cortó el pelo para no ser reconocido, pero dos días después se entregó a la Policía.

15 de abril. Concordia. Durante dos semanas, la Policía buscó por todos lados a Antonia Eva Rueda, de 62 años. Hasta que un dato llevó a los investigadores a una tapera ubicada entre árboles a la vera de la ruta 015. Allí encontraron enterrado el cuerpo de la mujer y unas horas después detuvieron a Ramón Ernesto Nielsen, de 39 años. Este hombre era la pareja de la víctima y desde que comenzó la relación, unos meses antes, la fue alejando de sus hijos y otros seres queridos. Le sacaba dinero y cuando lo arrestaron tenía elementos que había sustraído de la casa de Antonia.

22 de abril. Santa Elena (Departamento La Paz). Gisela López salió de la escuela, alrededor de las 22 y caminaba hacia su casa, ubicada en el barrio 120 viviendas. Pero antes de llegar, en la zona conocida como El Bajo, la raptaron. Durante 18 días su familia y la Policía la buscaron por todos lados, y se barajaron muchas hipótesis y se aportaban datos falsos a la investigación. El 10 de mayo, un chico la encontró muerta a unos 30 metros de donde había sido vista por última vez, en un descampado cerca de la ruta de acceso a la ciudad. Se determinó que murió por asfixia, tras ser secuestrada para abusarla sexualmente. Hay tres hombres imputados por homicidio agravado por violencia de género y críminis causa: Mario e Iván Saucedo, padre e hijo de 54 y 29 años, y Matías Vega, de 19. La novia de Iván, Rocío Altamirano, de 19, está acusada de encubrimiento.

5 de noviembre a las 21.15. Paraná. El suboficial de la Prefectura Naval Argentina, Orlando Ojeda, de 46 años, irrumpió en la casa de su exnovia, Romina Ibarra, cabo de la Policía de Entre Ríos, en la cortada 538 del barrio Mosconi. No dijo nada: solo sacó su pistola reglamentaria calibre 9 milímetros y la mató de dos balazos, adelante de los dos hijos de la víctima. Salió y baleó a Guillermo Suárez, un vecino que acudió a la vivienda al escuchar los disparos. Efectuó varios disparos más al aire, se subió a la moto y marchó hacia la casa de su segunda víctima.

5 de noviembre a las 21.30. Paraná. Ojeda llegó a calle Medus y Antelo, entró a la vivienda de su exesposa, la docente Lidia Milessi, de 45 años, y la mató de un tiro en la frente. El hijo mayor de ambos, de 19 años, se estaba bañando, y los dos menores se habían cruzado al almacén. Ellos y una vecina lo vieron huir en la moto. Minutos después llegó a su casa en Bajada Grande, donde lo esperaba la Policía para detenerlo.

7 de noviembre. Concepción del Uruguay. Juan Pablo Ledesma, de 23 años, llevó a sus hijas Candela, de 7, y Luciana, de 5, a la casa de su expareja, Johana Carranza, de 23, en el barrio 134 viviendas. En la vivienda estaba también la pareja de la mujer, Carlos Peralta, de 29 años. Pasada la medianoche agarró una cuchilla y perpetró la masacre: mató a los cuatro y se quiso suicidar, pero en el hospital Urquiza se recuperó. Tenía una orden de restricción judicial por violencia de género.

9 de noviembre. Paraná. En horas de la siesta, un vecino de Bajada Grande, a caballo, encontró una bolsa con restos humanos. La Policía identificó a la víctima, Jéssica Do Santo, de 36 años, quien fue asesinada de un disparo y luego desmembrada. La víctima ejercía la prostitución y una de las hipótesis más fuerte es que el asesinato haya sido bajo estas circunstancias, aunque no se descartan otras versiones. La muerte se produjo en horas de la madrugada del domingo 6 de noviembre, según la autopsia. Hasta ahora no hay ningún sospechoso.

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